La NASA logra extraer oxígeno del polvo lunar: un avance clave para producir aire respirable en la Luna

La posibilidad de producir oxígeno en la Luna acaba de dar un paso importante gracias a un experimento desarrollado por la NASA. Investigadores demostraron que el polvo lunar, conocido como regolito, puede convertirse en una fuente de aire respirable mediante una reacción química que utiliza energía solar concentrada.

La NASA logra extraer oxígeno del polvo lunar: un avance clave para producir aire respirable en la Luna

El avance podría cambiar el futuro de la exploración espacial. Actualmente, transportar oxígeno desde la Tierra implica costos extremadamente altos y una logística compleja, ya que cada kilogramo enviado al espacio requiere enormes recursos de lanzamiento. Si las futuras misiones buscan establecer bases permanentes en la Luna, depender del suministro constante desde nuestro planeta no sería viable.

Por ese motivo, científicos y agencias espaciales llevan años investigando cómo producir oxígeno directamente en la superficie lunar utilizando los recursos disponibles en el propio satélite.

Cómo convertir el polvo lunar en oxígeno respirable

El suelo de la Luna está formado por una capa de polvo fino llamada regolito lunar, producto de miles de millones de años de impactos de meteoritos. Aunque parece un material inerte, su composición química revela un dato clave: casi el 50% de su masa contiene oxígeno, atrapado dentro de minerales ricos en silicatos.

El principal desafío consiste en liberar ese oxígeno de sus enlaces químicos. Para lograrlo, los investigadores desarrollaron un sistema basado en un proceso llamado reducción carbotérmica, una reacción química que utiliza temperaturas extremadamente altas para separar el oxígeno de los minerales.

En el experimento, la energía necesaria para alcanzar esas temperaturas proviene de luz solar concentrada, dirigida mediante espejos hacia un reactor especializado. Allí, el regolito simulado se calienta hasta temperaturas muy elevadas, lo que provoca la liberación de oxígeno y otros gases, como monóxido de carbono.

Un experimento demuestra que el regolito lunar puede liberar oxígeno mediante una reacción química impulsada por energía solar concentrada

Este proceso demuestra que el polvo lunar no solo puede ser un residuo superficial, sino también una fuente potencial de recursos esenciales para la supervivencia humana en la Luna.

Una tecnología clave para futuras bases en la Luna

El proyecto que permitió esta demostración se conoce como CaRD (Carbothermal Reduction Demonstration). El sistema combina varias tecnologías diseñadas para operar en entornos espaciales.

Entre sus componentes se encuentran:

  • Un reactor experimental donde se produce la reacción química.
  • Espejos de alta precisión capaces de concentrar la luz solar para generar calor extremo.
  • Sensores y sistemas de análisis de gases que detectan y miden los productos generados durante el proceso.

Si esta tecnología continúa desarrollándose, podría permitir que las futuras bases lunares produzcan oxígeno, agua e incluso combustible utilizando recursos locales. Esto reduciría drásticamente la dependencia de suministros enviados desde la Tierra.

Transportar materiales al espacio puede costar miles de dólares por kilogramo, por lo que fabricar recursos directamente en la Luna cambiaría radicalmente la economía de la exploración espacial.

Una tecnología que también podría utilizarse en Marte

El concepto de producir recursos en otros mundos no se limita a la Luna. Los investigadores creen que tecnologías similares podrían aplicarse en misiones a Marte.

En el planeta rojo, la atmósfera contiene grandes cantidades de dióxido de carbono, que podría transformarse mediante procesos químicos en oxígeno para respirar y metano para combustible. Este tipo de sistemas permitiría a los astronautas generar recursos esenciales directamente en el lugar de destino.

La idea detrás de estas tecnologías es conocida como utilización de recursos in situ, una estrategia que busca aprovechar los materiales disponibles en otros cuerpos celestes en lugar de transportar todo desde la Tierra.

Si estos avances continúan, el futuro de la exploración espacial podría depender menos de enormes cargamentos enviados desde nuestro planeta y más de la capacidad de transformar polvo, rocas y gases locales en aire, agua y combustible para las misiones humanas.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.