La mitad de los argentinos afirma experimentar estrés con frecuencia, un porcentaje que aumentó 17 puntos porcentuales respecto de 2025 y que ubica al país entre los que presentan mayores niveles en América Latina, donde también la contaminación del aire afecta a la salud mental.
El dato surge de la nueva edición de la encuesta global “Worldviews Survey”, realizada por Voices! junto con la red internacional WIN (Worldwide Independent Network of Market Research), que relevó a 45.000 personas en 45 países entre noviembre de 2025 y febrero de 2026. En Argentina se realizaron 1.007 encuestas autoadministradas online a personas de 18 años y más, a nivel nacional, durante enero de 2026.
Qué arrojó la encuesta sobre los argentinos
En Argentina, el 50% de los encuestados declaró sufrir estrés con frecuencia, frente al 33% registrado el año pasado. Otro 29% señaló experimentarlo algunas veces, mientras que solo el 18% respondió que lo siente rara vez o nunca.
La situación no afecta de la misma manera a toda la población. El 57% de las mujeres argentinas dijo experimentar estrés con frecuencia, frente al 41% de los hombres. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el porcentaje llega al 54%, mientras que entre los mayores de 50 años baja al 44%.
A nivel global, el 42% de la población declaró experimentar estrés con frecuencia, 10 puntos más que en 2025. Las mujeres también presentan una mayor incidencia que los hombres: 48% frente a 36%. Entre los jóvenes de 18 a 24 años alcanza el 49%, mientras que entre las personas de 65 años y más se reduce al 24%.
Por qué los argentinos están estresados
Más allá de medir con qué frecuencia aparece el estrés, la encuesta preguntó cuáles fueron las causas de la última situación en la que las personas se sintieron realmente estresadas.
En Argentina, la falta de dinero y las deudas aparecen como el principal desencadenante, mencionado por el 54% de los encuestados. Le siguen el desempleo, con 32%, y el propio trabajo, con 28%.
Las preocupaciones económicas también tienen un peso importante en otros países de la región. México registra un 53% de menciones, Chile 52%, Ecuador 49%, Venezuela y Brasil 43% y Colombia 42%.
A nivel mundial, la falta de dinero o las deudas y el trabajo comparten el primer lugar, con un 32% cada uno. Después aparecen la familia, con 29%, y la salud, con 28%.
En Argentina, en cambio, las preocupaciones vinculadas con la salud tienen una incidencia menor que en el promedio global: 20% frente al 28%. También son menores las menciones a la política global o regional, con 7% frente al 11%, y a las guerras, con 9% frente al 14%.
Las mujeres y jóvenes, los grupos más afectados
La brecha entre hombres y mujeres también aparece al analizar qué situaciones generan estrés. Las mujeres argentinas mencionan más que los hombres la falta de dinero y las deudas, 59% frente a 48%; la familia, 31% frente a 20%; y la salud, 23% frente a 17%.
Entre los hombres, en cambio, el trabajo tiene mayor peso como fuente de estrés: 34% frente al 22% entre las mujeres. También mencionan más la política nacional, con 20% frente al 17%.
Entre los jóvenes de 18 a 24 años, la falta de trabajo alcanza el 40%, por encima del 32% registrado para el conjunto de la población. También aumenta el peso de la familia, con 37%, los cambios de vida, como mudanzas o cambios laborales, con 16%, y el uso excesivo del celular y las redes sociales, con 13%.
Este último factor también se destaca a nivel global entre los jóvenes: el 18% de las personas de 18 a 24 años lo identifica como fuente de estrés, muy por encima del resto de los grupos etarios.
El estudio muestra además diferencias según el nivel educativo. Entre quienes tienen estudios superiores, el trabajo aparece como fuente de estrés para el 40% y la política nacional para el 28%. Entre quienes cuentan solo con educación primaria, en cambio, la falta de trabajo alcanza el 38%.
Argentina, entre los países con mayor estrés
A nivel regional, Chile encabeza el listado con el 56% de su población declarando estrés frecuente, seguido por Ecuador, con 55%. Argentina aparece en tercer lugar, con 50%, seguida por Paraguay, con 47%.
A nivel mundial, Turquía registra el porcentaje más alto, con 70%, seguida por Serbia, con 61%, Japón, con 57%, y Chile y Costa de Marfil, ambos con 56%. En el extremo opuesto se encuentran Vietnam, con 12%, China, con 18%, y Dinamarca, con 21%.
El panorama argentino es todavía más marcado entre las mujeres. El 57% declara sufrir estrés con frecuencia, nueve puntos por encima del promedio mundial femenino. El dato ubica a Argentina entre los diez países con mayor nivel de estrés femenino de los 45 relevados y en el tercer lugar de América Latina, detrás de Chile, con 66%, y Ecuador, con 59%.
Entre las argentinas, el nivel más alto aparece en el grupo de 35 a 49 años, con 66%, seguido por las jóvenes de 18 a 24 años, con 60%.
Los hombres argentinos también superan el promedio internacional: el 41% afirma experimentar estrés con frecuencia, frente al 36% global. El porcentaje llega al 48% entre los hombres de 25 a 34 años y baja al 37% entre los mayores de 50.
Para Constanza Cilley, directora ejecutiva de Voices! y analista social a cargo del estudio, el incremento registrado en Argentina muestra que el estrés está atravesado por las condiciones económicas y sociales. “Los resultados muestran un aumento muy significativo del estrés en la sociedad argentina: en apenas un año pasamos de un 33% a un 50% de personas que dicen experimentarlo con frecuencia. Pero, además, el estudio permite ver que el estrés no se distribuye de manera homogénea: afecta especialmente a las mujeres y a los jóvenes, y está fuertemente atravesado por las condiciones económicas. Que más de la mitad de los argentinos señale la falta de dinero o las deudas como una fuente de estrés muestra hasta qué punto las preocupaciones económicas han penetrado en la vida cotidiana. Estos datos nos invitan a pensar la salud mental no solamente como una cuestión individual, sino también como un fenómeno social, estrechamente relacionado con las condiciones en las que las personas viven, trabajan y proyectan su futuro”, señaló.
En tanto, Richard Colwell, presidente de la Asociación Internacional WIN, destacó: “Lo que más llama la atención es lo cotidianas que son, en realidad, las principales fuentes de estrés. La gente no nos dice que lo que más le preocupa son las guerras o la política, sino pagar las cuentas, conservar su trabajo, cuidar de su familia y su salud. Y son justamente esas presiones, en particular las finanzas y la estabilidad laboral, las que están más estrechamente vinculadas al estrés crónico y frecuente. Esto tiene implicancias concretas en la forma en que deben responder los gobiernos, los empleadores y las comunidades: la prioridad no es solo generar conciencia sobre el estrés, sino abordar la inseguridad económica cotidiana que está provocando gran parte de él”.