La contaminación obligó a una ciudad a instalar más de 200 sensores para vigilar el aire

La contaminación ambiental afecta a muchas ciudades del mundo. Para poder tomar cartas en asunto siempre es importante contar con datos para generar futuras políticas ambientales.

La contaminación obligó a una ciudad a instalar más de 200 sensores para vigilar el aire.

Así lo hicieron en la ciudad de Chicago, que puso en marcha la red comunitaria de monitoreo de calidad del aire más grande de Estados Unidos. Se trata de un sistema integrado por 277 sensores distribuidos en todos los vecindarios de la ciudad, que permite medir la contaminación atmosférica en tiempo real y generar información.

Cómo miden la contaminación atmosférica

La iniciativa, denominada Open Air Chicago, nació a partir de un acuerdo alcanzado entre el gobierno local y organizaciones comunitarias luego de denuncias por presunta discriminación ambiental en barrios de mayoría latina y afroamericana, históricamente más expuestos a la contaminación.

Los dispositivos, de bajo costo y alimentados con energía solar, fueron instalados en postes de alumbrado público a menos de 1,6 kilómetros de distancia entre sí. Gracias a esta distribución, el sistema ofrece un nivel de detalle mucho mayor que el de los satélites o las estaciones regionales tradicionales de monitoreo.

Cada monitor registra en tiempo real dos de los principales contaminantes del aire: dióxido de nitrógeno (NO₂) y partículas finas PM2.5, asociadas a enfermedades respiratorias y cardiovasculares. La información se transmite automáticamente a una plataforma digital abierta al público, donde puede consultarse un mapa interactivo que muestra el estado de cada barrio mediante un código de colores basado en el Índice de Calidad del Aire de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

La iniciativa, denominada Open Air Chicago, nació a partir de un acuerdo alcanzado entre el gobierno local y organizaciones comunitarias.

Mientras el color verde indica una calidad del aire considerada segura, el amarillo alerta sobre niveles de contaminación que requieren mayor atención. Al momento de la presentación del sistema, casi todos los sensores mostraban valores dentro de los parámetros saludables.

Más datos para diseñar políticas públicas

El objetivo del programa va más allá de informar a los ciudadanos sobre la calidad del aire que respiran. Las autoridades buscan construir un registro continuo que permita evaluar el impacto de las políticas ambientales, mejorar la planificación urbana y fortalecer los criterios para el otorgamiento de permisos a actividades industriales.

La iniciativa surgió tras una denuncia presentada en 2021 ante el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD), luego de la intención de trasladar una planta de reciclaje al sur de Chicago, una zona donde organizaciones vecinales denunciaban una concentración desproporcionada de actividades contaminantes.

Como parte del acuerdo alcanzado en 2023, la ciudad impulsó esta red de monitoreo para contar con evidencia científica sobre la calidad del aire en los barrios históricamente más afectados.

Con información obtenida directamente a nivel de calle y actualizada de manera permanente, el sistema busca reducir la exposición de la población a la contaminación atmosférica y servir como base para futuras decisiones sobre salud pública, control ambiental y desarrollo urbano.

C M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.