El Mundial 2026 ya está en marcha, pero la preocupación no gira únicamente en torno a lo que ocurre dentro de la cancha. Un informe internacional encendió las alarmas al advertir que uno de cada cuatro partidos del torneo podría disputarse bajo condiciones consideradas de riesgo, una situación que amenaza con alterar el desarrollo normal de la competencia.
Según estimaciones de World Weather Attribution, 26 de los 104 encuentros programados podrían jugarse bajo niveles de estrés térmico que representan un riesgo real para los futbolistas, de acuerdo con los parámetros establecidos por FIFPRO, el sindicato mundial de jugadores.
Cinco de esos partidos incluso podrían alcanzar los 28 grados de temperatura de bulbo húmedo global (WBGT), el umbral a partir del cual los expertos recomiendan posponer o suspender la actividad deportiva.
La temperatura de bulbo húmedo no mide únicamente el calor ambiente. También considera factores como la humedad, la radiación solar y el viento para determinar el nivel de estrés que experimenta el cuerpo humano. Por eso, puede ofrecer una imagen mucho más precisa del riesgo real al que están expuestos los deportistas.
“No es casualidad. Es el cambio climático”, advirtió Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático.
Un Mundial condicionado por el calor
Los investigadores sostienen que el calor extremo no solo supone una amenaza para la salud. También modifica la manera de jugar.
Diversos estudios muestran que, a medida que aumentan la temperatura y la humedad, los futbolistas presionan menos, realizan menos esprints y administran con mayor cautela sus esfuerzos físicos.
De acuerdo con el informe, 97 de los 104 partidos del Mundial enfrentan hoy una mayor probabilidad de disputarse bajo condiciones que afectan el rendimiento deportivo debido al cambio climático.
Los aficionados, entre los más vulnerables
La situación preocupa especialmente fuera del terreno de juego. Mientras los jugadores cuentan con pausas de hidratación, asistencia médica y protocolos específicos, los espectadores suelen permanecer expuestos durante varias horas a altas temperaturas, tanto dentro como fuera de los estadios.
De las 16 sedes del Mundial, solo tres disponen de sistemas de aire acondicionado. Sin embargo, los especialistas advierten que el riesgo no desaparece con esa medida, ya que las filas de ingreso, las zonas de aficionados, los estacionamientos y los desplazamientos pueden implicar una exposición prolongada al calor extremo.
“El calor formará así parte de la historia del torneo, tanto en el terreno de juego como en las gradas, en los alrededores de los estadios y en todas las ciudades anfitrionas”, señala el informe de ONU Cambio Climático.
Un problema que podría agravarse
Las proyecciones para las próximas décadas son todavía más inquietantes. Según el análisis, 14 de las 16 sedes del Mundial podrían enfrentar condiciones inseguras hacia 2050 sin medidas de adaptación adecuadas. En 11 de esos estadios, el calor podría llegar a impedir la realización segura de partidos.
Para Stiell, adaptarse ya no alcanza. “El fútbol se está adaptando con pausas para refrescarse, protocolos contra el calor y una mejor planificación. Pero reducir la contaminación por combustibles fósiles —carbón, petróleo y gas— es lo que mejor protege el futuro del fútbol”, sostuvo.
Y concluyó: “El deporte es la mayor fuerza unificadora del mundo. Si las personas que aman el fútbol alzan la voz para protegerlo del calor extremo, esto supondrá un punto de inflexión. Porque no se trata solo de salvar el deporte. Se trata de proteger el mundo del que depende el deporte, del que todos dependemos”.