El plan de Vicuña para abastecer al mayor proyecto minero del país

El desarrollo de Vicuña, el mayor proyecto minero de la Argentina, avanza con un desafío tan estratégico como complejo: garantizar el abastecimiento de energía para una operación que, en su fase inicial, requerirá 260 MW y que podría escalar hasta los 700 MW en los próximos años.

Ubicado en el noroeste de la provincia de San Juan, a más de 4.500 metros de altura, el emprendimiento -operado por BHP y Lundin Mining- deberá construir desde cero buena parte de la infraestructura eléctrica necesaria para sostener su operación.

La magnitud del consumo proyectado equivale al de unos 350.000 hogares o a gran parte de la capacidad de generación de la Central Nuclear Atucha II, lo que dimensiona el impacto del proyecto sobre el sistema energético.

El megaproyecto minero Vicuña avanza con un ambicioso plan para asegurar su abastecimiento energético mientras enfrenta desafíos técnicos y un creciente conflicto con otras empresas

Cómo se abastecerá de energía el proyecto Vicuña en Argentina

Para cubrir su demanda inicial, Vicuña comenzó a testear propuestas con distintas generadoras eléctricas. Según indicaron fuentes privadas a EconoJournal, el objetivo es evaluar alternativas que permitan cubrir los 260 MW iniciales -o al menos una parte- combinando distintas fuentes de energía.

Una de las opciones en análisis es la contratación de suministro a través del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER), lo que permitiría abastecerse con nuevos parques eólicos y solares desarrollados en la región.

Consultados por este tema, desde el proyecto evitaron dar definiciones públicas, aunque el interés por incorporar energías limpias aparece como una de las variables en estudio.

El desarrollo minero integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol y prevé una inversión inicial de US$7.000 millones hacia 2030, con un potencial de expansión que podría alcanzar los US$18.000 millones en la próxima década.

Infraestructura eléctrica y conflicto por el uso de la red en San Juan

Uno de los principales cuellos de botella del proyecto es la infraestructura de transporte eléctrico. Para conectarse al Sistema Argentino de Interconexión, Vicuña deberá avanzar con un ambicioso plan de obras.

Entre las principales iniciativas se destacan:

  • La ampliación de las estaciones transformadoras Nueva San Juan y Rodeo, que pasarán de operar en 132 kV a 500 kV.
  • La construcción de una línea de extra alta tensión de 167 kilómetros hasta una nueva estación transformadora en Chaparro.
  • El desarrollo de una línea de alta tensión de 220 kV que conectará esa estación con el proyecto.
  • La instalación de una nueva estación transformadora propia (ET Josemaría).

Estas obras no solo permitirán abastecer al proyecto, sino también fortalecer la red eléctrica regional y habilitar nuevos desarrollos de energías renovables que hoy están limitados por falta de capacidad.

Sin embargo, el plan generó tensiones con otras compañías del sector. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad convocó a una audiencia pública el próximo 3 de junio para debatir el acceso y la ampliación del sistema de transporte eléctrico.

El eje del conflicto es la decisión de otorgar a Vicuña prioridad sobre el 90% de la capacidad remanente de una línea clave. Empresas como Austral Gold y Golden Mining cuestionaron formalmente la medida, al considerar que las deja en desventaja competitiva.

A ellas se suman McEwen Copper -a través de su subsidiaria Andes Corporación Minera-, el proyecto El Pachón de Glencore y el propio gobierno provincial, que también expresó reparos sobre el proceso.

La resolución de esta disputa será clave para definir no solo el futuro de Vicuña, sino también el desarrollo energético y minero de toda la región.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.