El peligro oculto para la salud de usar Hepatalgina y antiespasmódicos de venta libre sin consultar al médico

El dolor abdominal, la acidez, la pesadez después de una comida o los cólicos suelen resolverse, en muchos hogares, con un medicamento de venta libre. La posibilidad de acceder a estos productos sin receta médica los convirtió en una alternativa frecuente para aliviar síntomas digestivos. Sin embargo, esa práctica volvió a instalarse en el centro del debate tras un comunicado del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, que alertó sobre los riesgos de utilizar antiespasmódicos y los denominados protectores hepáticos sin una evaluación profesional previa.

La entidad sostuvo que estos medicamentos, cuando se consumen para aliviar síntomas sin conocer su origen, pueden retrasar el diagnóstico de enfermedades que requieren un tratamiento específico. Además, cuestionó la percepción de seguridad que existe en torno a algunos productos de venta libre y planteó la necesidad de revisar el impacto que tiene la publicidad sobre los hábitos de consumo de la población.

El Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires advirtió sobre los riesgos de automedicarse con antiespasmódicos y protectores hepáticos, al considerar que pueden retrasar el diagnóstico de enfermedades, mientras que la industria farmacéutica rechaza que exista evidencia científica que respalde esa afirmación

La advertencia abrió un contrapunto con la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVeL), desde donde rechazaron que exista evidencia científica que demuestre que estos fármacos, utilizados conforme a las indicaciones aprobadas, sean capaces de ocultar patologías graves. En paralelo, farmacéuticos, gastroenterólogos y especialistas en medicina clínica aportaron distintos enfoques sobre los alcances de la automedicación, la diferencia entre el uso responsable de medicamentos de venta libre y la autoprescripción, y la importancia de consultar a un profesional cuando los síntomas persisten.

Más allá de las diferencias entre ambas posiciones, el debate volvió a poner sobre la mesa una práctica extendida en Argentina: recurrir al botiquín como primera respuesta frente a un malestar digestivo, muchas veces sin identificar la causa que lo provoca.

Antiespasmódicos y automedicación: la advertencia del Colegio de Médicos

El Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires difundió un comunicado en el que expresó su preocupación por el uso habitual de antiespasmódicos y protectores hepáticos para tratar molestias digestivas y dolores abdominales sin una consulta médica previa.

Según el documento, al que accedió Economía Sustentable, este tipo de medicamentos suele utilizarse como una solución inmediata frente a distintos síntomas digestivos, aunque esa práctica puede retrasar la detección de enfermedades que requieren un diagnóstico clínico y un tratamiento específico.

Uno de los principales planteos de la entidad apunta a que el alivio del dolor no siempre implica la resolución del problema que lo originó. Por el contrario, sostienen que la desaparición temporal de los síntomas puede generar una falsa sensación de mejoría mientras la enfermedad continúa evolucionando.

El comunicado también advierte que medicamentos comercializados como protectores hepáticos -entre ellos Hepatalgina- y distintos antiespasmódicos son utilizados con frecuencia sin que exista una evaluación previa sobre la causa del malestar.

“La población los incorpora a su vida cotidiana como si fueran caramelos, ignorando que se trata de fármacos con efectos adversos reales y potencialmente graves”, señalaron desde el Colegio.

La institución remarcó que el dolor, al igual que otros síntomas, constituye una herramienta diagnóstica para el médico.

En ese sentido, explicó que esas manifestaciones representan “señales que permiten identificar enfermedades y orientar un diagnóstico”. Por ese motivo, sostuvo que suprimirlas mediante medicamentos, sin una consulta profesional, puede dificultar la detección temprana de diferentes cuadros clínicos.

Especialistas coinciden en que los medicamentos de venta libre deben utilizarse de forma responsable y respetando las indicaciones, y recomiendan consultar con un profesional cuando los síntomas digestivos persisten, se agravan o aparecen signos de alarma

Qué dicen los especialistas sobre los medicamentos de venta libre

La preocupación expresada por el Colegio de Médicos encuentra coincidencias en parte de la comunidad médica y farmacéutica, que advierte sobre la necesidad de utilizar los medicamentos de venta libre dentro de las indicaciones para las que fueron autorizados.

María de los Ángeles Fernández, farmacéutica y coordinadora de la carrera de Farmacia de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), explicó que la condición de venta libre no convierte automáticamente a un medicamento en un producto exento de riesgos.

“El hecho de que un medicamento sea de venta libre no significa que a la dosis que fue aprobada se le han hecho los estudios correspondientes de eficacia y seguridad, y esa dosis no debería provocar un riesgo para la salud”, afirmó.

La especialista también planteó que uno de los desafíos actuales pasa por la facilidad con la que determinados medicamentos pueden conseguirse fuera del circuito farmacéutico.

“Hay una problemática muy grande porque ciertos medicamentos se pueden conseguir en kioscos o almacenes y la falta de control invita a que podamos comprarlos en cualquier momento y en cualquier dosis”, advirtió.

Estas observaciones se suman a una discusión más amplia sobre el acceso a los medicamentos de venta libre y el grado de información con el que cuentan los consumidores al momento de utilizarlos.

Qué enfermedades pueden esconderse detrás de un dolor abdominal

Uno de los principales argumentos expuestos por el Colegio de Médicos es que el tratamiento exclusivamente sintomático del dolor abdominal puede retrasar la consulta médica y demorar el diagnóstico de enfermedades cuyo abordaje temprano resulta determinante.

Los especialistas advierten que el alivio farmacológico del dolor abdominal “puede enmascarar enfermedades potencialmente graves”. En consecuencia, el paciente puede interpretar que el cuadro está resuelto mientras la patología continúa evolucionando.

Entre las enfermedades que inicialmente pueden manifestarse con síntomas similares a una molestia digestiva habitual se encuentran:

●     Apendicitis aguda.

●     Colecistitis o inflamación de la vesícula biliar.

●     Pancreatitis.

●     Obstrucciones intestinales.

Los profesionales remarcaron que todas estas patologías requieren una evaluación clínica y, en muchos casos, estudios complementarios para confirmar el diagnóstico y establecer el tratamiento correspondiente.

También recordaron que el alivio temporal del dolor no modifica necesariamente la evolución de la enfermedad que lo produce, motivo por el cual recomendaron evitar la automedicación como primera respuesta frente a dolores abdominales persistentes, recurrentes o de intensidad creciente.

La publicidad de medicamentos, otro eje de la discusión

Además del uso de estos productos, el Colegio de Médicos cuestionó el rol que puede desempeñar la publicidad en la construcción de una percepción de seguridad sobre determinados medicamentos de venta libre.

Según la entidad, la difusión de mensajes centrados en el alivio inmediato de los síntomas puede favorecer la utilización repetida de estos productos sin una consulta médica previa y consolidar la idea de que el malestar digestivo siempre puede resolverse mediante un medicamento.

Para el gastroenterólogo Hugo Aguilera, esa situación merece atención.

“Los medicamentos de venta libre no se convierten por eso en seguros e inocuos”, afirmó el especialista.

“Ningún medicamento lo es cuando se lo toma fuera del contexto y del propósito para el que fue fabricado”, agregó.

Aguilera también vinculó la publicidad con el fenómeno de la automedicación.

“Además, la publicidad masiva del rápido alivio hace correr el riesgo de caer en la automedicación no responsable. La automedicación es un hábito muy frecuente y está muy extendido en la población”, indicó en diálogo con Economía Sustentable.

Qué responde la industria farmacéutica sobre los medicamentos de venta libre

Desde la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVeL) rechazaron la interpretación de que los medicamentos de venta libre, utilizados de acuerdo con las indicaciones aprobadas, puedan ocultar enfermedades graves o impedir su diagnóstico.

En diálogo con Economía Sustentable, la directora médica de la entidad, Jimena Worcel, aseguró que no cuenta con “información científica” que respalde esa afirmación.

“Este tipo de productos no son tan potentes como para llegar a enmascarar un problema más grave como una apendicitis. Esos síntomas son de una intensidad tan importante que estas medicaciones no lo suprimen. Además, los prospectos son claros cuando recomiendan a los consumidores no usarlos por tiempo prolongado y, fundamentalmente, consultar a un especialista en caso de que el inconveniente continúe o empeore”, explicó.

La especialista remarcó que la información incluida en los prospectos constituye una herramienta para promover el uso seguro de estos medicamentos y recordó que las recomendaciones contemplan límites de tiempo para su administración y la necesidad de consultar con un profesional cuando los síntomas no desaparecen o presentan una evolución desfavorable.

De esa manera, la posición de la cámara difiere de la expresada por el Colegio de Médicos bonaerense respecto de la posibilidad de que estos medicamentos retrasen el diagnóstico de determinadas patologías cuando son utilizados sin una evaluación clínica previa.

El debate sobre los protectores hepáticos

Otro de los ejes del comunicado difundido por el Colegio de Médicos está relacionado con los denominados protectores hepáticos, productos que muchas personas consumen luego de comidas abundantes o de la ingesta de bebidas alcohólicas con la expectativa de prevenir daños en el hígado.

Según la entidad, esa práctica se apoya en una creencia extendida que no cuenta con respaldo científico.

En el documento, el Colegio sostuvo que “no existe evidencia científica” que demuestre que estos medicamentos actúen como una barrera capaz de evitar lesiones hepáticas ocasionadas por excesos alimentarios o por el consumo de alcohol.

Además, advirtió que esa percepción puede favorecer la idea de que determinados hábitos pueden compensarse mediante un medicamento, cuando la prevención del daño hepático depende de otros factores vinculados con la alimentación, el consumo de alcohol y el cuidado general de la salud.

El comunicado también señala que algunos componentes presentes en medicamentos de venta libre, cuando son consumidos en exceso o de manera inadecuada, pueden provocar “hepatotoxicidad”, es decir, lesiones en el hígado.

Para Hugo Aguilera, esa situación pone de relieve la importancia de utilizar cualquier medicamento únicamente para las indicaciones con las que fue aprobado.

“Los medicamentos de venta libre no se convierten por eso en seguros e inocuos”, reiteró.

“Ningún medicamento lo es cuando se lo toma fuera del contexto y del propósito para el que fue fabricado”, agregó.

Publicidad y consumo: dos miradas diferentes

Otro de los puntos de discusión entre el Colegio de Médicos y la industria farmacéutica gira en torno al impacto de la publicidad sobre el comportamiento de los consumidores.

Mientras la entidad médica sostiene que la difusión de mensajes centrados en el alivio inmediato puede reforzar la automedicación, desde CAPEMVeL consideran que esa relación no está demostrada.

Una publicidad no hace que la gente compre más medicamentos”, afirmó Worcel.

Nadie se stockea de medicamentos y menos en la situación económica actual. Además, cuando uno recurre a estos productos es por un malestar, no por algo que dé satisfacción. Entonces si tiene dinero, no se lo va a gastar en la farmacia, sino en el bar de la esquina tomando un café o haciendo algo que le dé más satisfacción”, añadió.

Las diferencias entre ambas posiciones reflejan dos enfoques distintos sobre el papel que desempeña la comunicación comercial en las decisiones de consumo y sobre el grado de influencia que puede ejercer en la automedicación.

Interacciones con otros tratamientos y pacientes con enfermedades crónicas

El comunicado también advierte sobre un aspecto que suele recibir menor atención: la interacción entre medicamentos de venta libre y tratamientos indicados para enfermedades crónicas.

Según el Colegio de Médicos bonaerense, muchas personas reciben medicación permanente para controlar patologías como hipertensión arterial, diabetes o enfermedades cardiovasculares. En esos casos, incorporar un medicamento sin consultar previamente con un profesional puede modificar la acción del tratamiento habitual o interferir con su eficacia.

Por ese motivo, la entidad recomendó que cualquier incorporación de medicamentos, incluso aquellos disponibles sin receta, sea consultada con el médico tratante o con un profesional de la salud.

Los especialistas recordaron además que el riesgo de interacciones farmacológicas aumenta cuando un paciente recibe múltiples tratamientos simultáneamente, una situación frecuente entre adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Cuándo recomiendan consultar con un médico

El Colegio de Médicos subrayó que el dolor abdominal persistente requiere una evaluación clínica destinada a identificar su causa y no debe abordarse únicamente mediante medicamentos orientados al alivio del síntoma.

Un dolor abdominal persistente no se cura con publicidad, se diagnostica con un médico”, sostiene el comunicado.

La entidad también enumeró algunos signos de alarma frente a los cuales recomienda buscar atención médica sin demora:

●     Fiebre.

●     Vómitos persistentes.

●     Ictericia, caracterizada por la coloración amarillenta de la piel o de los ojos.

El documento concluye que el tratamiento adecuado depende de un diagnóstico preciso y advierte que la utilización de medicamentos sin indicación profesional puede retrasar la identificación de enfermedades que requieren atención específica.

En la misma línea, Raúl Mejía, consultor de Medicina Integral del Hospital de Clínicas, señaló que uno de los riesgos de la automedicación es su permanencia en el tiempo.

“Uno de los factores más peligrosos de la automedicación es que esta práctica se sostiene en el tiempo lo que suele generar daños en el organismo”, afirmó.

El especialista agregó que “la automedicación puede afectar la atención de problemas más graves como en el caso de los analgésicos o de los antiespasmódicos, ya que existe la posibilidad de que estos ocultan síntomas de enfermedades intestinales más graves por citar uno de los muchos ejemplos que existe”.

Automedicación y autoprescripción: por qué no son lo mismo

Aunque la automedicación suele asociarse al uso indiscriminado de medicamentos, desde CAPEMVeL sostienen que existe una diferencia entre la utilización responsable de productos de venta libre y la autoprescripción de medicamentos que requieren receta.

“La automedicación responsable es una práctica correcta”, afirmó Worcel.

La directora médica explicó que la automedicación “es la utilización correcta de medicamentos de venta libre, es decir, los que no necesitan receta, con el objetivo de mitigar padecimientos menores que las personas puedan reconocer”.

En cambio, diferenció esa conducta de la autoprescripción. “Esta última se da cuando alguien se autoprescribe un medicamento que es de venta bajo receta y lo adquiere sin presentar la receta correspondiente, una situación totalmente censurable y que conlleva riesgo sanitario”, explicó.

La especialista también señaló que persisten situaciones en las que medicamentos sujetos a prescripción, como algunos antibióticos, continúan siendo dispensados sin receta, una práctica que incrementa los riesgos asociados al uso inadecuado de estos tratamientos.

Las recomendaciones para una automedicación responsable

El debate también incluye el concepto de autocuidado. Un informe de la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR) señala que el 48% de las personas considera contar con el conocimiento y las herramientas necesarias para autocuidarse responsablemente sin recurrir a un profesional de la salud.

La organización plantea que el autocuidado no se limita al consumo de medicamentos de venta libre, sino que comprende hábitos saludables orientados a la prevención de enfermedades, como una alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física.

“El uso responsable de los productos de autocuidado requiere que el paciente siga las indicaciones que se pueden encontrar impresas en el empaque o prospecto informativo que acompaña al producto”, sostiene ILAR.

Entre las principales recomendaciones figuran:

●     Verificar que el medicamento esté aprobado para su venta libre.

●     Utilizarlo únicamente para las indicaciones autorizadas.

●     Respetar la dosis y el tiempo máximo de administración.

●     Suspender el tratamiento ante la aparición de reacciones adversas.

●     Consultar con un profesional de la salud cuando los síntomas persistan o empeoren.

Un debate abierto sobre el uso de medicamentos de venta libre

El comunicado del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires volvió a instalar la discusión sobre el uso de medicamentos de venta libre para aliviar molestias digestivas y dolores abdominales. Mientras la entidad sostiene que el consumo de antiespasmódicos y protectores hepáticos sin una evaluación profesional puede retrasar el diagnóstico de enfermedades y cuestiona la percepción de seguridad que rodea a estos productos, la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre afirma que no existe evidencia científica que demuestre que, utilizados conforme a las indicaciones aprobadas, estos medicamentos puedan ocultar patologías graves.

Las distintas posiciones coinciden, sin embargo, en un aspecto central: los medicamentos de venta libre deben utilizarse respetando las indicaciones de uso, los tiempos de administración y las advertencias incluidas en los prospectos. Además, ante síntomas persistentes, recurrentes o acompañados por signos de alarma, la consulta con un profesional de la salud continúa siendo la herramienta recomendada para arribar a un diagnóstico y definir el tratamiento correspondiente.

Leonardo Coscia: