El mayor operador de colectivos liderará la era del Trambús

La movilidad urbana en la Ciudad de Buenos Aires marca un hito en su transición hacia la sostenibilidad que acaba de sumar una de las principales aristas del plan que viene llevando a cabo la administración que conduce Jorge Macri.

La Ciudad de Buenos Aires preadjudicó al Grupo DOTA la operación del nuevo sistema Trambús, un modelo de transporte eléctrico que busca liderar la movilidad sustentable con una inversión menor a la prevista y una flota de 74 buses

Tras un riguroso proceso de licitación, el gobierno porteño ha oficializado la preadjudicación de la operación y provisión de unidades para el nuevo sistema Trambús al Grupo DOTA, a través de su subsidiaria Transportes Lope de Vega y la firma Megacar. 

Se trata del despliegue de un nuevo sistema de transporte que combina la flexibilidad de un colectivo con la eficiencia y capacidad de un tranvía y que las autoridades del Gobierno porteño presentan como el eje central de la movilidad sustentable para los próximos años.

Este proyecto, que busca amalgamar la estética y eficiencia de un tranvía con la flexibilidad de un autobús, representa el salto más ambicioso de la última década hacia un transporte público libre de combustibles fósiles en el área metropolitana.

DOTA había quedado preseleccionada por la Comisión Evaluadora del proceso licitatorio junto a Metropol y Misión Buenos Aires.

Todas habían pasado el filtro del pliego de bases y condiciones particulares y de especificaciones técnicas dispuesto para el proceso licitatorio que luego siguió con el análisis particular de cada oferta que derivó en la selección de DOTA para suscribir el contrato definitivo.

Dominio total

DOTA tendrá a su cargo la operación y mantenimiento de esta nueva línea de colectivos sustentables por un periodo de concesión de 60 meses (5 años) mediante un modelo de gestión que le otorga al operador privado las unidades en comodato y lo obliga, por ejemplo, a aportar predios adicionales (mínimo 4.500 m²) para el estacionamiento y carga de los buses.

El grupo, cuyas siglas refieren a Doscientos Ocho Transporte Automotor), es el mayor operador de transporte público de la Argentina, con un dominio que no solo se observa en las calles a través de sus unidades, sino que ha consolidado un modelo de integración vertical que lo posiciona como un actor indispensable -y a veces polémico- de la vida urbana.

El proyecto contempla la Línea T1, que unirá Pompeya con Aeroparque, con tecnología que reduce tiempos de viaje hasta un 40%, integración con subtes y trenes, y una experiencia más eficiente, silenciosa y sin emisiones

Lo que comenzó en 1955 como una modesta operación de la línea 208 (hoy la emblemática línea 28), se ha transformado en un conglomerado que controla, directa o indirectamente, cerca de 180 líneas de colectivos y más de 700 ramales en el área del AMBA.

Su expansión, acelerada en la década de los 90 mediante la absorción de empresas menores y consolidada con adquisiciones de peso como la de Empresa San Vicente y Atlántida (Línea 57), le permite transportar a millones de pasajeros diariamente. 

Su capilaridad es total: desde los servicios semirrápidos a Ezeiza hasta los recorridos que bordean la General Paz.

A diferencia de otros operadores, DOTA no se limita a «manejar colectivos». Su poder también reside en el control de toda la cadena de valor:

  • Fabricación: A través de Todo Bus y Megacar, el grupo carrea y gestiona sus propias unidades, utilizando chasis de la firma Agrale (donde también posee participación estratégica).
  • Seguros: Cuenta con su propia aseguradora, Argos, especializada en el transporte público, lo que le otorga una autonomía financiera inusual en el sector.
  • Gestión de Flota: Esta estructura le permite estandarizar procesos y costos, logrando una eficiencia de escala que lo diferencia de las empresas familiares tradicionales del rubro.

Un viejo conocido

Sus propietarios lideran la cámara CETUBA y vienen manteniendo una histórica postura confrontativa con el gremio UTA, operando incluso durante paros generales.

Este año se convirtió en el principal proveedor de unidades para el nuevo Trambus de la Ciudad a través de Megacar, que logró imponerse frente a competidores internacionales (como la española Irizar) para la provisión de las unidades.

La empresa suministrará un total de 74 buses eléctricos (una combinación de unidades rígidas de 12 metros y articuladas de 18 metros), que son de origen chino (marca Agrale/Yutong) pero que fueron adaptadas con tecnología específica para el mercado local.

La balanza se inclinó a favor de DOTA no solo por el precio (un 40% por debajo del presupuesto inicial en algunos rubros), sino por su capacidad logística y el control de la carrocera La Favorita, lo que garantiza el mantenimiento local.

Con esta adjudicación, DOTA consolida su rol dominante en el transporte público y se posiciona como actor clave en la transición hacia la electromovilidad, en un sistema que incluirá paradores inteligentes y futuras expansiones como la Línea T2

Al controlar también la carrocera La Favorita y tener una fuerte presencia en la zona de Pompeya, el Grupo DOTA se posicionó como el actor dominante de todo el negocio del Trambús, por el cual ahora va por el engranaje que le falta: la operación del sistema.

Con la reciente adjudicación del sistema Trambús, el holding ahora inicia una nueva etapa basada en la de la sostenibilidad tecnológica. 

Bajo el liderazgo de figuras como José Faija y el staff de familias que componen su paquete accionario, el grupo ha pasado de ser un operador de motores diésel a liderar la transición hacia la electromovilidad en Buenos Aires.

Menor presupuesto

Por lo menos así surge del Acta de Preadjudicación de la licitación pública: N° 3125-2088-LPU25 que fue lanzada para “la contratación de la operación del transporte público de pasajeros Sistema Trambus, Traza T1”.

Si bien se trata de un paso previo a la decisión final, todo indica que no habrá problemas para que DOTA se finalmente la empresa ganadora del procedimiento cuyo presupuesto oficial había sido establecido en $86.683 millones. 

Tras haber analizado las ofertas recibidas la Comisión Evaluadora propicia adjudicar la licitación a Transportes Lope de Vega que ofreció $62.143 millones, marcando una suma menor en $23.000 millones al establecido por las autoridades porteñas. 

“Se informa que la firma ha cumplido con todos los requisitos indicados en los Pliegos de Bases y Condiciones y Circulares correspondientes que rigen la presente licitación, para esta instancia”, se detalla en el documento oficial, en el cual también se asegura que la propuesta de la empresa controlada por DOTA “fue la más conveniente a los intereses del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

A modo de fundamento, el informe oficial entiende que la oferta preadjudicada “resulta conveniente conforme los costos y objetivos de la presente Licitación, según informes técnicos, administrativos-legales y económicos-financieros adjuntos al expediente, no habiendo incurrido en falta de elementos esenciales en el marco de los artículos 102 y 103 párrafo 4to de la Ley N° 2095 (Texto consolidado por Ley 6.764)”.

Cero ruido

En este sentido, la adjudicación no sólo implica la gestión de las rutas, sino la incorporación de una flota 100% eléctrica. 

Las unidades, fabricadas por la carrocera Agrale bajo la gestión de Megacar, prometen transformar la experiencia del usuario y el entorno urbano.

Al ser vehículos eléctricos, el Trambús garantiza cero emisiones de CO2 en sus recorridos, contribuyendo directamente a la descarbonización de la ciudad.

Además, la tecnología eléctrica de los micros reduce drásticamente el ruido del motor, un beneficio clave para la salud pública y el bienestar en zonas de alta densidad. 

Se estima también que los nuevos buses tendrán una autonomía optimizada para operar durante toda la jornada, realizando sus cargas de manera inteligente durante la noche.

La operación otorgada a DOTA comenzará con la Línea T1, un corredor estratégico que unirá el Centro de Trasbordo Sáenz (Pompeya) con el Aeroparque Jorge Newbery. 

Este trazado no solamente facilitará la conectividad norte-sur, sino que funcionará como una vitrina de tecnología aplicada a la movilidad mediante un sistema inteligente que extiende la luz verde al detectar la proximidad de la unidad, reduciendo tiempos de viaje hasta en un 30%.

El servicio operará bajo la órbita técnica de la sociedad estatal SBASE, buscando una sinergia tarifaria y logística con la red de subterráneos.

En este contexto, DOTA deberá ofrecer unidades con accesibilidad universal, de piso bajo, aire acondicionado y espacios diseñados para equipaje, pensando en el flujo de pasajeros hacia la terminal aérea.

Actor central

Aunque el nombre «Trambús» juega con la mística del tranvía, los especialistas destacan que se trata de autotransporte de superficie de última generación. 

Para el Grupo DOTA, esta adjudicación consolida su posición como actor central en la modernización del parque automotor porteño, habiendo gestionado previamente pruebas piloto de minibuses eléctricos en el Microcentro. 

Con la mira puesta en 2027 para la inauguración de la Línea T2, Buenos Aires se alinea con las tendencias de las principales capitales del mundo, priorizando un aire más limpio y un transporte que respete el entorno que atraviesa. 

Las características del Servicio (Traza T1) que se acaba de adjudicar tienen en cuenta la operación de una línea que unirá el Centro de Trasbordo Sáenz (Nueva Pompeya) con el Aeroparque Jorge Newbery, atravesando barrios como Almagro, Boedo, Palermo y Villa Crespo.

A modo de frecuencia, se proyecta un servicio cada cuatro minutos en horas pico, funcionando las 24 horas del día y se estima que transportará a unos 50.000 pasajeros diarios, reduciendo los tiempos de viaje actuales en un 40%.

El recorrido del Trambús

El proyecto incluye la construcción de paradores «icónicos» y sustentables en intersecciones clave como Av. La Plata y Av. Rivadavia (Conexión Línea A) y Av. Almafuerte (Conexión Línea H).

En concreto, la T1 atravesará ocho barrios como son Palermo, Villa Crespo, Caballito, Almagro, Parque Chacabuco, Boedo, Parque Patricios y Nueva Pompeya.

También, cinco líneas de subte al tener conexiones con las estaciones Palermo (Línea D), Dorrego (Línea B), Acoyte (Línea A), Avenida La Plata (Línea E) y Hospitales (Línea H).

A esto le suma cinco estaciones de ferrocarril: Saenz (Belgrano Sur), Caballito (Sarmiento), Villa Crespo (San Martín), Palermo (San Martín) y 3 de febrero (Mitre).

Se prevé que las primeras unidades comiencen a circular durante el transcurso de este año, teniendo en cuenta que la prueba piloto actual se realiza en el Ramal C de la Línea 34, a lo largo de los 12 kilómetros del corredor del Metrobus Juan B. Justo.

Este tramo se eligió para evaluar el desempeño, los tiempos reales de viaje y la integración de la tecnología antes del lanzamiento definitivo del sistema.

Las unidades que circulan tienen accesibilidad total, aire acondicionado, WiFi, USB, información audiovisual y un paquete de seguridad con ADAS, cámaras, retrovisores digitales, DMS y telemetría en tiempo real.

Ahorro de tiempo

La principal diferencia del TramBus con un colectivo tradicional reside en la tecnología implementada en el vehículo y en la infraestructura que lo acompañará.

En este sentido, uno de los diferenciales más  importantes es que el TramBus implementará una tecnología de punta bajo el concepto de “semáforos observados”.

Se trata de dispositivos que detectarán la aproximación del TramBus y le otorgarán prioridad de paso en las intersecciones.

Esto, sumado al uso de carriles exclusivos y estaciones específicas, permitirá a la Línea T1 ahorrar hasta un 40% en los tiempos de viaje respecto a los recorridos actuales.

Además, incorporan un paquete de seguridad avanzado que incluye cámaras, retrovisores digitales y telemetría en tiempo real (DMS), lo que mejora la experiencia del pasajero y la seguridad operativa.

Su característica 100% eléctrica y silenciosa contribuye directamente a reducir la contaminación sonora y ambiental en la Ciudad.

Otro aspecto que se considera crucial es la tarifa integrada con el Subte, que ofrecerá un descuento automático a los usuarios que combinen ambos transportes, promoviendo un sistema de movilidad más ordenado y eficiente.

Nuevo proceso

La segunda línea, la T2, se espera que inicie su servicio aproximadamente en 2027 para operar de manera transversal de norte a sur, con un trazado más hacia el oeste.

Unirá la estación Belgrano C del tren Mitre con el mismo destino que la T1: el Centro de Trasbordo Sáenz y su recorrido abarcará también ocho barrios (Villa Urquiza, Belgrano, Parque Chas, Agronomía, Villa del Parque, Villa Santa Rita, Flores y Nueva Pompeya), además de dos líneas de subte en San Pedrito (Línea A) y Congreso de Tucumán (Línea D).

De manera paralela a este proceso, el gobierno porteño también lanzó una licitación para la construcción de los paradores del sistema, con la que no solo se busca funcionalidad, sino redefinir la estética urbana con estaciones que el propio ejecutivo cataloga como «icónicas».

En este caso, se adjudicará la construcción de una parte importante de la modalidad de transporte colectivo eléctrico mediante la ejecución de los denominados “Paradores Icónicos”, o siete sectores dentro de la traza del TramBus (T1).

Se agregarán paradas que debido a su proximidad a otros medios de transporte público (subtes y trenes) se destacarán a través de una infraestructura diferenciada con respecto a otras paradas y de nuevos programas y usos.

La obra tendrá lugar en los barrios de Palermo (Comuna 14), Villa Crespo (Comuna 15), Caballito (Comuna 6), Boedo (Comuna 5), Parque Chacabuco (Comuna 7) y Parque Patricios (Comuna 4) bajo un presupuesto estimado en los $10.813 millones.

La medida también establece que el plazo de ejecución de la obra es de ocho meses contados a partir de la fecha fijada en el acta de inicio, tal como lo establece la Subsecretaría de Proyectos y Obras de la Ciudad.

Las autoridades aseguran que lo que distingue a este proyecto es la distribución estratégica y el diseño de sus estaciones, con 35 paradores que estarán ubicados sobre las veredas y 36 que se dispondrán en el centro de la calzada (estilo Metrobus).

La iniciativa incluye una serie de paradores de «nueva generación» o icónicos que no solo serán centros de trasbordo, sino que presentarán una arquitectura disruptiva, materiales sustentables y tecnología de vanguardia.

La licitación exige estándares de alta calidad para convertir estas paradas en hitos urbanos y de alta conectividad y valor simbólico, como el Aeroparque Jorge Newbery y los principales nodos de combinación con el Subte.

El diseño de estas estaciones surge del Concurso Nacional de Ideas organizado por la SCA (Sociedad Central de Arquitectos), donde el primer premio fue otorgado al Arq. Fernando Ariel Vignoni (Proyecto «Clave Recoleta»), destacándose por su modularidad y estética moderna.

Paradores icónicos

Estos paradores no solo servirán para el ascenso y descenso, sino que incorporarán una gran cantidad de servicios para los pasajeros diferentes a los de las paradas convencionales de colectivo o los refugios del Metrobus tradicional.

Es que los paradores icónicos del Trambus funcionan como pequeñas terminales inteligentes que presentan una estética moderna que prioriza la transparencia y la integración con el paisaje urbano.

Por caso, tendrán cerramientos de vidrios templados y laminados que permiten una visibilidad de 360°, aumentando la sensación de seguridad y permitiendo que la luz natural bañe la plataforma.

Los materiales serán sustentables, con estructuras metálicas de alta resistencia combinadas con elementos de «ruptura de puente térmico» para mantener una temperatura agradable bajo los techos.

Varios de estos paradores incorporan canteros con vegetación nativa que actúan como barrera acústica y visual entre el carril exclusivo y la vereda peatonal.

Además, funcionarán como un Hub de servicios (Logística y Multimodalidad), con una oferta pensada para el ciudadano moderno.

Por eso, habrá lockers logísticos o casilleros inteligentes para el retiro de paquetes y envíos de e-commerce, aprovechando que el usuario ya está en tránsito.

También, guardabicis en espacios seguros para estacionar bicicletas, fomentando la combinación del Trambus con la movilidad activa.

Otro detalle serán los puntos de carga, con estaciones con puertos USB y conexión WiFi de alta velocidad gratuita para los pasajeros en espera.

La infraestructura está diseñada para una accesibilidad total con paradores que están nivelados exactamente a la altura de las unidades, eliminando escalones, y rampas integradas en pendientes suaves para sillas de ruedas y cochecitos.

Las baldosas serán podotáctiles, con guías para personas con discapacidad visual en toda la extensión de la plataforma y una señalética audiovisual con pantallas LED que informan el tiempo de llegada en tiempo real y sistemas de audio para anunciar las próximas formaciones.

Andrés Sanguinetti: Periodista especializado en negocios