El contaminante invisible que se respira todos los días: detectan niveles inesperados en el aire

Un nuevo contaminante empieza a colarse en la agenda ambiental global. Se trata de los metilsiloxanos, un tipo de silicona ampliamente utilizado en la industria, el transporte, la cosmética y productos para el hogar, que ahora fue detectado en la atmósfera en niveles significativamente más altos de lo esperado.

El hallazgo surge de una investigación liderada por la Universidad de Utrecht y la Universidad de Groningen, publicada en la revista Atmospheric Chemistry and Physics. Allí se advierte que estos compuestos están presentes en múltiples entornos -urbanos, rurales, costeros y forestales-, lo que sugiere una exposición constante de la población.

Hasta hace poco, los científicos creían que estos compuestos llegaban al aire principalmente por evaporación de productos de uso cotidiano. Sin embargo, nuevas evidencias apuntan a otra fuente clave: el transporte. En particular, los motores de vehículos y barcos, a través de lubricantes como el aceite, liberan una variante más pesada de metilsiloxanos que no se evapora fácilmente y persiste en la atmósfera.

Qué son los metilsiloxanos y por qué preocupan

Los datos del estudio son contundentes. “Los resultados también sugieren que las concentraciones de metilsiloxano en la atmósfera son mucho mayores de lo esperado”, afirma Rupert Holzinger, profesor asociado de la Universidad de Utrecht y codirector del estudio.

Según la investigación, estos compuestos podrían representar entre el 2% y el 4,3% de la masa total de aerosoles orgánicos en el aire, superando ampliamente a otros contaminantes sintéticos como los PFAS.

Las mediciones registraron niveles especialmente altos en grandes centros urbanos, como el área metropolitana de São Paulo, mientras que los valores más bajos se observaron en zonas forestales de Europa. Aun así, su presencia fue constante en todas las regiones analizadas, lo que refuerza la idea de una dispersión global.

El problema es que, pese a su abundancia, se sabe poco sobre sus efectos. “Sin embargo, estimamos que la dosis diaria de inhalación de metilsiloxanos puede superar la de otros compuestos sintéticos, como los PFAS y los micro y nanoplásticos”, advierte Holzinger. “Por lo tanto, recalcamos la necesidad urgente de evaluar estos impactos en la salud”.

Del aceite de motor al aire que respiramos

Más de la mitad de las partículas detectadas de estos compuestos provienen del tráfico. La clave está en los lubricantes: durante el funcionamiento del motor, pequeñas cantidades de aceite ingresan a la cámara de combustión y, debido a la alta estabilidad térmica de los metilsiloxanos, terminan siendo liberadas en los gases de escape.

A diferencia de otros compuestos, estos no se degradan fácilmente. Su estabilidad química les permite permanecer en la atmósfera y viajar largas distancias, lo que explica su presencia incluso en zonas alejadas de centros urbanos.

Además del posible impacto en la salud humana, los científicos advierten que estos compuestos podrían influir en el clima. Al modificar propiedades de los aerosoles, como la tensión superficial, pueden alterar procesos clave como la formación de nubes o la nucleación del hielo, con efectos aún inciertos sobre los sistemas atmosféricos.

El descubrimiento abre un nuevo frente en la discusión sobre contaminación: uno en el que los riesgos todavía no están del todo claros, pero cuya escala global ya empieza a preocupar.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.