Edenor y Manzano se quedan con Metrogas y heredan una pesada agenda ambiental

Fachada del edificio de Metrogas. Imagen: Metrogas

Los nuevos dueños de Metrogas recibirán una agenda ambiental que ya tiene obras, inversiones y objetivos definidos para los próximos años.

Se trata de Edenor y Andina, sociedad vinculada a Integra Capital, el grupo de José Luis Manzano, que ya acordaron con YPF un pago de u$s780 millones por la compra del 70% del capital que está en manos de la petrolera estatal en la principal distribuidora de gas natural de la Argentina que brinda servicios a más de 2,4 millones de clientes entre Capital Federal y un parte del Gran Buenos Aires y posee 18.500 kilómetros de redes.

  • Edenor y Andina, vinculada a José Luis Manzano, asumirán Metrogas con una agenda ambiental que incluye inversiones para reducir pérdidas de gas, renovar infraestructura y mejorar la medición del combustible.
  • El Gas Natural No Contabilizado (GNNC) aparece como uno de los principales desafíos, ya que sus niveles superan referencias internacionales y el regulador prevé reducir progresivamente el reconocimiento económico asociado a este indicador.
  • El plan contempla $49.307 millones para renovar cañerías antiguas de hierro fundido y acero por tuberías de polietileno, con el objetivo de mejorar la seguridad y confiabilidad de la red y reducir potenciales emisiones de metano.
Hornalla de gas encendida color azul. Imagen Pixabay

Es decir, los nuevos propietarios de Metrogas deberán continuar un programa destinado a reducir el impacto ambiental de una infraestructura que todavía conserva cañerías antiguas y necesita mejorar el control del combustible que transporta.

El alcance de esa agenda aparece cruzando el Quinto Reporte de Sustentabilidad de Metrogas, con la documentación del Enargas, organismo que hasta el mes pasado se ocupaba de regular el sector.

Se propone reescribir las porciones afectadas de la siguiente manera: “cruzando el Quinto Reporte de Sustentabilidad de Metrogas con la documentación del Enargas” e “identificar el metano a través del monitoreo satelital de pérdidas de gas que se realiza desde el espacio”.

En el caso del documento de Metrogas, muestra que la compañía redujo 3% sus emisiones de gases de efecto invernadero, ejecutó el 100% de las inversiones previstas para el ejercicio y no recibió denuncias, multas ni sanciones ambientales.

En tanto, el reporte oficial establece para 2025-2030 inversiones obligatorias por $160.011 millones y advierte sobre niveles elevados de Gas Natural No Contabilizado, un indicador que permite evaluar con qué precisión las distribuidoras consiguen explicar el producto que reciben.

Cabe aclarar que no todo el programa puede clasificarse como ambiental, porque incluye también seguridad, mantenimiento, confiabilidad y calidad del servicio.

Sin embargo, varias de sus mayores partidas intervienen sobre instalaciones relacionadas con pérdidas de gas, deterioro de las cañerías, corrosión y sistemas de medición, todos aspectos que pueden incidir sobre la cantidad de metano, un gas invisible que amenaza la salud global ahora puede rastrearse desde el espacio, que finalmente permanece dentro de lared de gas natural que está compuesto principalmente por metano,

Por lo tanto, una pérdida física producida en una cañería, conexión o válvula puede liberarlo a la atmósfera antes de que llegue al consumidor.

De allí que parte de las inversiones que deberán continuar los compradores tenga un doble efecto, al mejorar la seguridad y confiabilidad del servicio y, al mismo tiempo, reducir potenciales emisiones.

La eficiencia como obligación ante el Estado

Uno de los datos más críticos de la documentación regulatoria aparece en el Gas Natural No Contabilizado, conocido como GNNC, que mide la diferencia entre el volumen de gas que ingresa al sistema de una distribuidora y el que posteriormente puede explicar como entregado a sus clientes, utilizado en la operación o reconocido mediante los ajustes técnicos correspondientes.

El Enargas comparó los niveles registrados por las distribuidoras argentinas con referencias internacionales y concluyó que el promedio local “supera ampliamente” los valores observados en Estados Unidos, Europa y Europa del Este.

El informe explica que si una compañía recibe 100 metros cúbicos y, una vez realizados todos los cálculos, consigue justificar 97, los tres restantes integran ese indicador, lo cual no significa que los tres metros cúbicos hayan escapado a la atmósfera ya que una parte puede corresponder a pérdidas físicas o venteos realizados durante determinados trabajos.

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Pero también pueden existir medidores que registran incorrectamente, consumos no contabilizados, diferencias de lectura y ajustes derivados de las condiciones físicas en las que se mide el producto.

La presión y la temperatura modifican el volumen ocupado por el gas, por lo que las mediciones realizadas en distintos puntos deben llevarse a condiciones equivalentes antes de ser comparadas.

El GNNC no constituye, por eso, una medición directa de emisiones y su relación con el ambiente aparece cuando una parte de la diferencia corresponde efectivamente a pérdidas físicas.

Mejorar la medición permite distinguir esas fugas de los problemas comerciales o técnicos y orientar las intervenciones hacia los sectores de la infraestructura donde realmente se pierde producto.

En este caso, el cuestionamiento del organismo regulador vino acompañado por una exigencia económica ya que el reconocimiento correspondiente al GNNC de Metrogas ronda los $32.936 millones durante 2025/2026 y disminuirá progresivamente hasta unos $16.173 millones en 2029/2030, prácticamente la mitad.

Ese reconocimiento regulatorio es un valor admitido dentro de los cálculos utilizados para determinar los ingresos requeridos por la distribuidora.

Al reducirlo, el organismo establece un sendero que obliga a mejorar progresivamente la eficiencia con la que Metrogas administra el gas que recibe.

Fuertes inversiones para intervenir las redes más antiguas

Metrogas todavía conserva redes antiguas de hierro fundido y acero, por lo que el programa autorizado por el ente regulatorio destina $49.307 millones a continuar su renovación.

Las instalaciones de hierro fundido fueron construidas mediante secciones conectadas por juntas que, después de décadas de funcionamiento, pueden verse afectadas por movimientos del terreno, vibraciones, cargas externas y envejecimiento.

En el plan se destacan obras para reemplazar esas instalaciones por polietileno, un material flexible que no presenta los procesos de corrosión característicos de los metales.

El propio Reporte de Sustentabilidad de la compañía vincula el recambio con la reducción de las emisiones asociadas con la infraestructura.

Los nuevos tubos se conectan mediante termofusión, una técnica en la que sus extremos son calentados y unidos hasta que el material se fusiona y forma una continuidad.

Presentación del Reporte de Sustentabilidad 2026 de Metrogas. (Crédito: Metrogas)

El procedimiento disminuye la cantidad de juntas mecánicas susceptibles de perder hermeticidad con el paso del tiempo.

La obra requiere además construir nuevos recorridos, reconectar los inmuebles, efectuar pruebas para comprobar que las instalaciones sean herméticas y posteriormente retirar de servicio las cañerías anteriores, ya que una parte de las redes históricas se encuentra bajo las calzadas mientras los nuevos tendidos suelen desplegarse bajo las veredas.

El objetivo ambiental consiste en disminuir las pérdidas físicas y conseguir que una mayor proporción del metano que ingresa al sistema permanezca dentro de él hasta ser utilizado. La corrosión obliga a proteger los ductos que siguen en servicio

Por qué el reemplazo de cañerías de acero reduce pérdidas

La humedad y determinadas características del suelo pueden provocar corrosión electroquímica, una reacción que degrada paulatinamente el metal y puede reducir el espesor de las paredes de una cañería.

Para limitar ese proceso, Metrogas explica en su reporte que utiliza protección catódica, una tecnología que modifica las condiciones eléctricas del metal mediante ánodos o corriente aplicada y que tiene como finalidad la de disminuir la reacción electroquímica responsable de la corrosión y prolongar la integridad de las instalaciones enterradas.

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El programa incorpora además $17.733 millones para renovar y remediar ramales de alta presión y válvulas troncales.

Los ramales trasladan importantes volúmenes de gas a presiones superiores antes de que ingrese en las redes de distribución, mientras que las válvulas permiten aislar sectores ante una emergencia o cuando deben realizarse trabajos.

Otros $32.169 millones corresponden al programa de confiabilidad, que incluye reparaciones, mantenimiento preventivo y correctivo y remoción de cañerías y junto con los $49.307 millones destinados a redes, estas partidas totalizan $99.209 millones en intervenciones sobre la infraestructura física.

De acuerdo al documento de la empresa, se trata de inversiones que combinan objetivos de seguridad, confiabilidad y ambiente, especialmente cuando permiten prevenir el deterioro que puede derivar en una pérdida de gas.

Cómo influye la agenda de sustentabilidad en la tarifa de gas

La mejora de la infraestructura debe complementarse con una medición más precisa si se tiene en cuenta que un medidor que funciona incorrectamente puede aumentar el GNNC aunque no exista una fuga, mientras que una pérdida física puede quedar mezclada dentro de una diferencia cuyo origen todavía no fue identificado.

Por eso el programa contempla equipos de medición y telemedición, una tecnología que permite obtener a distancia y con mayor frecuencia la información registrada en determinados puntos del sistema.

Las estaciones reguladoras cumplen otra función dentro de la misma red ya que, como el gas circula a distintas presiones según el tramo, permiten disminuirla y mantenerla dentro de los parámetros necesarios antes de que el producto pase a sectores que trabajan con valores inferiores.

Una mayor precisión permitirá separar mejor las diferencias técnicas o comerciales de las pérdidas físicas, distinción que resulta relevante para el objetivo ambiental porque evita tratar todo el GNNC como una fuga y permite concentrar las obras específicamente donde existe una liberación real de gas.

Cuáles son los objetivos del plan de inversión de Metrogas a 2030

El Reporte de Sustentabilidad 2025 de la distribuidora muestra además cómo la actual conducción de la empresa plantea la relación entre su actividad y los impactos ambientales que deberá seguir administrando el próximo controlador.

En este sentido, Sebastián Mazzucchelli, CEO de Metrogas, sostiene que “el concepto rector de Crecimiento con Propósito sintetiza esta mirada” y propone una evaluación de la compañía que exceda sus resultados económicos.

Sebastián Mazzucchelli, CEO de Metrogas, sostiene que “el concepto rector de Crecimiento con Propósito sintetiza esta mirada”. (Crédito: Metrogas)

“El crecimiento de la compañía no se mide únicamente a partir de sus resultados económicos y operativos, sino también por su capacidad de generar valor para sus clientes, colaboradores, comunidades y demás grupos de interés, integrando las dimensiones económica, social y ambiental”, afirma Mazzucchelli.

En el mismo sentido, Alejandro Di Lázzaro, director de Asuntos Corporativos y Comunicación de Metrogas, aporta la mirada vinculada con la incorporación de la sustentabilidad a las decisiones de la compañía, particularmente mediante el análisis de materialidad, la gestión de riesgos y los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo.

El ejecutivo entiende que el análisis de materialidad permite identificar cuáles son los asuntos ambientales, económicos y sociales relevantes para la compañía y para quienes pueden verse afectados por su actividad.

En una distribuidora de gas, ese ejercicio puede abarcar emisiones, seguridad de la infraestructura, calidad del servicio e impactos sobre las comunidades.

En el caso de los criterios ESG, iniciales en inglés de ambiente, cuestiones sociales y gobierno corporativo, Di Lázzaro agrega que buscan incorporar esas variables a las decisiones empresariales en lugar de considerarlas únicamente al momento de elaborar un reporte anual.

Metrogas organiza esa política alrededor de cinco lineamientos que incluyen operación segura y confiable, cliente en el centro, capital humano, eficiencia operativa y desarrollo sostenible.

La agenda que heredará Edenor también contendrá obras que la compañía viene llevando a cabo para mejorar sus estatus ambiental como las realizadas para reducir un 3% sus emisiones de gases de efecto invernadero y la sustitución de hierro fundido por polietileno, entre otras.

Además, la compañía informó el fortalecimiento de su Sistema de Gestión Integrado, que reúne bajo procedimientos comunes distintas dimensiones de la actividad, como calidad, seguridad y ambiente, para administrarlas de manera coordinada.

De este modo, la reducción de emisiones y el cumplimiento de las inversiones anuales constituyen el punto de partida sobre el que deberá continuar Edenor, mientras las obligaciones regulatorias y el programa de renovación de infraestructura se prolongan hasta 2030.

Cómo se financiarán las mejoras ambientales

Las inversiones reconocidas por el Enargas forman parte de la estructura económica regulada de Metrogas, aunque los $160.011 millones previstos para 2025-2030 no constituyen un cargo ambiental específico ni pueden trasladarse linealmente a las facturas.

El organismo determina qué inversiones considera necesarias y razonables para garantizar seguridad, confiabilidad y calidad y las incorpora, junto con los restantes costos reconocidos, al cálculo de los ingresos de la distribuidora.

Los usuarios participan de esa manera del financiamiento de obras que pueden producir beneficios ambientales además de mejorar el servicio.

La renovación de cañerías disminuye puntos susceptibles de perder gas, la protección catódica preserva las instalaciones metálicas y una medición más precisa permite detectar dónde puede existir una pérdida real.

La contrapartida es que Metrogas debe ejecutar los proyectos comprometidos y el Enargas controlar su cumplimiento, mientras el reconocimiento por gas no contabilizado se irá reduciendo durante el mismo período.

Una agenda ambiental propia

La operación acordada con YPF para el ingreso de Metrogas como nuevo dueño de Metrogas colocará esos compromisos dentro de un entramado empresario de una escala considerablemente mayor, aunque ambas empresas continuarán funcionando como sociedades independientes, con concesiones y regulaciones diferentes.

En el caso de la distribuidora de gas atiende a más de 2,4 millones de clientes y administra alrededor de 18.500 kilómetros de redes, mientras que la distribuidora de electricidad tiene aproximadamente 3,4 millones de clientes eléctricos en el norte de la Ciudad de Buenos Aires y el noroeste del conurbano.

Por lo tanto, entre ambas reúnen cerca de 5,8 millones de cuentas de electricidad y gas que probablemente tengan problemáticas ambientales distintas.

En Metrogas, una parte central seguirá concentrada en los miles de kilómetros de infraestructura enterrada que transportan un combustible compuesto principalmente por metano.

Andrés Sanguinetti: Periodista especializado en negocios