El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) coinciden en que los productos de cuidado personal pueden esconder disruptores endocrinos, químicos capaces de alterar el normal funcionamiento de nuestras hormonas.
El año pasado, a partir de la creciente evidencia que vincula la exposición a factores ambientales con afecciones ginecológicas y obstétricas, FIGO publicó una guía que insta a los profesionales a indagar sobre este tipo de exposiciones en sus pacientes y a recomendar productos libres de disruptores endocrinos. Unos años antes, ACOG ya advertía sobre la relación entre la exposición a disruptores endocrinos y efectos adversos en la salud reproductiva y del desarrollo, y proponía aconsejar a las pacientes la elección de cosméticos y productos de cuidado personal sin ftalatos, parabenos, oxibenzona y triclosán con el fin de reducir esa exposición.
A pesar de que cada vez más profesionales y asociaciones están alertando sobre el potencial peligro de la exposición a disruptores endocrinos durante el embarazo, las cremas y emulsiones anti-estrías dirigidas a embarazadas de las marcas Dermaglós, Bagovit y PerPiel utilizan parabenos como conservantes. Los parabenos son disruptores endocrinos que asociaciones internacionales de obstetras y ginecólogos como FIGO y ACOG piden evitar en embarazadas.
Propilparabeno: el disruptor endocrino prohibido en óleo calcáreo que está en las cremas para embarazadas
Los parabenos son disruptores endocrinos que llevan años bajo estudio por su capacidad de imitar estrógenos. Esa es una de las razones por las que cada vez más madres buscan óleos calcáreos sin parabenos para sus bebés, y por las que la leyenda “libre de parabenos” se convirtió en un estándar de venta en la Argentina para este tipo de productos.
Es más: ciertos parabenos están directamente prohibidos en productos que no se enjuagan destinados a la zona del pañal en menores de tres años. Uno de ellos es el propilparabeno, el mismo que contienen Dermaglós Terapéutica, la Crema Nutritiva Hipoalergénica Bagóvit Classic y PerPiel Máxima Hidratación.
Las autoridades coinciden en que el propilparabeno es un disruptor endocrino que no debería tocar la piel de un bebé. Sin embargo, ese mismo químico llega al bebé en su momento más vulnerable, antes de nacer, a través de la cremas para embarazadas que su madre se aplica todos los días sobre el abdomen.
Las regulaciones vigentes no prohíben el uso de parabenos en cosméticos para embarazadas. Pero ACOG y FIGO advierten que estos químicos atraviesan la placenta y llegan al feto, donde pueden afectar la salud del bebé. Distintas investigaciones han asociado la exposición prenatal a parabenos con mayor aumento de peso infantil, cambios en el desarrollo genital del bebé, cambios hormonales en las niñas, diagnósticos de TDAH, y efectos sobre las habilidades cognitivas de los bebés.
Cómo prevenir estrías sin exponerse a disruptores endocrinos
Sin medidas preventivas, entre el 75% y el 95% de las embarazadas desarrollan estrías: la piel se estira rápido y rompe las fibras de colágeno y elastina que la sostienen, según la Academia Americana de Dermatología. No existe tratamiento que las elimine una vez formadas, así que la prevención sigue siendo la estrategia principal. Se recomienda masajear la piel para mejorar la circulación, mantener actividad física moderada, hidratarse y alimentarse de forma adecuada.
Para evitar disruptores endocrinos, es fundamental elegir el producto con cuidado: Dermaglós Terapéutica, la Crema Nutritiva Hipoalergénica Bagóvit Classic y PerPiel Máxima Hidratación contienen parabenos. Pero elegir un producto “sin parabenos” no asegura evitar otros disruptores endocrinos: Factor AE, otra de las cremas antiestrías más recetadas, no contiene parabenos pero mantiene butilhidroxitolueno (BHT) y butilhidroxianisol (BHA) en su fórmula. Estos antioxidantes figuran en la EDList II, el listado de sustancias bajo evaluación legislativa en la Unión Europea por sus posibles propiedades de disrupción endocrina.
Lo mismo aplica a los aceites: conviene revisar sus ingredientes porque pueden contener disruptores endocrinos como el BHA o el BHT, además de derivados del petróleo.
Fuentes:
Por: Marina Alejandra González Besteiro, divulgadora científica en Lena