En Argentina, la discusión sobre el cuidado ambiental está dejando atrás el paradigma centrado únicamente en el reciclaje para avanzar hacia un modelo que apunta a reducir residuos desde el origen. En ese escenario, el consumo cotidiano quedó bajo la lupa, especialmente en industrias donde los plásticos de un solo uso dominan el mercado.
Según datos de la ONU, una persona genera en promedio más de 60 kilos de residuos plásticos por año, una cifra que expone la necesidad de modificar hábitos de compra y consumo. Frente a este panorama, comenzaron a surgir emprendimientos que buscan transformar la lógica tradicional de “comprar y tirar” en esquemas basados en la reutilización.
Uno de esos casos es el de Refill Lab, una empresa fundada en enero de 2021 por dos cuñadas con más de 16 años de experiencia en la industria cosmética y de fragancias. Lo que comenzó como una apuesta en plena pandemia terminó convirtiéndose en un negocio con proyección millonaria y fuerte impronta sustentable.
Refill Lab: cómo funciona el negocio de recarga que crece en Argentina
La compañía se presenta como pionera en el sistema de refill para productos cosméticos y de cuidado del hogar en el país. Su modelo se basa en la utilización de envases de gran capacidad que reemplazan múltiples recipientes pequeños de plástico, reduciendo así tanto residuos como huella de carbono.
Paola Pandra, CEO de la firma, explicó: “Refill Lab es la empresa pionera en Argentina en el sistema de refill (recarga) para productos cosméticos y del hogar. Nuestra propuesta nace como una respuesta directa a una problemática crítica: los más de 60 kg de residuos plásticos que genera una persona al año”.
La ejecutiva asegura que el diferencial de la marca no pasa únicamente por la sustentabilidad, sino también por el diseño y la experiencia de consumo. “Proponemos un modelo de consumo circular donde el cliente no tiene que elegir entre estética y conciencia: combinamos fórmulas naturales e ingredientes nobles con un diseño cuidado que invita a reusar los envases en lugar de descartarlos”, sostuvo.
El impacto ya comienza a reflejarse en cifras concretas. Desde su lanzamiento, la empresa asegura haber evitado el descarte de más de 633.000 envases, consolidando un modelo de negocio que combina rentabilidad y reducción de residuos.
La escalabilidad también aparece como uno de los pilares de crecimiento. Tras cerrar 2024 con una facturación de $300 millones, Refill Lab proyecta alcanzar los $900 millones en 2025 y continuar expandiéndose en 2026 con un crecimiento estimado superior al 50%.
“Financieramente, somos extremadamente cuidadosos de la caja. Esa prudencia es, paradójicamente, lo que nos da la libertad para arriesgar en innovación constante sin comprometer la estructura del negocio”, afirmó Pandra.
Franquicias, innovación y expansión: la estrategia detrás de la “Refillution”
El crecimiento de la empresa no se limita al canal digital. La firma apuesta ahora a un modelo omnicanal, con mayor presencia física y expansión a través de franquicias en distintos puntos del país.
El esquema está pensado para atraer inversores interesados en negocios con perfil sustentable. El canon de ingreso ronda los u$s20.000, con un recupero de inversión estimado entre 12 y 18 meses, dependiendo del formato del local o stand.
“Estamos abiertos a negociar paquetes regionales con un solo operador”, señaló la CEO, dejando en claro la intención de expandir el modelo tanto en Argentina como en otros mercados de la región.
En paralelo, la empresa continúa apostando por el desarrollo de nuevos productos. Entre las últimas incorporaciones aparecen velas en perlas reutilizables, difusores con piedra volcánica y líneas capilares formuladas bajo el concepto de “Skinification”, con activos botánicos y sin sulfatos ni siliconas.
Según Pandra: “No invertimos en ‘mantenimiento’, invertimos en innovación. Nos posicionamos como una empresa de desarrollo dentro del sector natural”.
Desde la compañía sostienen que la transición hacia modelos de reutilización será cada vez más necesaria para enfrentar la crisis climática y reducir el impacto de los residuos en el largo plazo.
Como reflexión final, la ejecutiva resumió la filosofía detrás del proyecto: “Nosotros somos prueba de que es posible ser rentable y generar impacto, pero requiere un foco total y mucha consciencia operativa. Un negocio solo es verdaderamente exitoso si su impacto en el entorno es positivo”.
Fuente: con información de iProfesional