La imagen detrás de muchos criaderos ilegales suele permanecer oculta para quienes compran animales de raza. Sin embargo, un reciente operativo realizado en el barrio porteño de Almagro volvió a mostrar las consecuencias de una actividad que, pese a las denuncias y los controles, continúa funcionando en distintos puntos del país.
Catorce perros de raza Basset Hound fueron rescatados de un criadero clandestino que operaba en condiciones sanitarias alarmantes. Los animales, ocho machos y seis hembras, permanecían sin castrar en un ambiente insalubre, rodeados de excrementos, olores nauseabundos, insectos y roedores.
El procedimiento fue autorizado por la jueza María Mercedes Maiorano, titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N° 3, tras una investigación impulsada por el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.
La causa se inició luego de que un vecino denunciara la existencia del criadero, permitiendo que los investigadores reunieran pruebas suficientes para solicitar el allanamiento.
Durante la inspección, veterinarios constataron que varios de los perros presentaban lesiones y problemas de salud asociados a la falta de higiene y de cuidados básicos.
Por disposición de la Unidad Fiscal especializada en Materia Ambiental (UFEMA), a cargo del fiscal Blas Matías Michienzi, todos los animales fueron rescatados, identificados mediante microchips y trasladados a la ONG El Campito, donde reciben atención veterinaria y un proceso de recuperación.
Maltrato animal en criaderos ilegales: una problemática que se repite en Argentina
El caso de Almagro no es un hecho aislado. En los últimos meses se multiplicaron los procedimientos contra criaderos clandestinos en distintas provincias, revelando un patrón común: hacinamiento, reproducción indiscriminada, falta de atención veterinaria y condiciones incompatibles con el bienestar animal.
Las organizaciones protectoras denuncian desde hace años que detrás del comercio informal de perros de raza existe un circuito donde los animales son utilizados como meros reproductores, muchas veces sometidos a encierros prolongados y sin controles sanitarios adecuados.
En este contexto, los rescates suelen mostrar escenarios similares: animales con problemas de salud, signos de abandono y entornos donde las condiciones mínimas de higiene brillan por su ausencia.
El responsable del criadero allanado en Almagro fue imputado por actos de maltrato animal y por omisión de recaudos en el cuidado de animales domésticos.
Venta de perros de raza: el negocio detrás de los criaderos clandestinos
Cada operativo también vuelve a abrir un debate más amplio sobre la demanda que sostiene este tipo de establecimientos. Mientras exista un mercado dispuesto a pagar por determinadas razas sin verificar el origen de los animales, los criaderos ilegales seguirán encontrando incentivos para funcionar al margen de la ley.
Los casos detectados recientemente en Mendoza, La Plata y la Ciudad de Buenos Aires muestran que el problema trasciende fronteras provinciales y responde a una lógica de negocio donde la rentabilidad suele imponerse sobre cualquier consideración vinculada al bienestar animal.
Los especialistas advierten que las sanciones y los allanamientos son herramientas importantes, pero insuficientes si no van acompañadas de mayores controles, campañas de concientización y una trazabilidad efectiva de los animales comercializados.
El rescate de los 14 Basset Hound en Almagro permitió poner a salvo a los perros y clausurar el establecimiento. Sin embargo, también deja una pregunta incómoda: cuántos criaderos similares continúan funcionando lejos de la vista pública, alimentando un negocio que sigue generando sufrimiento animal mientras permanece oculto detrás de la fachada de la venta de mascotas de raza.