En Semana Santa aumenta el consumo de pescado en Argentina y una de las especies que más se comercializa es el gatuzo, un pequeño tiburón que se encuentra en peligro crítico de extinción.
La organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina, que trabaja desde 2013 para preservar a los tiburones del Océano Atlántico , pide a la población dejar de consumir esta especie para que se recupere.
“Promovemos un consumo consciente de cómo llegan los alimentos a nuestra mesa; en el caso del pescado, debemos saber de qué manera fue capturado, cuál es la especie y en qué situación de conservación se encuentra», señaló el biólogo Juan Martín Cuevas, coordinador de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina.
«Sobre el gatuzo, queremos difundir que no es un simple pescado, sino que se trata de un tiburón amenazado de extinción”, destacó el biólogo y conservacionista
Un tiburón en riesgo
Según el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), el gatuzo (Mustelus schmitti) es una de las especies más consumida en el mercado interno, y tiene su stock regional sobre-explotado.
También conocido como «palo rosado» o «cazón», esta especie pequeña de tiburón es endémica de Argentina, Uruguay y Brasil. Es decir que únicamente se lo encuentra en estos mares, donde es necesario preservar su hábitat para evitar su extinción.
Actualmente, su supervivencia está en grado crítico. De acuerdo a datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), en las últimas cuatro décadas su población disminuyó más del 90%.
Su rol en la naturaleza
A diferencia de los peces óseos que se reproducen poniendo millones de huevos, los tiburones son peces cartilaginosos que se caracterizan por su lento crecimiento, reproducción tardía y su baja fecundidad.
El gatuzo se puede reproducir recién cuando llega cerca de los 8 años para las hembras y 7 años para los machos y tiene poca cantidad de crías por cada gestación. Esto, sumado al impacto de la explotación pesquera comercial (industrial y artesanal) y deportiva, genera que las poblaciones de esta especie no logren recuperarse y equilibrarse.
“Los tiburones cumplen un rol esencial en los océanos y debemos protegerlos, ellos son predadores que equilibran la cadena alimentaria, alimentándose de otras especies y manteniendo la salud del ecosistema marino. Como consumidores, podemos hacer una contribución desde nuestro lado cuando vamos a la pescadería y no comprar tiburones”, apuntó Lucas Albornoz, del equipo de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina.