En un contexto de búsqueda de formas de habitar más simples y eficientes, Aldea Cero se presenta como un nuevo barrio de tiny houses que se desarrolla en Chapadmalal y propone correr el eje de la vivienda tradicional.
Con baja densidad, casas compactas y una fuerte relación con el entorno natural, el proyecto apuesta a priorizar la experiencia de vida por sobre la cantidad de metros cuadrados construidos.
El desarrollo se organiza a partir de un masterplan que pone el foco en la privacidad y el confort. La disposición de las viviendas contempla la orientación, el asoleamiento, las visuales y las distancias entre lotes, en un conjunto integrado por 16 parcelas de entre 290 y 400 m².
Las casas se elevan sobre pilotes de hormigón armado, una decisión técnica que dialoga con el paisaje costero y refuerza el concepto arquitectónico del proyecto.
Cómo son las tiny house
Para adaptarse a distintos usos y necesidades, Aldea Cero ofrecerá tres modelos de viviendas que se diferencian por superficie y nivel de confort: unidades de 13 m², pensadas para uso individual o estadías cortas; modelos de 20 m², orientados a estancias prolongadas; y versiones de 28 m², destinadas a quienes buscan mayor amplitud sin abandonar el concepto de vivienda mínima.
La construcción se apoya en un sistema de paneles SIP, reconocido por su eficiencia térmica, rapidez de montaje y durabilidad. “Cada espacio está diseñado para cumplir una función específica, con buena iluminación natural, ventilación cruzada y una marcada conexión entre el interior y el exterior”, explica Javier Monzón, desarrollador del proyecto, que cuenta con el diseño arquitectónico de Juan Pablo Porco en Iprofesional.
Cada unidad tendrá infraestructura independiente, con provisión de agua mediante bomba sumergible y tanques de reserva, biodigestores individuales para el tratamiento de efluentes y suministro eléctrico por lote. El proyecto contempla la posibilidad de incorporar captación de agua de lluvia, paneles solares, termotanques solares y sistemas de domótica, además de un diseño pensado para funcionar principalmente con equipamiento eléctrico eficiente, sin depender del gas natural.
Al tratarse de un barrio sin áreas comunes ni gastos compartidos, no se generan costos colectivos de mantenimiento. Cada propietario gestiona su lote de forma autónoma, lo que aporta previsibilidad económica y flexibilidad de uso. En términos de seguridad, la escala del conjunto y la visibilidad entre parcelas generan una protección natural, con la opción de sumar soluciones individuales según las necesidades de cada vivienda.
Cuánto salen las tiny house
Las tiny houses se comercializan desde u$s29.000 con lote incluido, con esquemas de financiación directa y pagos escalonados según el avance de obra. Además de pensarse como vivienda permanente, el proyecto apunta al alquiler turístico y temporario, una opción respaldada por la experiencia previa del desarrollador en complejos de tiny houses en la zona.
Con una propuesta que combina diseño, eficiencia constructiva y bajo impacto ambiental, Aldea Cero busca posicionarse como una alternativa concreta frente a los altos costos de la vivienda tradicional y como una nueva forma de habitar la Costa Atlántica.