Qué pasa cuando la basura espacial cae a la Tierra y la “escuchan” los sismómetros

Un objeto atraviesa el cielo a velocidades supersónicas. Se fragmenta, estalla y genera ondas de choque invisibles. Mientras los radares pierden su rastro en plena reentrada atmosférica, los sismómetros terrestres -diseñados para registrar terremotos- logran “escuchar” lo que sucede en el aire. Esa escena, que parece sacada de una película de ciencia ficción, es hoy una nueva frontera para el monitoreo de la basura espacial.

El aumento de satélites fuera de uso obliga a mejorar los sistemas de seguimiento

En los últimos años, el número de artefactos fuera de uso que regresan sin control desde la órbita creció de manera exponencial. Satélites obsoletos, módulos de cohetes y fragmentos de misiones pasadas vuelven a ingresar a la atmósfera, muchas veces sin una trayectoria precisa. El fenómeno no solo plantea desafíos científicos, sino también riesgos concretos para las personas, la infraestructura y el ambiente.

Sensores sísmicos que rastrean objetos del espacio

Un equipo científico desarrolló una técnica innovadora para seguir estos objetos durante su caída, casi en tiempo real, utilizando redes de sensores sísmicos en tierra. El método se basa en detectar los estampidos sónicos que se producen cuando los desechos espaciales atraviesan la atmósfera a velocidades supersónicas.

La metodología fue probada con datos de código abierto del módulo orbital de la nave china Shenzhou-15, que reentró en la atmósfera en abril de 2024. Para ello, se analizaron registros de 127 sismómetros ubicados en el sur de California y Nevada. El resultado fue revelador: la trayectoria real del objeto se ubicó unos 30 kilómetros más al sur de lo que habían estimado previamente los sistemas de radar desde órbita.

El estudio, publicado en la revista Science, está firmado por Benjamin Fernando, de la Universidad Johns Hopkins, y Constantinos Charalambous, del Imperial College de Londres. Aunque se centra en un único evento, los autores explican que ya aplicaron el mismo enfoque para rastrear varias decenas de reentradas adicionales mediante redes sísmicas públicas.

Estallan en el aire, viajan a velocidades supersónicas y dejan huellas invisibles en la Tierra

Además de reconstruir la trayectoria y la velocidad del objeto -que tenía aproximadamente un metro de ancho y más de 1,5 toneladas de peso-, las señales permitieron inferir cómo se fue fragmentando en cascada, generando múltiples explosiones sónicas durante su descenso.

Riesgos, límites actuales y monitoreo en tiempo real

La caída de desechos espaciales no es un problema menor. Algunos fragmentos pueden transportar materiales tóxicos, inflamables o incluso radiactivos. También existe preocupación por la posibilidad de impactos con aeronaves en vuelo. Sin embargo, predecir con precisión el momento y el lugar de reentrada sigue siendo extremadamente difícil.

“El problema en este momento es que podemos rastrear cosas muy bien en el espacio. Pero una vez que comienzan a desintegrarse en la atmósfera, se vuelve muy difícil de seguir”, explica Fernando. Los sistemas ópticos y de radar terrestres pierden eficacia justo en la etapa más crítica.

Según los investigadores, el seguimiento casi en tiempo real permitiría a las autoridades localizar rápidamente los restos que llegan al suelo, algo clave cuando hay sustancias peligrosas involucradas. El objetivo es lograr estimaciones de velocidad, dirección y fragmentación en cuestión de minutos, o incluso segundos.

En un artículo de análisis complementario, Chris Carr, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, advierte que aún se necesita más investigación para reducir los tiempos de respuesta. Aun así, destaca que este método “permite identificar rápidamente las zonas de caída de desechos”, una capacidad que será cada vez más relevante en un escenario de crecimiento sostenido de satélites y basura espacial.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.