En distintas partes del mundo existen fenómenos naturales poco conocidos que pueden generar sorpresa e incluso temor en las comunidades cercanas. Uno de ellos es el hidrosismo, un evento que provoca movimientos bruscos del agua en lagos, ríos o embalses y que puede dar la sensación de que la tierra tiembla o que se produce una repentina crecida sin causa aparente.
Aunque su nombre no es tan difundido como el de un terremoto o un tsunami, el hidrosismo -también vinculado al fenómeno conocido como seiche- puede generar oscilaciones intensas en grandes masas de agua, afectar zonas costeras y producir vibraciones perceptibles en poblaciones cercanas.
Se trata de un proceso natural que, si bien en la mayoría de los casos no representa un peligro grave, puede provocar daños menores en infraestructuras, embarcaciones o áreas costeras, además de generar alarma entre quienes lo experimentan por primera vez.
Un movimiento del agua que parece un sismo
El hidrosismo consiste en una oscilación del agua dentro de un cuerpo cerrado o semicerrado -como lagos, bahías o embalses- que se produce cuando una fuerza externa altera su equilibrio. Como resultado, el agua comienza a desplazarse de un lado a otro en forma de olas internas que pueden repetirse durante minutos o incluso horas.
Este movimiento puede originarse por distintas causas. Entre las más frecuentes se encuentran:
- Cambios bruscos en la presión atmosférica, asociados a tormentas intensas o frentes climáticos.
- Vientos fuertes y persistentes, que empujan el agua hacia un extremo del lago o embalse.
- Actividad sísmica cercana, incluso cuando el temblor no se percibe con claridad en tierra.
- Deslizamientos de tierra o desprendimientos en zonas costeras o montañosas.
Cuando el agua desplazada regresa a su posición original, genera un efecto de vaivén similar al de un líquido en un recipiente agitado. En grandes extensiones de agua, esta oscilación puede formar olas de varios metros y provocar subidas repentinas del nivel en sectores costeros.
En algunos casos, las vibraciones producidas por el movimiento del agua se transmiten al suelo o a las construcciones cercanas, lo que explica por qué algunas personas describen el fenómeno como un “temblor” o una sensación similar a un sismo.
Dónde ocurre y por qué genera preocupación
Los hidrosismos fueron registrados en distintos lugares del mundo, especialmente en regiones con grandes lagos, fiordos o embalses artificiales. Existen antecedentes en lagos de Europa, América del Norte y América del Sur, donde cambios climáticos extremos o movimientos geológicos desencadenaron estas oscilaciones.
El fenómeno suele generar preocupación porque puede producir inundaciones repentinas en zonas costeras, desplazar embarcaciones o afectar infraestructuras portuarias. Sin embargo, los especialistas señalan que la mayoría de los eventos son moderados y forman parte del comportamiento natural de los cuerpos de agua.
Su estudio resulta importante para la prevención y la planificación urbana, especialmente en ciudades cercanas a grandes lagos o represas. La vigilancia meteorológica y el monitoreo de la actividad sísmica permiten anticipar condiciones que podrían favorecer su aparición.
Aunque el hidrosismo puede resultar impactante para quienes lo presencian, comprender sus causas y características ayuda a reducir la alarma y a interpretar este fenómeno como parte de los procesos naturales del planeta. La información científica y los sistemas de monitoreo son claves para anticipar su impacto y proteger a las poblaciones cercanas a grandes masas de agua.