Por qué las playas de la Costa argentina tienen cada vez menos arena

En gran parte de la costa atlántica bonaerense, la pérdida de arena dejó de ser una advertencia científica para convertirse en una realidad cotidiana. Donde antes existía una amplia franja de playa, hoy el mar avanza, las carpas quedan al borde del oleaje y el espacio público se reduce.

Las playas de la Costa bonaerense cada vez tienen menos arena

En los últimos meses, dos sudestadas consecutivas agravaron una situación que ya era frágil. No se trató de fenómenos excepcionales, sino de pleamares elevadas combinadas con tormentas cada vez más frecuentes. Este patrón aceleró un proceso de erosión que avanza desde hace décadas y que hoy impacta directamente en la actividad turística, la infraestructura y el uso recreativo del litoral.

El geólogo Federico Iñaki Isla, investigador del CONICET especializado en dinámica costera, advierte que el escenario actual refleja una vulnerabilidad estructural. Según explica, el problema se manifiesta en dos frentes: el retroceso de la línea de costa -que afecta acantilados y dunas- y la pérdida directa de arena en las playas.

Cambio climático y acción humana: causas que se superponen

El fenómeno responde a múltiples factores. Por un lado, el mar avanza naturalmente sobre la costa, un proceso global que se intensifica con el aumento del nivel del mar asociado al cambio climático.

Por otro, la actividad humana altera la dinámica de la arena. La construcción de infraestructura costera, la extracción de sedimentos y la intervención sobre dunas modifican el equilibrio natural del sistema y dificultan que las playas se recuperen tras cada temporal.

La costa funciona como un sistema dinámico donde la arena se desplaza constantemente mediante la llamada deriva litoral, que transporta sedimentos de sur a norte. Cuando ese flujo se interrumpe, la reposición natural disminuye y el balance se vuelve negativo.

Este fenómeno no tiene una sola explicación: es el avance del mar, la actividad humana y el cambio climático

Según especialistas, hoy en muchos sectores la acción del mar y del viento supera el volumen de arena disponible, lo que acelera el desgaste de la costa.

Obras costeras y un efecto en cadena

Entre los factores más determinantes aparece la construcción de obras costeras sin planificación regional integrada. Espigones, escolleras y rompeolas pueden acumular arena en un punto específico, pero suelen generar consecuencias en zonas vecinas.

El proceso es conocido: al sur de la estructura se gana playa, mientras que al norte comienza a faltar sedimento. El problema se traslada así de un balneario a otro.

Un caso emblemático se observa en el sur de Mar del Plata, donde estructuras offshore terminaron funcionando como trampas de arena y formaron tómbolos -depósitos que conectan las obras con la costa- alterando la dinámica natural del litoral.

Estudios regionales indican que la franja costera entre Mar del Plata y Pehuencó retrocede en promedio medio metro por año.

Zonas críticas: playas que desaparecen

En la denominada barrera oriental -que incluye localidades como Villa Gesell, Pinamar y el Partido de la Costa– el fenómeno es aún más severo. Allí no solo retrocede la línea costera, sino que en algunos sectores directamente desaparece la playa.

En áreas céntricas se registraron pérdidas de entre uno y dos metros por año, mientras que en décadas anteriores hubo zonas donde el retroceso alcanzó los cinco metros anuales, con viviendas que colapsaron al quedar sin sustento.

A este escenario se suman otros factores, como represas río arriba que reducen el aporte natural de sedimentos al mar y prácticas históricas vinculadas a la infraestructura balnearia, como el traslado de arena desde zonas altas hacia sectores intermareales, lo que facilita que el mar la arrastre durante las sudestadas.

Falta de planificación y necesidad de políticas públicas

El geólogo Andrés Folguera, investigador del CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires, advierte que en varias playas del norte costero el volumen de arena disponible ya no alcanza para compensar la acción del mar y el viento.

Según el especialista, esto puede responder tanto a cambios en la dinámica natural como a intervenciones humanas, como la construcción de escolleras sin planificación ambiental en balnearios de Necochea, Miramar o la propia Mar del Plata.

Los expertos coinciden en que la reposición artificial de arena no es una solución definitiva si no existe una estrategia integral. Sin estudios coordinados y políticas públicas que ordenen la gestión del litoral, el sedimento incorporado vuelve a ser arrastrado por el mar.

Un proceso que redefine el futuro de la costa

La pérdida de arena en las playas bonaerenses refleja el impacto combinado del cambio climático y la intervención humana sobre un sistema natural complejo. Mientras la erosión avanza, científicos advierten que el desafío no es solo preservar el turismo, sino proteger el equilibrio ambiental y el espacio público de uno de los principales recursos naturales del país.

Fuente: con información de Infobae

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