El 1% más rico del planeta ya consumió su presupuesto anual de carbono compatible con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C en apenas los primeros 10 días de 2026.
Así lo advierte un nuevo análisis de Oxfam, que vuelve a poner en el centro del debate climático el rol de los sectores de mayores ingresos y su impacto desproporcionado sobre el ambiente.
Por qué el 1% más rico ya llegó al límite de emisiones de 2026
Según la organización, este hito, conocido como el “Día del Contaminador”, se alcanza cuando las emisiones de CO₂ superan los límites compatibles con los compromisos climáticos internacionales. El informe agrega que la situación es aún más extrema en la cúspide de la pirámide: el 0,01% más rico superó su límite de emisiones en las primeras 72 horas del año.
La ONG advierte que, para cumplir con los objetivos establecidos en el Acuerdo de París, legalmente vinculante, los sectores más ricos deberían reducir sus emisiones en un 97% antes de 2030.
Más allá de los estilos de vida asociados al lujo —como el uso de jets privados y superyates—, Oxfam subraya que la influencia de los súper ricos en la crisis climática va mucho más allá del consumo individual. Las personas y empresas con mayores fortunas concentran inversiones en industrias altamente contaminantes y ejercen un peso significativo en la toma de decisiones políticas a nivel global.
Un ejemplo de esa influencia se vio en la última cumbre climática COP30, realizada en Brasil, donde el número de grupos de presión vinculados a empresas de combustibles fósiles superó al de cualquier otra delegación, excepto la del país anfitrión, con unos 1.600 asistentes.
“El inmenso poder y riqueza de las personas y empresas superricas también les ha permitido ejercer una influencia injusta en la formulación de políticas y diluir las negociaciones sobre el clima”, afirmó Nafkote Dabi, responsable de Política Climática de Oxfam.
De acuerdo con la investigación, cada multimillonario posee, en promedio, una cartera de inversiones asociada a empresas que emitirán 1,9 millones de toneladas de CO₂ al año, lo que, según la ONG, “encerrará aún más al mundo en el colapso climático”.
Impacto humano y económico
El impacto humano y económico también es central en el informe. Oxfam estima que las emisiones generadas en un solo año por el 1% más rico podrían provocar alrededor de 1,3 millones de muertes relacionadas con el calor hacia finales de siglo, además de causar “importantes daños económicos” en países de renta baja y media-baja. Las pérdidas acumuladas podrían alcanzar los 44 billones de dólares en 2050.
Ante este escenario, la organización renovó su pedido para que los gobiernos avancen con impuestos más altos sobre la renta y el patrimonio de los sectores de mayores ingresos, así como sobre las ganancias de las industrias fósiles. En particular, Oxfam propone un “impuesto sobre los beneficios de los contaminadores ricos” aplicado a 585 empresas petroleras, gasísticas y carboneras, que podría recaudar hasta 400.000 millones de dólares en su primer año, una cifra equivalente —según la ONG— al costo de los daños climáticos en el Sur Global.
El informe también impulsa la prohibición o la aplicación de impuestos punitivos a los “artículos de lujo intensivos en carbono”, como jets privados y superyates. Según Oxfam, la huella de carbono que genera un europeo superrico en casi una semana utilizando estos medios de transporte equivale a la huella de carbono de por vida de una persona perteneciente al 1% más pobre del mundo.
“Una y otra vez, los estudios demuestran que los Gobiernos tienen una vía muy clara y sencilla para reducir drásticamente las emisiones de carbono y combatir la desigualdad: centrarse en los contaminadores más ricos”, sostuvo Dabi. Y concluyó: “Tomando medidas enérgicas contra la temeridad de los superricos en materia de emisiones de carbono, los líderes mundiales tienen la oportunidad de volver a encarrilar al mundo hacia los objetivos climáticos y desbloquear beneficios netos para las personas y el planeta”.