Mogul y Billiken tienen en sus gomitas un ingrediente que especialistas recomiendan consumir con moderación

Las gomitas se encuentran entre las golosinas de mayor consumo en distintos grupos etarios. Su sabor, textura y variedad de formas y colores las convierten en un producto habitual en kioscos, supermercados y comercios. Sin embargo, detrás de su apariencia hay una combinación de ingredientes, aditivos y colorantes que muchas veces pasa desapercibida para quienes las consumen.

Uno de los componentes que genera mayor atención es la tartrazina, también identificada como E-102, INS 102 o Amarillo 5, un colorante artificial derivado del petróleo utilizado para otorgar tonalidades amarillas y verdes intensas. En Argentina, su utilización está permitida por la normativa vigente, aunque los fabricantes tienen la obligación de informarlo en el etiquetado.

Las gomitas contienen grandes cantidades de azúcar y diversos aditivos, entre ellos la tartrazina, un colorante artificial que algunos estudios vinculan con alteraciones en la atención y el comportamiento infantil, especialmente en niños con TDAH o antecedentes de alergias

Cómo saber si una gomita contiene tartrazina

La forma más sencilla de identificar la presencia de este aditivo es revisar el listado de ingredientes del envase. Dependiendo del fabricante, puede aparecer de distintas maneras:

●     Contiene Tartrazina.

●     Colorante INS 102.

●     Colorante Amarillo 5.

●     E-102.

Este colorante forma parte de numerosas golosinas disponibles en el mercado, incluidas algunas gomitas frutales y ácidas comercializadas por distintas marcas, donde se utiliza para conseguir colores más intensos.

Gabriel Vinderola, doctor en Química, investigador principal del Instituto de Lactología Industrial (CONICET-UNL e integrante de PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil), advirtió que “la presencia de aditivos como colorantes, conservantes y saborizantes tiene un impacto directo en el sistema nervioso”.

“Está demostrado científicamente que la tartrazina impacta en nuestro sistema inmunológico por la permeabilidad intestinal. Atraviesan la barrera intestinal, pasan a la sangre, atraviesan la barrera hematoencefálica y llegan al cerebro, alterando el comportamiento”, dijo Vinderola, en declaraciones a Economía Sustentable.

Especialistas advierten que el consumo frecuente de estas golosinas ultraprocesadas puede favorecer problemas como caries, sobrepeso, resistencia a la insulina y el desplazamiento de alimentos más nutritivos en la dieta diaria

Los colorantes presentes en las gomitas

Además de la tartrazina, muchas gomitas contienen otros colorantes artificiales utilizados para obtener diferentes tonalidades.

Entre los más frecuentes se encuentran:

●     Rojo 40.

●     Azul 1.

●     Amarillo 5 (tartrazina).

●     Amarillo 6.

Su incorporación tiene una finalidad tecnológica y estética, ya que permiten ofrecer productos con colores intensos y diferenciados.

Algunos estudios científicos analizaron la posible relación entre determinados colorantes artificiales y diferentes efectos sobre la salud, especialmente en población infantil.

En Europa, determinados alimentos que contienen algunos colorantes deben incorporar advertencias específicas en sus etiquetas para informar a los consumidores. En Argentina, la legislación exige declarar la presencia de la tartrazina cuando forma parte de la formulación del producto.

Lucía De Nobili, nutricionista infantil del Hospital Interzonal General de Agudos Dr Ramón Carrillo  (IG: @nutricionpediatrica.ldn),  remarcó que “la tartrazina es un colorante artificial autorizado en Argentina, dentro de límites considerados seguros”.

De todos modos, en diálogo con Economía Sustentable, la nutricionista alertó que “ la evidencia disponible (hay un estudio clave, el de Donna McCann y su equipo, de 2007) llevó a que en Europa sea obligatorio aclarar en el envase que colorantes como este pueden afectar la actividad y la atención en los niños”.

“Por eso, aunque esté permitido, no es lo mismo para todos: los chicos en general, y en especial los que ya tienen diagnóstico de TDAH o hiperactividad, son un grupo al que le prestó especial atención. También las personas con antecedentes de alergias o asma, porque puede generar reacciones cruzadas. No hay evidencia de que cause cáncer, pero sí motivos válidos para consumirlo con moderación, sobre todo en la infancia”, sostuvo la especialista.

De qué están hechas las gomitas

Las gomitas pertenecen a la categoría de productos de confitería elaborados principalmente a partir de azúcar, jarabes, agua, gelificantes, saborizantes, colorantes y otros aditivos tecnológicos.

Por ello, recomiendan revisar el etiquetado de los productos y reservar las gomitas para un consumo ocasional, priorizando alternativas más saludables como frutas, frutos secos y preparaciones caseras

Según información difundida por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre el 70% y el 80% del contenido de estas golosinas está formado por azúcares simples, principalmente glucosa, fructosa y sacarosa. Cada 100 gramos aportan aproximadamente entre 320 y 360 calorías.

Entre los ingredientes más habituales figuran:

●     Jarabe de maíz.

●     Azúcar.

●     Agua.

●     Gelatina.

●     Ácido cítrico.

●     Saborizantes.

●     Colorantes.

●     Cera de carnauba utilizada como agente de glaseado.

Aunque la formulación puede variar entre fabricantes, estos componentes conforman la base de la mayoría de las gomitas comercializadas.

En muchas presentaciones el primer ingrediente declarado es el jarabe de maíz, incluso antes que el azúcar común. Esto indica que constituye uno de los componentes presentes en mayor proporción.

Dependiendo de su proceso de elaboración, algunos jarabes contienen cantidades elevadas de fructosa, un tipo de azúcar cuyo metabolismo ocurre principalmente en el hígado. Su presencia forma parte de la composición habitual de numerosos alimentos ultraprocesados.

De Nobili explicó que” las gomitas son golosinas ultraprocesadas: básicamente azúcar, gelatina o pectina, colorantes y saborizantes” y advirtió que “no aportan nutrientes que el cuerpo necesite: ni proteínas, ni fibra, ni vitaminas”.

“Son lo que llamamos calorías vacías. Esto no significa que haya que prohibirlas ni demonizarlas, pero sí que hay que ubicarlas donde corresponde: como algo ocasional, no como parte de la alimentación diaria ni como reemplazo de una merienda o un postre con más para ofrecer”, indicó la nutricionista.

Cuánto azúcar contiene una bolsa de gomitas

El contenido de azúcar es uno de los aspectos más relevantes desde el punto de vista nutricional.

Como referencia, una bolsa de aproximadamente 115 gramos puede aportar cerca de 59 gramos de azúcar, equivalente a unas doce cucharaditas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los azúcares libres representen menos del 10% de la ingesta calórica diaria y señala que reducir ese porcentaje por debajo del 5% puede generar beneficios adicionales para la salud.

Esto significa que una sola porción grande de gomitas puede aportar una cantidad significativa del límite diario recomendado.

Una sola bolsa de gomitas puede tener el equivalente a varias cucharaditas de azúcar. Si esto se repite seguido, las consecuencias no tardan en aparecer: caries, sobrepeso, picos de glucemia que con el tiempo pueden derivar en resistencia a la insulina, y algo que veo mucho en el consultorio: el azúcar compite (o reemplaza) con otros alimentos. Un chico que come gomitas todos los días tiene menos espacio (y menos ganas) de comer fruta, lácteos o cualquier otra cosa con más para dar”, destacó la  experta en nutrición infantil.

Cómo se obtiene la gelatina

Uno de los ingredientes que más curiosidad genera es la gelatina, responsable de la textura elástica característica de las gomitas.

La gelatina se obtiene mediante un proceso industrial que consiste en la extracción de colágeno presente en tejidos animales, principalmente pieles, cartílagos y huesos de bovinos, porcinos y otras especies destinadas a la industria alimentaria.

Además de las golosinas, este ingrediente también está presente en diversos productos como yogures, postres, mermeladas, algunos quesos, fiambres, medicamentos, suplementos nutricionales y cápsulas farmacéuticas.

Desde el punto de vista nutricional, la gelatina está compuesta principalmente por proteínas derivadas del colágeno y no contiene cantidades relevantes de grasas o hidratos de carbono cuando se presenta en estado puro.

Qué dice la evidencia sobre el consumo frecuente de gomitas

El consumo ocasional de golosinas forma parte de la alimentación de muchas personas. Sin embargo, distintos organismos internacionales recomiendan moderar la ingesta de productos con alto contenido de azúcares añadidos.

La FAO señala que las gomitas corresponden a alimentos ultraprocesados con una elevada concentración de azúcares y diversos aditivos alimentarios.

El consumo frecuente de este tipo de productos puede contribuir al aumento de la ingesta total de azúcar, un factor asociado con mayor riesgo de desarrollar sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2 y caries dentales cuando se mantiene de forma sostenida.

Qué ocurre cuando se consumen dulces todos los días

El azúcar presente en las golosinas se absorbe rápidamente debido a que estos productos prácticamente no contienen fibra.

Esto produce aumentos rápidos de glucosa en sangre, seguidos por una respuesta de insulina para regular esos niveles.

Cuando este proceso se repite de manera habitual, diferentes investigaciones lo vinculan con alteraciones metabólicas como:

●     Mayor riesgo de resistencia a la insulina.

●     Acumulación de grasa corporal.

●     Incremento del riesgo de hígado graso no alcohólico.

●     Fluctuaciones en los niveles de energía.

●     Mayor consumo de alimentos dulces por efecto del sistema de recompensa cerebral.

El impacto del azúcar sobre la salud bucal

El consumo frecuente de golosinas también tiene consecuencias sobre la salud dental.

Las bacterias presentes en la boca utilizan los azúcares como fuente de alimento y producen ácidos capaces de erosionar el esmalte dental, favoreciendo la aparición de caries.

En el caso de caramelos y gomitas, el tiempo de permanencia del azúcar dentro de la cavidad bucal puede prolongarse, incrementando la exposición de los dientes.

Cómo hacer gomitas caseras

Una alternativa para quienes prefieren preparar este tipo de golosinas en el hogar consiste en elaborar gomitas utilizando gelatina sin sabor, gelatina saborizada, azúcar y agua.

El procedimiento incluye disolver la gelatina, incorporar el azúcar, cocinar la mezcla durante algunos minutos, verterla en un molde y dejarla enfriar hasta que adquiera consistencia antes de cortarla con la forma deseada.

Esta preparación permite modificar sabores y formas, aunque el contenido final de azúcar dependerá de los ingredientes utilizados.

El origen de las gomitas

La historia moderna de las gomitas comenzó en 1920, cuando el alemán Hans Riegel fundó la empresa Haribo en la ciudad de Bonn.

Inicialmente producía caramelos, pero posteriormente desarrolló una línea de dulces elaborados con gelatina y con forma de osos, conocidos como Tanzbären o “osos danzantes”. Con el paso del tiempo, ese formato se convirtió en uno de los productos de confitería más difundidos a nivel internacional.

Actualmente existen numerosos fabricantes que producen gomitas con distintas formas, sabores y presentaciones, aunque el modelo desarrollado por Haribo continúa siendo uno de los más reconocidos del mercado.

Qué conviene revisar antes de comprar gomitas

Antes de adquirir este tipo de productos resulta recomendable leer el etiquetado nutricional y el listado completo de ingredientes.

Allí puede verificarse la cantidad de azúcares, la presencia de colorantes como la tartrazina (INS 102 o Amarillo 5) y otros aditivos utilizados durante la fabricación.

La información del envase permite conocer la composición del producto y facilita que cada consumidor tome decisiones de compra de acuerdo con sus preferencias alimentarias y necesidades nutricionales.

“No se trata de sacar lo dulce de la vida de nadie, sino de correr el eje: que la fruta sea la opción de todos los días y que la golosina industrializada quede para la ocasión especial. Algunas ideas que siempre recomiendo: frutos secos, fruta desecada, algo horneado en casa donde una controla la cantidad de azúcar. Y algo importante: evitar usar la golosina como premio o como castigo, porque eso le da un lugar emocional que después cuesta mucho correr”, concluyó De Nobili.

Leonardo Coscia: