Micromovilidad con sello nacional: la apuesta de Prestige Auto para liderar el mercado eléctrico

Tras la salida de la gestión directa de la casa matriz alemana, la planta de Mercedes-Benz en Argentina inicia una nueva era de la mano de Prestige Auto. 

Prestige Auto inició una nueva etapa en la histórica planta de Centro Industrial Juan Manuel Fangio, en Virrey del Pino

Con el lanzamiento de su propia línea de movilidad eléctrica y proyectos para ensamblar vehículos de terceros, la terminal bonaerense apuesta a un modelo de negocio híbrido para blindarse ante la coyuntura y liderar la transición hacia el transporte sustentable en el Cono Sur.»

Ese es el objetivo fundamental que se esconde tras el reciente lanzamiento de la primera bicicleta electrónica de esta sociedad bajo el modelo E-Bike MTB R29.

Es decir, no es un hecho aislado para la empresa que el año pasado se quedó con la operación de Mercedes Benz en la Argentina.

Se trata del primer movimiento que la compañía que dirige el ex CEO de Toyota, Daniel Herrero lleva a cabo en el segmento local de micro movilidad eléctrica.

De hecho, este lanzamiento tiene como objetivo inicial el de validar procesos productivos, controles de calidad y desempeño del producto para luego evaluar la posibilidad de encarar un agresivo plan de expansión que se concretará o no en función de la respuesta del mercado al modelo Prestige MTB R29.

La nueva bicicleta, desarrollada por Prestige en sociedad con Enerby, firma especializada en micro movilidad eléctrica, se ensambla en el Centro Industrial Juan Manuel Fangio. 

Cambio de perfil

La planta está ubicada en la localidad bonaerense de Virrey del Pino y a partir de este nuevo proceso, está dejando de ser una fábrica de un solo producto para convertirse en una plataforma multi tecnológica. 

La consigna es impulsada por el propio Herrero, para quien “todo lo que tiene ruedas y se mueve con energía limpia, se puede fabricar en Virrey del Pino».

Bajo esta consigna, Prestige impulsa un cambio de perfil para la terminal automotriz que heredó a mediados del año pasado, cuando asumió la operación de la marca alemana en el país.

El objetivo es “romper el molde” de terminal exclusiva, con una estrategia centrada en eliminar la capacidad ociosa y en iniciar una reconversión que apunta a los utilitarios de última milla y la exportación regional.

El primer paso de esta estrategia fue el lanzamiento de la bicicleta eléctrica Prestige E-Bike MTB R29

La transformación del establecimiento implica el mayor cambio del Centro Industrial Juan Manuel Fangio en siete décadas. 

Desde que el grupo tomó las riendas de la operación local de Mercedes-Benz el objetivo fue claro: diversificar y ocupar la capacidad ociosa de la planta.

La meta es la de transformar el predio en una unidad de negocios más allá de la fabricación de la Sprinter que en la actualidad sale de sus instalaciones.

La planta, inaugurada en 1951 como la primera fábrica de Mercedes-Benz fuera de Alemania, está mutando de una terminal rígida a lo que en la industria se conoce como un «façonier» (productor para terceros) y desarrollador de marca propia. 

El final de la exclusividad

Pero su reconversión también marca un cambio de paradigma al dejar de ser solamente una terminal automotriz rígida para convertirse en un hub de movilidad multimarca.

El objetivo también pasa por que la fábrica de Virrey del Pino tenga la capacidad de exportación de utilitarios eléctricos para mercados como Brasil, e incluso explorar la llegada a Estados Unidos y México.

Durante décadas, la identidad del establecimiento estuvo atada a un solo destino: producir camiones, chasis de colectivos y, más tarde, la icónica Sprinter.

Sin embargo, el modelo de «terminal exclusiva» empezó a mostrar grietas ante las crisis de consumo y las trabas a la importación de piezas, dejando capacidad instalada sin uso (lo que en la industria llaman «capacidad ociosa»).

Bajo el liderazgo del ex CEO de Toyota Argentina, Daniel Herrero, la compañía busca reconvertir la planta para fabricar distintos vehículos de movilidad sustentable

El punto de quiebre ocurrió a principios de 2025, cuando Mercedes-Benz decidió separar sus operaciones.

A partir de esta medida, la exportación de la Sprinter quedó en manos de la casa matriz, pero la operación local (ventas, postventa y la gestión de la planta) pasó a manos de Prestige Auto.

Esta empresa se presentó oficialmente el 20 de febrero de 2025 y su creación fue el resultado de meses de negociaciones para adquirir específicamente la planta de Virrey del Pino y la red comercial del gigante automotriz alemán en un proceso de desinversión de la casa matriz que buscaba un socio local fuerte para gestionar el mercado interno.

La compañía está conformada por un grupo de inversores argentinos con amplia trayectoria en el sector financiero y automotriz y entre los principales accionistas se destaca Pablo Peralta al ser el socio mayoritario y figura central del grupo. Es el presidente del Grupo ST (un holding con fuertes intereses en seguros y finanzas, como Orígenes y BST) y dueño de la red de concesionarias Open Cars.

El plan “Daniel Herrero”

De la sociedad también participa Daniel Herrero, quien no solo es el CEO y la cara visible del proyecto, sino que también es socio y accionista de Prestige Auto. 

Su ingreso fue clave para dar «credibilidad industrial» a la nueva etapa en donde le toca dejar de ser un ejecutivo corporativo para convertirse en accionista y dueño.

Durante sus 12 años al frente de Toyota Argentina, fue el arquitecto del fenómeno Hilux, camioneta producida en la planta de Zárate y que se convirtió en un ejemplo de eficiencia global, logrando lo que parecía imposible: que una terminal argentina fuera el centro de exportación para toda América Latina, incluso superando en competitividad a plantas en otros continentes. 

Su gestión se caracterizó por una obsesión por la calidad y un diálogo fluido con los sindicatos (SMATA), logrando niveles de paz social y productividad récord.

Tras su salida de la presidencia de Toyota, Herrero decidió no retirarse y se asoció con el Grupo ST para fundar Prestige Auto,en donde está aplicando la «fórmula Toyota» en la planta de Virrey del Pino, pero con una flexibilidad mayor.

El plan a largo plazo incluye la producción de utilitarios eléctricos y la posible fabricación de la versión eléctrica de la Mercedes‑Benz Sprinter

Su plan es que la fábrica deje de ser monomarca para crear un Hub o plataforma abierta para múltiples negocios de movilidad.

Su objetivo tiene una razón fundamental. Herrero fue uno de los primeros en advertir que la industria debía mirar hacia la electrificación y la micromovilidad para sobrevivir a las crisis de mercado.

Además, su figura fue la garantía que necesitó la casa matriz de Mercedes-Benz para ceder la operación local, sabiendo que la marca quedaba en manos de quien mejor conoce el «ABC» de la producción nacional.

Khow how automotriz y músculo financiero

Hoy, desde su oficina en la renovada terminal de La Matanza, Herrero diseña el futuro de su propia compañía, buscando repetir el éxito exportador, pero esta vez con el sello de Prestige Auto de la que además participa Alfonso Prat-Gay. 

El ex ministro de Hacienda y ex presidente del Banco Central ocupa el cargo de vicepresidente de la compañía y también forma parte del grupo de socios inversores, aportando su visión macroeconómica y financiera.

La sociedad incluye a empresarios como Eduardo Oliver, Andrés Peralta y Julián Racauchi, quienes ya eran socios en la red Open Cars.

Por su estructura, Prestige mezcla el «know-how» automotriz de Herrero con el músculo financiero del Grupo ST, lo que explica la agresividad de los planes de inversión que llevarán a cabo durante los próximos años.

En ese proceso aparece la figura de Herrero, conocido por ser el «padre» de la Hilux nacional y quien tiene el objetivo de reconvertir la planta de Virrey del Pino para “fabricar movilidad”

Su estrategia de reconversión se basó en tres pilares que permitieron el nacimiento de la bicicleta:

  • Apertura a Terceros: la planta dejó de ser un templo cerrado. Se empezó a ofrecer servicios de ensamblaje a otras empresas que tenían el diseño pero no la fábrica (un modelo similar al de las tecnológicas en China).
  • Agilidad Productiva: se modificaron las líneas de montaje pesadas para crear estaciones de trabajo celulares. Esto permitió que, mientras en un sector se termina una Sprinter, en otro se ensamble una E-Bike con estándares de calidad automotriz (soldadura robótica, torque controlado y trazabilidad de piezas).
  • Sustitución Inteligente de Importaciones: ante la dificultad para traer vehículos terminados, Herrero impulsó el desarrollo de proveedores locales. La bicicleta es el «caso de estudio» perfecto: el cuadro es de Las Parejas (Santa Fe) y las baterías se ensamblan en el país.

Banco de pruebas

En el caso de iniciar el proceso de reconversión con la producción de una bicicleta eléctrica no fue azarosa sino que fue una decisión política y comercial.

Por un lado, se pretende demostrar que la mano de obra especializada en motores diesel puede aprender rápidamente a gestionar celdas de litio y software de asistencia al pedaleo.

Por otro, al venderse la bicicleta en la red oficial de Mercedes-Benz, la planta le otorga a un producto «nacional» el aura de confiabilidad alemana.

Internamente, se comenta que la línea de la E-Bike es el «banco de pruebas» para un proyecto mucho más ambicioso que ya está en carpeta: el ensamblaje de un vehículo utilitario eléctrico liviano (estilo city-car de carga) para logística de última milla.

La realidad actual de la planta muestra que posee una capacidad instalada para 20.000 unidades anuales, que opera actualmente a un ritmo menor y que por eso la estrategia de Herrero es ocupar esos espacios con proyectos complementarios como el de la novedosa bicicleta electrónica.

A diferencia de una convencional, la Prestige E-Bike MTB R29 se ensambla con protocolos de trazabilidad, torque controlado y validación de seguridad (Norma IEC 62133 para baterías) típicos de un vehículo.

El proyecto se orienta a una producción estimada de 1.000 unidades el primer año que se comercializarán a u$s1.850 más IVA, a través de la red de concesionarios oficiales Mercedes-Benz/Prestige.

Tiene una autonomía de entre 30 kilómetros y 70 kilómetros (dependiendo del nivel de asistencia y el terreno); batería de Ion-litio certificada (norma IEC 62133) y la carga completa se logra tras seis horas conectada a 220 V.

Posee también cinco niveles de pedaleo asistido; frenos a disco; transmisión Shimano; horquilla Suntour con bloqueo; cubiertas de 29 pulgadas y un peso de 21 kilos

Para la empresa, se trata de un caso de éxito de sustitución de importaciones, trabajando con socios como Enerby (Mendoza) para el desarrollo técnico y proveedores como Ombú para los cuadros. 

Lo que hace especial a esta bicicleta no es solo que sea eléctrica, sino que se fabrica bajo estándares de calidad de la industria automotriz:

Más del 50% de los componentes son nacionales y  participan proveedores como Ombú (cuadros); Grupo Núcleo (sistemas electrónicos); Probatery (baterías) y Tomaselli (componentes y ruedas).

Estrategia global

Además, forma parte de un plan global de la empresa para producir también una nueva generación de utilitarios livianos eléctricos.

En este sentido, el propio Herrero ya confirmó que están en conversaciones para ensamblar modelos de marcas asiáticas que buscan una plataforma de exportación hacia el Mercosur.

Pero por ahora, la planta de Virrey del Pino es un ecosistema híbrido en donde conviven los uniformes de la vieja guardia mecánica con ingenieros de software y técnicos en electromovilidad. 

Sin embargo, la reconversión inicial para poder  ensamblar una bicicleta electrónica logró algo que parecía imposible en el contexto económico actual como es el de mantener los puestos de trabajo creando productos nuevos que no dependen de las cuotas de importación de vehículos.

El lanzamiento de la E-Bike MTB R29 es el primer ejemplo de ese nuevo modelo que Prestige Auto está diseñando mientras se prepara para una transición hacia la movilidad sustentable que combina la marca propia con la apertura a socios internacionales.

En lo inmediato y además de la bicicleta electrónica, la sociedad se prepara para lanzar la Sprinter eléctrica (e-sprinter), íntegramente “made in Argentina”.

Se trata de un modelo diseñado específicamente para el reparto en centros urbanos (donde los camiones grandes tienen restricciones), un mercado que crece de la mano del e-commerce y que Herrero conoce muy bien por su experiencia previa impulsando proyectos de movilidad «a medida».

Relevancia global

Se trata del plan de mayor envergadura ya que se analiza una inversión que podría rondar los u$s400 millones para fabricar en el país la nueva generación de la Mercedes-Benz Sprinter 100% eléctrica.

El proceso permitiría a la planta mantener su relevancia técnica global mientras la casa matriz de Mercedes-Benz acelera su salida de los motores a combustión.

En cuanto a la expansión de su primer producto, la e-bike, ya disparó nuevos desarrollos:

  • Exportación Regional: Para 2027, el plan es llevar la producción de las E-Bikes a Uruguay y Chile.
  • Nuevos Modelos: Se estudia ampliar la línea Prestige hacia bicicletas eléctricas urbanas (plegables o de paseo) y, posiblemente, scooters eléctricos de alta gama, aprovechando la red de concesionarios Mercedes-Benz para su venta.

Si bien el foco es 100% eléctrico, la empresa también evalúa la posibilidad de fabricar modelos híbridos. 

La idea es que la planta sea lo suficientemente flexible para producir versiones que utilicen biocombustibles o sistemas híbridos, sirviendo como puente tecnológico mientras la infraestructura de carga en Argentina termina de desarrollarse.

Andrés Sanguinetti: Periodista especializado en negocios