Las 6 tendencias que redefinen la sustentabilidad y los negocios en 2026

La sustentabilidad dejó de ser un eje reputacional para convertirse en una variable estratégica en la toma de decisiones empresariales.

Así lo advierte Business & Sustainability, consultora especializada y Empresa B certificada, al analizar las principales tendencias que marcarán el escenario global y local de cara a 2026, atravesado por la inestabilidad geopolítica, la presión sobre el capital y un nuevo enfoque sobre el riesgo.

Las 6 tendencias que redefinen la sustentabilidad en 2026

El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2025 aceleró un proceso que ya venía gestándose: la reacción política contra los criterios ESG y las agendas de diversidad, equidad e inclusión. La salida del país del Acuerdo de París y el desmantelamiento de incentivos a la energía limpia reconfiguraron el tablero global y encendieron alertas en el mundo corporativo, que volvió a poner el foco en los riesgos sistémicos.

A este escenario se sumaron tensiones regionales como la creciente incertidumbre política en Venezuela y su impacto en el mercado energético. Para las empresas, los riesgos climáticos, sociales y geopolíticos dejaron de ser abstractos y comenzaron a influir de manera directa en el flujo de capital, la seguridad de suministro y la estabilidad de las inversiones de largo plazo.

Sustentabilidad en la era Trump: cuando el riesgo geopolítico ordena las decisiones

“En este esquema, los factores de riesgo deben ser muy considerados a la hora de planificar y ejecutar negocios, especialmente para quienes toman decisiones de inversión de largo plazo”, opina Iván Buffone, socio de Business & Sustainability.

Según el análisis de la consultora, sectores como la agricultura, la alimentación, la energía y la construcción lideraron la integración de estos riesgos en sus estrategias de negocio, con evaluaciones territoriales, planes de adaptación y enfoques positivos para la naturaleza. Este proceso también alcanzó a industrias intensivas en tecnología, donde la planificación de infraestructura para inteligencia artificial comenzó a contemplar variables como acceso energético, previsibilidad regulatoria, eventos climáticos extremos y riesgos geopolíticos.

“Hoy los inversores y las aseguradoras priorizan a las empresas que demuestran capacidad de anticiparse y adaptarse a estos escenarios, más allá de los compromisos de carbono neutralidad”, agrega Buffone. “La sostenibilidad dejó hace rato de ser un relato aspiracional para convertirse en una herramienta concreta de gestión del riesgo y creación de valor en un mundo incierto», suma.

Más créditos de carbono y financiamiento

En este contexto, el mercado de créditos de carbono gana relevancia como herramienta de transición para sectores intensivos en emisiones. A nivel global, este mercado moviliza cerca de 100.000 millones de dólares anuales y enfrenta un escrutinio cada vez mayor en términos de calidad y trazabilidad. Argentina aparece como una oportunidad concreta, gracias a su riqueza forestal y su balance positivo de carbono.

El mercado de créditos de carbono gana relevancia como herramienta de transición para sectores intensivos en emisiones.

“En un mercado cada vez más observado, la oportunidad está en desarrollar proyectos de carbono bien diseñados, con trazabilidad y estándares robustos”, señala Lucas Peverelli, socio de Business & Sustainability. Y agrega: “Ese mayor escrutinio no es una barrera, sino una ventaja para países como Argentina, que pueden ofrecer créditos de calidad y con impacto real».

La sustentabilidad también se consolida como una vía de acceso al financiamiento. A nivel global, la emisión de bonos verdes, sociales y sustentables superó por primera vez el billón de dólares. En Argentina, incluso en un contexto macroeconómico complejo, el ecosistema de finanzas sostenibles mostró dinamismo, con más de 120.000 créditos sostenibles otorgados entre 2023 y 2024 y un volumen movilizado superior a los 4.000 millones de dólares.

“A nivel local, hemos visto en los últimos años a la sustentabilidad convertirse en una herramienta concreta de competitividad: mejora la eficiencia, mitiga riesgos, genera visibilidad y abre la puerta a nuevos mercados, clientes e inversores”, subraya Buffone.

De cara a 2026, la consultora anticipa una «expansión de este mercado» si se consolida el ordenamiento macroeconómico y mejora el acceso al capital internacional, que llegará acompañado de mayores exigencias en materia social y ambiental. En paralelo, comienzan a ganar espacio los enfoques regenerativos, orientados no solo a reducir impactos sino a restaurar ecosistemas y generar valor ambiental y social.

“Hoy el foco de muchas empresas es tratar de producir de manera responsable, pero empieza a emerger con más fuerza la idea de contribuir activamente a la regeneración de los entornos y los sistemas naturales”, explica Peverelli y suma que “si bien aún es un camino incipiente, la regeneración aparece como una de las fronteras más interesantes de la sustentabilidad aplicada».

Las cadenas de suministro se transformaron en uno de los principales espacios donde hoy se juega la gestión del riesgo empresarial.

Otro de los ejes clave es la gestión de las cadenas de suministro. Las emisiones de Alcance 3 y la trazabilidad dejaron de ser un desafío técnico para convertirse en un factor estratégico de continuidad operativa. En ese marco, las pymes que logren adaptarse a los estándares de sustentabilidad exigidos por grandes empresas ganan una ventaja competitiva clara.

“Las cadenas de suministro se transformaron en uno de los principales espacios donde hoy se juega la gestión del riesgo empresarial”, señala Buffone.

IA: un nuevo frente de riesgo sistémico

Finalmente, la expansión de la inteligencia artificial abrió un nuevo frente de riesgo sistémico. La demanda creciente de energía, agua y estabilidad operativa de los centros de datos llevó a grandes tecnológicas a asegurar su abastecimiento energético como una variable estratégica, con impactos ambientales, sociales y territoriales que también deben ser gestionados.

Según Business & Sustainability, el desafío hacia 2026 no será solo escalar infraestructura y tecnología, sino hacerlo integrando de manera coherente los riesgos geopolíticos, climáticos, energéticos y sociales. En ese cruce, la sustentabilidad aparece cada vez más como una condición para la resiliencia y la competitividad de largo plazo.

C M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.