La Unión Europea y China dieron el lunes un primer paso para encauzar la disputa comercial que enfrenta a ambas potencias por la importación de vehículos eléctricos fabricados en el país asiático.
El entendimiento preliminar apunta a reemplazar los aranceles antisubvenciones vigentes por un sistema de precios mínimos de importación, en un intento por reducir la tensión sin frenar el crecimiento del mercado de autos eléctricos.
El conflicto se originó en 2024, cuando la Comisión Europea impuso aranceles de entre el 7,8% y el 35,3% a los vehículos eléctricos chinos tras una investigación que concluyó que los fabricantes recibían subsidios estatales que distorsionaban la competencia. La medida, prevista para mantenerse durante cinco años, deterioró las relaciones comerciales entre Bruselas y Pekín.
Qué dice el acuerdo entre la Unión Europea y China
Según el “documento orientativo” difundido por la Unión Europea, los fabricantes chinos deberán presentar ofertas con precios mínimos para sus exportaciones al bloque, además de cumplir requisitos adicionales vinculados, entre otros puntos, a sus planes de inversión dentro del territorio comunitario. La Comisión aclaró que los valores deberán fijarse a un nivel “apropiado para eliminar los efectos perjudiciales de la subvención”.
“El mercado europeo está abierto a vehículos eléctricos de todo el mundo, siempre que hayan llegado aquí de acuerdo con ese campo de juego nivelado”, afirmó el portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, quien aseguró que las propuestas serán evaluadas “de manera seria” si cumplen las condiciones establecidas. Desde Bruselas remarcaron que el análisis se hará bajo criterios de objetividad, no discriminación y en línea con las normas de la Organización Mundial del Comercio.
China recibió la señal como un avance positivo. El Ministerio de Comercio del país asiático consideró que el acuerdo preliminar contribuye a normalizar las relaciones económicas bilaterales y a preservar el comercio internacional basado en reglas. En la misma línea, la Cámara de Comercio de China ante la UE celebró la iniciativa y la definió como una vía para un “aterrizaje suave” del conflicto.
Preocupación por el aumento de las importaciones de autos eléctricos chinos
Detrás del acuerdo subyace una preocupación creciente en Europa por el rápido aumento de las importaciones de autos eléctricos chinos de bajo precio, que amenaza la competitividad de los fabricantes locales. Sin embargo, el margen de maniobra es limitado: la industria automotriz europea depende en gran medida de baterías, tierras raras y chips producidos en China.
Para el economista Rico Luman, de ING, el esquema de precios mínimos permitiría a las marcas chinas sostener sus exportaciones y evitar aranceles más elevados. “Estoy convencido de que las incursiones de las marcas chinas continuarán”, señaló, aunque advirtió sobre el delicado equilibrio que deben mantener los fabricantes europeos para no dañar la relación comercial con Pekín.
Desde S&P Global Ratings, Stephen Chan advirtió que parte de la demanda podría verse afectada si el nuevo sistema reduce de forma significativa la diferencia de precios entre los autos chinos y los producidos en Europa.
Los números reflejan una tendencia ascendente: la cuota de mercado de los vehículos fabricados en China en la UE pasó del 5% en la primera mitad de 2024 al 6% en el mismo período de 2025, según datos de ACEA y S&P Global Mobility. Aun así, los fabricantes europeos concentran el 74% de las ventas totales del bloque.
Las proyecciones indican que la disputa está lejos de cerrarse. De acuerdo con la consultora AlixPartners, las automotrices chinas podrían duplicar su participación en el mercado europeo y alcanzar cerca del 10% para 2030, un escenario que mantiene en alerta tanto a la industria como a los reguladores europeos.