La playa secreta de la Costa Atlántica donde solo se escucha el mar

En la Costa Atlántica no todo es ruido, balnearios colmados y paseos peatonales repletos de gente. También existen rincones casi intactos, donde el silencio solo es interrumpido por el sonido del mar. Uno de ellos es la playa de los caracoles, un paraíso poco conocido que invita a bajar el ritmo y reconectarse con la naturaleza.

San Clemente del Tuyú es el refugio silencioso de la Costa Atlántica que pocos conocen

Este sector virgen se encuentra al sur de San Clemente del Tuyú, la ciudad balnearia más cercana al AMBA. El acceso es sencillo, pero su ubicación -en el amplio playón que se extiende entre el barrio Talas Sur y Playa Grande- lo mantiene al margen del turismo masivo. Allí, familias y visitantes buscan tranquilidad, aire libre y paisajes sin intervenir.

Cuando la marea baja, la playa revela su rasgo más distintivo: cientos de caracoles y conchas marinas de distintas formas y tamaños quedan al descubierto sobre la arena. El atardecer es el momento ideal para recorrer la costa a pie y observar este espectáculo natural, resultado del movimiento de las mareas que depositan los restos marinos y crean un paisaje poco habitual en la costa bonaerense, dominada por playas más uniformes.

La amplitud del lugar es otro de sus grandes atractivos. Hay espacio de sobra para tomar sol, caminar, bañarse en el mar o practicar deportes playeros sin el agobio de las multitudes. Si bien muchos niños disfrutan recolectando caracoles, los especialistas recomiendan dejarlos en su entorno natural, ya que cumplen un rol clave en el equilibrio del ecosistema marino.

La playa de los caracoles también es muy elegida por quienes practican pesca desde la costa. En la zona es posible obtener especies como bagres, corvinas y burriquetas. Según los expertos, los mejores resultados se logran lanzando la línea entre la primera y la segunda rompiente.

Un rincón virgen para desconectar del estrés

Además del disfrute de la playa, el área ofrece otras propuestas para pasar el día. Muy cerca se encuentra el vivero Cosme Argerich, un predio de 14 hectáreas de frondosa arboleda frente al mar, equipado con fogones, parrillas, mesas y bancos. Es un espacio ideal para compartir en familia o con amigos.

El vivero permite realizar cabalgatas guiadas, recorrer senderos en bicicleta o simplemente caminar sin apuro entre los árboles. Desde la calle 77 -límite sur del vivero- hasta el inicio de la playa de los caracoles, se extienden playas amplias donde, cada pocos metros, hay puestos gastronómicos que ofrecen comida al paso y agua caliente para el mate.

Amplia, silenciosa y rodeada de naturaleza, esta playa se convirtió en una de las opciones preferidas para quienes buscan descanso sin multitudes

El lugar también atrae a aficionados a la fotografía. Al caer el sol, los colores de los caracoles, las algas y las formas que dejan las mareas sobre la arena crean postales únicas. Pequeños canales de agua se mezclan con dibujos naturales, mientras al fondo se destaca el verde intenso del vivero Argerich.

Cómo llegar a San Clemente del Tuyú

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.