La gestión de residuos en Argentina enfrenta un desafío urgente: la generación de desechos crece a un ritmo superior al demográfico, saturando los sistemas sanitarios y perpetuando la existencia de 5.000 basurales en todo el país. En este contexto, Geocycle, la unidad de soluciones de Holcim, ha presentado una nueva etapa de su estrategia de negocio, centrada en escalar un modelo que deja de ver al residuo como un problema para tratarlo como una variable operativa.
La propuesta se basa en el coprocesamiento, un proceso técnico que transforma residuos urbanos e industriales en insumos o fuentes de energía para la producción de cemento. Este modelo permite desviar toneladas de desechos que, de otro modo, terminarían acumulándose indefinidamente en rellenos o vertederos clandestinos, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y optimizando el uso de recursos naturales en la cadena productiva.
Escala y números de un modelo en expansión
Durante 2025, el impacto de Geocycle alcanzó cifras significativas: la gestión de 95.000 toneladas de residuos, un volumen equivalente a llenar más de 130 piletas olímpicas. Entre los materiales recuperados, se destacan 7.100 toneladas de neumáticos fuera de uso (NFU) —que suman más de un millón de cubiertas— y 22.600 toneladas de residuos orgánicos, que han triplicado su volumen interanual para ser utilizados como energía alternativa.
Esta capacidad operativa no es azarosa, sino el resultado de US$ 9,5 millones invertidos en infraestructura clave. Entre las obras destacadas se encuentran una planta de recuperación de plásticos post consumo con capacidad de 10.000 kg/hora y el Parque de Economía Circular Piedras Blancas en Córdoba, que por sí solo puede procesar 100.000 toneladas anuales, posicionando a la compañía en el centro de la cadena de valor de los residuos urbanos.
El desafío de la «Basura 2050»
El relanzamiento de Geocycle llega en un momento crítico, donde las proyecciones indican que, para 2050, el volumen de residuos urbanos podría duplicarse. La empresa apuesta a que el modelo de economía circular deje de ser visto únicamente como una «iniciativa ambiental» para consolidarse como una decisión de negocio estratégica tanto para grandes industrias como para gobiernos locales que necesitan gestionar sus pasivos ambientales con criterios de eficiencia.
La nueva identidad de marca acompaña este cambio de paradigma: una empresa con un perfil marcadamente tecnológico. El foco actual está puesto en la medición rigurosa de impacto, lo que permite a las empresas cliente no solo deshacerse de sus residuos, sino cuantificar su huella de carbono y certificar el aporte de sus desechos a un proceso productivo más sustentable.
Tecnología y logística para el crecimiento
Hacia adelante, el plan de la compañía es ambicioso: incorporar nuevas tecnologías de procesamiento y ampliar su red logística para alcanzar más ciudades. El objetivo no es solo crecer en base de clientes, sino profundizar la diversificación de los residuos tratados, demostrando que la circularidad es posible cuando se cuenta con la capacidad industrial necesaria para cerrar el ciclo de vida de los materiales.
En una Argentina que aún debate el cierre definitivo de sus basurales, Geocycle propone una salida industrial. Mientras la presión sobre el sistema ambiental aumenta, esta estrategia de revalorización constante se perfila como una de las herramientas más sólidas para desvincular el desarrollo económico de la generación de basura, estableciendo un estándar que el resto de la industria local deberá observar de cerca.