La contaminación silenciosa que se acumula dentro de casas y oficinas

Aunque la contaminación del aire suele vincularse con el smog, el tránsito o la actividad industrial, la calidad del aire en ambientes cerrados se consolidó como un factor determinante para la salud. Hogares, oficinas y espacios laborales pueden acumular contaminantes invisibles que, con el tiempo, generan efectos adversos en el organismo si no se renueva el aire de forma adecuada.

La contaminación silenciosa que se acumula dentro de casas y oficinas

Organismos internacionales alertan que la exposición prolongada a aire interior contaminado está asociada a millones de muertes prematuras en todo el mundo. De acuerdo con estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire en espacios domésticos provocó alrededor de 2,9 millones de muertes en un solo año, con un impacto especialmente grave en niños pequeños. Cuando se combinan la contaminación del aire exterior y la interior, el número de fallecimientos vinculados a este factor asciende a varios millones por año.

Qué contamina el aire dentro de los ambientes cerrados

El aire interior puede verse afectado por múltiples fuentes cotidianas. La combustión de gas o leña utilizada para cocinar o calefaccionar, el humo del tabaco, productos de limpieza, velas aromáticas, sahumerios y ciertos materiales de construcción liberan partículas y sustancias químicas que permanecen suspendidas en el ambiente.

A esto se suma la acumulación de dióxido de carbono, la humedad excesiva, el moho y los compuestos orgánicos volátiles, especialmente en espacios con escasa ventilación. En oficinas y lugares de trabajo, la presencia constante de personas, equipos electrónicos y sistemas de climatización sin mantenimiento adecuado puede agravar la situación.

Respirar aire de mala calidad no solo provoca molestias inmediatas, como irritación en los ojos, dolor de cabeza o sensación de cansancio. La evidencia científica vincula la exposición crónica a contaminantes interiores con enfermedades respiratorias, afecciones cardiovasculares y un mayor riesgo de infecciones, especialmente en personas mayores, niños y quienes padecen enfermedades preexistentes.

En el caso de los niños, el impacto es aún mayor debido a que sus pulmones y sistemas inmunológicos se encuentran en pleno desarrollo. La OMS advierte que una proporción significativa de las muertes asociadas a la contaminación del aire doméstico corresponde a menores de cinco años.

Ventilar es altamente positivo para evitar que se acumule el dióxido de carbono, la humedad excesiva, el moho y los compuestos orgánicos volátiles

Ventilar: una acción simple con alto impacto

La ventilación regular es una de las medidas más efectivas y accesibles para mejorar la calidad del aire interior. Abrir puertas y ventanas permite renovar el aire, reducir la concentración de contaminantes y disminuir la humedad acumulada.

Los especialistas recomiendan ventilar todos los días, incluso durante el invierno, por al menos 10 a 15 minutos. En espacios de trabajo, esta práctica resulta clave para evitar la acumulación de dióxido de carbono y favorecer el rendimiento y la concentración.

Mejorar la calidad del aire interior no requiere grandes inversiones, sino cambios sostenidos en los hábitos cotidianos. Ventilar de manera regular, reducir el uso de productos contaminantes y priorizar sistemas de calefacción más limpios son acciones que impactan directamente en el bienestar.

La evidencia científica es clara: el aire que se respira puertas adentro también influye en la salud. Incorporar la ventilación como una rutina diaria se presenta como una estrategia simple, pero eficaz, para reducir riesgos y promover entornos más saludables.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.