«Más de 100 tiburones Bacota (Carcharhinus brachyurus) congregados en nuestras costas. Estamos ante un fenómeno de la naturaleza raramente documentado con esta magnitud en el mundo«, posteó en sus redes el naturalista y piloto de Dron Maximiliano Cartés Salas.
Las sorprendentes imágenes del cardúmen, danzando al unísono en las aguas increíblemente claras, se hicieron virales, y despertaron la curiosidad del público y los científicos.
Aunque la visibilidad no era total, la filmación reveló una densa constelación de siluetas. Cada sombra representa un ejemplar de 2.5 a 3 metros y entre 80 a 100 kg, moviéndose en una danza coordinada, con un valor documental único
Especie en peligro
Los protagonistas de este hallazgo son los tiburones Bacota, una especie inofensiva para el ser humano, pero que está amenazada por actividades como la pesca y la exploración submarina de hidrocarburos.
«No son agresivos y además, este grupo está fuera del radio de los balnearios, por lo que no representa riesgo alguno», sostuvo Cartes Salas, quien para garantizar la seguridad de la especie frente a disturbios o pesca ilegal, no reveló la ubicación de su hallazgo.
Se trata de una especie vulnerable, de la que quedan pocos ejemplares en el mundo. «Una hembra de Bacota tarda casi 20 años en tener su primera cría. Su crecimiento es tan lento que cualquier pérdida hoy tiene un impacto que la naturaleza tardará un cuarto de siglo en recuperar», destacó Cartes. «Protegerlos es una necesidad urgente».
Material de investigación
El material capturado por el dron ya está a disposición de investigadores del CIMAS (Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos), para aportar a la investigación sobre el ecosistema del Golfo San Matías, en la costa de Río Negro
La zona, de enorme riqueza en biodiversidad, está siendo amenazada además por un proyecto de instalación de una planta de GNL para exportar el gas de Vaca Muerta.