A solo 90 minutos de Buenos Aires, existe un destino que todavía conserva su esencia tranquila y natural, pero que tiene todo para convertirse en uno de los planes favoritos del verano 2026. Se trata de Atalaya, un pequeño pueblo costero a orillas del Río de la Plata donde el ritmo acelerado de la ciudad queda atrás y el silencio se vuelve protagonista.
El recorrido suele comenzar desde La Plata y continúa por rutas rurales rodeadas de árboles y pastizales. El paisaje anticipa lo que vendrá: un entorno sereno, con el sonido del viento y el río como compañía permanente.
Lejos del turismo masivo y del movimiento típico de otros balnearios bonaerenses, el lugar ofrece una experiencia simple, ideal para desconectar y reconectar con la naturaleza.
Dos playas, dos experiencias distintas
Al llegar al pueblo, los visitantes pueden elegir entre dos sectores bien definidos.
Por un lado, hay una playa más concurrida y organizada, con servicios básicos como baños, fogones y una pequeña proveeduría. Es la opción preferida para familias o grupos que buscan comodidad y pasar el día al aire libre con infraestructura mínima.
Pero el verdadero atractivo aparece unos kilómetros más adelante. A través de un camino de conchilla y tierra -corto y accesible para cualquier vehículo- se llega a una playa mucho más aislada, rodeada de vegetación y con amplios espacios de sombra. Allí predominan la calma, el contacto directo con la naturaleza y una sensación de desconexión total.
Un plan simple, agreste y económico: qué saber antes de ir
El principal encanto de Atalaya está en su simpleza. Es el destino ideal para quienes disfrutan de planes sin grandes estructuras: reposera, lona, mate y el sonido del río.
Sin embargo, su carácter agreste exige cierta planificación previa. Antes de visitarlo, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones:
- Llevar agua, comida y protector solar, ya que hay pocos comercios cerca.
- Mantener el entorno limpio y llevar bolsas para los residuos.
- Evitar música o parlantes a alto volumen para preservar la tranquilidad del lugar.
- Respetar la flora y el ecosistema natural.
Una escapada que aún conserva su esencia
En tiempos donde muchos destinos turísticos se vuelven masivos, Atalaya aparece como una alternativa distinta: cercana, accesible y todavía poco explorada. Su combinación de playas tranquilas, naturaleza intacta y ambiente relajado lo posiciona como una escapada ideal para quienes buscan descanso real sin alejarse demasiado de la ciudad.
Si mantiene su espíritu simple y cuidado, este pequeño rincón bonaerense podría convertirse en uno de los secretos mejor guardados del verano.