La compra de una casa modular se volvió una alternativa cada vez más atractiva frente a los altos costos y la imprevisibilidad de la construcción tradicional. Plazos más cortos, presupuestos cerrados y procesos industrializados explican por qué este sistema gana terreno tanto para vivienda permanente como para segunda casa o inversión. Sin embargo, el crecimiento de la demanda también expuso errores frecuentes que pueden transformar una buena oportunidad en una experiencia frustrante si no se detectan a tiempo.
Lejos de ser un sistema “sin riesgos”, la construcción modular requiere análisis, planificación y decisiones informadas. Conocer los errores más comunes permite anticiparse, ajustar expectativas y evitar sobrecostos, demoras o problemas de confort a largo plazo.
No revisar la normativa municipal ni la aptitud del terreno
Uno de los errores más habituales es avanzar con la compra del módulo sin verificar previamente si el municipio permite este tipo de construcción. Aunque las casas modulares pueden instalarse en gran parte del país, cada localidad cuenta con su propio código de edificación, que define qué sistemas constructivos están habilitados, qué trámites se requieren y bajo qué condiciones.
En muchos casos, los compradores asumen que por tratarse de una vivienda “transportable” no necesitan permisos, cuando en realidad sí se exige aprobación municipal, plano, visado profesional e incluso inspecciones. Esto puede derivar en demoras prolongadas o en la imposibilidad de instalar la vivienda en el terreno elegido.
A este punto se suma la falta de análisis del suelo. Si bien las casas modulares suelen requerir fundaciones más simples que la obra tradicional, no significa que puedan apoyarse en cualquier superficie sin estudio previo. El tipo de suelo, el nivel de compactación y el drenaje influyen directamente en la estabilidad de la vivienda. Evitar este error implica realizar un relevamiento técnico antes de cerrar la compra y contemplar esos costos dentro del presupuesto total.
Priorizar el precio por sobre la calidad y la planificación a largo plazo
Otro error frecuente es elegir una casa modular únicamente por su precio inicial, sin analizar qué incluye realmente ese valor. No todas las propuestas ofrecen el mismo nivel de terminaciones, aislación térmica y acústica, equipamiento o calidad estructural. En especial, la aislación es uno de los ítems donde más se abarata para reducir costos, pero también uno de los que más impacto tiene en el confort y el consumo energético.
Una aislación deficiente puede traducirse en ambientes calurosos en verano, fríos en invierno y mayores gastos en climatización. En climas extremos, este problema se vuelve aún más evidente y puede afectar seriamente la habitabilidad de la vivienda.
También es común no pensar el proyecto a largo plazo. Muchas personas compran un módulo básico con la idea de ampliar más adelante, sin verificar si el diseño permite futuras expansiones o si el sistema estructural lo admite sin grandes modificaciones. En la construcción modular, la posibilidad de ampliación debe planificarse desde el inicio, definiendo cómo se integrarán nuevos módulos y dejando previstas las conexiones necesarias.
En este punto, resulta clave analizar el uso real que se le dará a la vivienda. No es lo mismo una casa para fines de semana que una vivienda permanente. El equipamiento, la distribución de ambientes, la aislación y la durabilidad de los materiales deben responder a ese objetivo y no solo a una solución “rápida”.
Subestimar los costos adicionales y la logística de instalación
Un tercer error común es pensar que el precio del módulo es el costo final de la vivienda. En la práctica, existen gastos adicionales que deben contemplarse desde el inicio: preparación del terreno, fundación, conexiones a servicios (agua, electricidad, gas y cloaca), transporte del módulo y montaje en el lote.
La logística es un punto especialmente sensible. El acceso al terreno, el ancho de calles, la presencia de tendidos eléctricos o arbolado y la distancia desde la planta de fabricación pueden encarecer o incluso impedir el traslado del módulo. No evaluar estas variables con anticipación puede generar costos inesperados o la necesidad de modificar el proyecto sobre la marcha.
Para evitar este error, es recomendable solicitar un presupuesto integral que contemple todas las etapas del proceso y no solo la fabricación del módulo. De esta manera, se obtiene una visión real del desembolso total y se reduce el margen de imprevistos.
Elegir proveedores sin trayectoria ni respaldo técnico
El crecimiento del mercado modular también trajo consigo una mayor oferta de proveedores, no todos con la misma experiencia ni estándares de calidad. Confiar en empresas sin antecedentes comprobables, sin garantías claras o sin respaldo técnico es otro de los errores más riesgosos.
Antes de avanzar, conviene investigar la trayectoria del proveedor, visitar obras entregadas, consultar referencias y verificar qué profesionales intervienen en el proyecto. Una casa modular bien ejecutada requiere ingeniería, cálculo estructural, cumplimiento de normas eléctricas y sanitarias, y materiales certificados.
Además, es fundamental revisar el contrato: plazos de entrega, alcances del “llave en mano”, garantías y responsabilidades ante eventuales fallas. La claridad contractual es una de las principales herramientas para evitar conflictos futuros.
En definitiva, comprar una casa modular puede ser una excelente decisión si se aborda con información y planificación. Evitar estos errores comunes no solo permite proteger la inversión, sino también asegurar que la vivienda cumpla con las expectativas de confort, durabilidad y funcionalidad a lo largo del tiempo.