Hace apenas un lustro, cruzarse con una ballena jorobada en las costas chubutenses era una rareza absoluta. Pero hoy, el Parque Provincial Patagonia Azul, en Camarones, es un punto clave para el avistaje de esta especie.
Todo arrancó en octubre de 2021 cuando un equipo de biólogos obtuvo las primeras imágenes de estos cetáceos.
Lucas Beltramino, biólogo integrante del Proyecto Patagonia Azul, recordó que al iniciar los trabajos en la zona durante 2019, avistar ballenas jorobadas era poco frecuente.
Cambio de ruta
La historia dio un vuelco cuando los avistamientos comenzaron a multiplicarse y el equipo empezó a cruzar su banco de imágenes con la plataforma global Happywhale.
El resultado fue sorprendente. Beltramino detalló que empezaron a notar que individuos registrados en la zona de Camarones habían sido vistos previamente en Brasil, en la Antártida o en el Canal Beagle.
Así surgió la iniciativa de marcar algunos ejemplares con dispositivos satelitales para descubrir hacia dónde van cuando abandonan las costas de la provincia.
Para comprender mejor estos desplazamientos, el equipo concretó este año un proyecto de marcaje junto a investigadores de la Universidad de California y lograron colocar transmisores a tres ballenas jorobadas durante el mes de enero.
Rastreo satelital
El análisis de más de cuatro años de muestreo confirma que la especie adoptó una marcada presencia en la región. Beltramino precisó que existe una clara estacionalidad que empieza a partir de fines de octubre o principios de noviembre y se extiende de manera continua hasta el mes de marzo.
La prolongada estadía de las jorobadas en el Parque Provincial Patagonia Azul durante su gran viaje migratorio representa un factor crucial para la conservación. Este fenómeno evidencia que el mar patagónico funciona como una parada estratégica y reafirma la necesidad de sostener y ampliar las áreas marinas protegidas para resguardar el futuro de la biodiversidad oceánica.