En un contexto de tarifas en alza y mayor conciencia sobre el consumo energético, muchas personas buscan reducir el gasto eléctrico del hogar cambiando lamparitas, comprando electrodomésticos eficientes o apagando luces innecesarias. Sin embargo, hay un hábito cotidiano que pasa casi desapercibido y que, mes a mes, puede representar una parte significativa de la factura de energía: dejar los equipos enchufados y en modo stand by.
Aunque parezcan apagados, televisores, decodificadores, consolas de videojuegos, microondas, computadoras y hasta cafeteras siguen consumiendo electricidad de manera constante. Este consumo silencioso, conocido como “energía vampiro”, no se ve ni se siente, pero impacta directamente en el gasto mensual del hogar.
El consumo invisible que nunca se apaga
El modo stand by permite que los dispositivos se enciendan rápidamente o mantengan funciones activas, como relojes digitales, sensores o conexiones a internet. El problema es que, sumados, estos pequeños consumos pueden representar entre el 5% y el 10% del gasto eléctrico total de una vivienda promedio.
Por ejemplo, un televisor moderno puede consumir entre 1 y 5 watts por hora cuando está apagado pero enchufado. Puede parecer poco, pero si se multiplica por las 24 horas del día y por todo el mes, el número empieza a crecer. Si a eso se suman el decodificador del cable, el router, una consola, un equipo de audio y otros electrodomésticos en la misma situación, el consumo se vuelve considerable.
Según estimaciones de especialistas en eficiencia energética, en un hogar promedio puede haber entre 15 y 30 dispositivos conectados permanentemente a la red eléctrica sin necesidad real. Este hábito no solo impacta en el bolsillo, sino también en el consumo energético general y en la huella ambiental de cada vivienda.
Cómo reducir el gasto sin cambiar tu rutina
La buena noticia es que reducir este consumo no implica grandes inversiones ni cambios drásticos en el estilo de vida. Una de las medidas más simples es desenchufar los dispositivos que no se usan de manera constante, especialmente durante la noche o cuando no hay nadie en casa.
Otra alternativa práctica es utilizar zapatillas con interruptor. De esta forma, se pueden apagar varios equipos al mismo tiempo con un solo botón, evitando el consumo innecesario sin perder comodidad. También existen enchufes inteligentes que permiten programar horarios de encendido y apagado o controlar el consumo desde el celular.
Además, al momento de comprar un electrodoméstico nuevo, conviene prestar atención no solo a su eficiencia cuando está en uso, sino también a su consumo en reposo. Algunos modelos más modernos están diseñados para minimizar el gasto energético incluso en modo stand by.
Pequeños cambios cotidianos pueden generar un impacto real. Apagar por completo lo que no se usa, revisar hábitos y tomar conciencia del consumo invisible es una de las formas más simples y efectivas de ahorrar energía en casa. A veces, el mayor gasto no está en lo que usamos, sino en lo que creemos que está apagado.