El glifosato llega a una reserva de Entre Ríos y cuatro arroyos quedan bajo alerta ambiental

Un estudio ecotoxicológico internacional encendió una alerta sobre el estado ambiental de arroyos de Entre Ríos: Las Conchas, Espinillo, Crespo y Las Tunas. La investigación analizó muestras de agua y sedimentos y evaluó sus efectos biológicos para determinar el impacto de distintos contaminantes sobre los ecosistemas acuáticos.

El trabajo fue coliderado por el doctor Rafael Lajmanovich, especialista en ecotoxicología del Laboratorio de Ecotoxicología de la Universidad Nacional del Litoral y el CONICET, junto con otros investigadores.

Un estudio detectó 5.002 microgramos por kilogramo de glifosato en los sedimentos del arroyo Las Conchas, que atraviesa la Reserva Natural Enrique Berduc

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es el arroyo Las Conchas, que atraviesa el Parque Escolar Rural Enrique Berduc, ubicado en La Picada, a unos 23 kilómetros de Paraná. El área protegida cuenta con aproximadamente 600 hectáreas y constituye un territorio de importancia para la conservación de la biodiversidad entrerriana.

Glifosato en el arroyo Las Conchas dentro de la Reserva Enrique Berduc

Uno de los resultados más relevantes de la investigación apareció en los sedimentos del arroyo Las Conchas. Allí se detectaron 5.002 microgramos por kilogramo de glifosato, una concentración que, según los autores del estudio, representa la más elevada registrada hasta el momento en sedimentos de Sudamérica.

El dato adquiere particular relevancia porque el contaminante fue encontrado dentro de un área natural protegida. La presencia de glifosato demuestra además que las sustancias utilizadas en zonas productivas pueden trasladarse hacia ambientes ubicados fuera de los sectores donde fueron aplicadas.

Este proceso está relacionado con la denominada contaminación difusa, mediante la cual los agroquímicos pueden desplazarse a través de la escorrentía superficial y alcanzar cursos de agua. Después de períodos de lluvias intensas, ese transporte puede producir pulsos de contaminación que llegan a los ambientes acuáticos.

El arroyo Las Conchas atraviesa la Reserva Natural Enrique Berduc, un territorio donde confluyen las ecorregiones del Espinal y el Delta del Paraná. Sus ambientes acuáticos forman parte de un sistema que sostiene poblaciones de aves, peces, anfibios y otras especies.

Por eso, la detección de glifosato constituye una señal de presión ambiental sobre uno de los componentes del ecosistema protegido. Sin embargo, el estudio no establece por sí solo el alcance total de los daños ecológicos dentro de la reserva ni demuestra una relación directa entre este hallazgo y posibles mortandades de fauna en Las Conchas.

La preocupación se concentra especialmente en los organismos acuáticos sensibles, como los anfibios. La exposición a contaminantes puede provocar alteraciones en procesos biológicos y en el desarrollo de los organismos incluso cuando las concentraciones no generan una muerte inmediata.

La investigación también registró una mortalidad del 100% en renacuajos expuestos a muestras de los arroyos Crespo y Las Tunas, vinculados a parques industriales y actividades productivas

Contaminación en los arroyos Crespo y Las Tunas

La investigación también analizó los arroyos Crespo y Las Tunas, dos cursos de agua sometidos a diferentes presiones vinculadas con actividades industriales y productivas.

El arroyo Crespo recibe influencia del Parque Industrial Crespo y de la actividad avícola, mientras que Las Tunas está relacionado con el Parque Industrial Manuel Belgrano de Paraná.

Para evaluar los efectos biológicos de la contaminación, los investigadores utilizaron renacuajos de sapo común como organismos indicadores. Los resultados fueron especialmente severos: los ensayos registraron una mortalidad del 100% durante las primeras 24 horas cuando los renacuajos fueron expuestos a muestras puras de agua y sedimentos provenientes de Crespo y Las Tunas.

Además, los científicos detectaron olores pútridos, coloraciones anómalas y bajos niveles de oxígeno disuelto. Estas características son compatibles con situaciones severas de hipoxia y reflejan un deterioro significativo de la calidad del agua.

Los investigadores también analizaron los denominados efectos subletales mediante la exposición de los renacuajos a muestras diluidas. Se trata de alteraciones que pueden afectar el funcionamiento, desarrollo o supervivencia de los organismos sin necesariamente provocar una muerte inmediata.

Los resultados refuerzan así la necesidad de observar los cursos de agua como parte de un sistema conectado. En el caso de la Reserva Enrique Berduc, esto implica comprender que sus límites administrativos no pueden aislarla de lo que ocurre aguas arriba o en otros sectores de la cuenca.

La contaminación puede desplazarse a través del agua y alcanzar ambientes protegidos desde zonas productivas o industriales. Por eso, el estado ambiental de una reserva depende también de las condiciones existentes fuera de sus límites.

El estudio plantea además la necesidad de abordar esta problemática desde el enfoque de Una Sola Salud, que reconoce la interdependencia entre la salud ambiental, animal y humana.

Entre las medidas propuestas se encuentran el fortalecimiento del monitoreo de los cursos de agua, la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y la reducción del uso de agroquímicos. También se recomienda aumentar las distancias entre las aplicaciones y las fuentes de agua dulce.

Otra de las herramientas señaladas es la creación de zonas de amortiguamiento ribereñas, capaces de retener y filtrar parte de los contaminantes antes de que lleguen a los arroyos.

Para la Reserva Natural Enrique Berduc, la implementación de este tipo de medidas podría resultar clave para proteger sus ambientes acuáticos y sostener su función como refugio de biodiversidad frente a una contaminación que no respeta los límites de las áreas protegidas.

Iván Mónaco: Periodista