El costo oculto de volar: el transporte aéreo emite hasta 75 veces más CO2 que los barcos

El transporte aéreo suele asociarse con velocidad, conectividad y eficiencia. Sin embargo, detrás de esa capacidad para mover mercancías en cuestión de horas se esconde una realidad menos visible: es también el medio de transporte con mayor intensidad de carbono del mundo.

De acuerdo con factores de emisión compilados por la Agencia Internacional de Energía (IEA) y difundidos por The Geography of Transport Systems, el transporte aéreo de mercancías genera en promedio alrededor de 602 gramos de dióxido de carbono (CO2) por tonelada-kilómetro transportada. La cifra supera ampliamente a las emisiones del transporte por carretera (62 g CO₂/t-km), ferroviario (22 g CO₂/t-km) y marítimo (8 g CO₂/t-km).

El transporte aéreo de mercancías es el más contaminante del mundo: emite hasta 75 veces más CO2 por tonelada transportada que el transporte marítimo y cerca de diez veces más que el carretero

En términos prácticos, trasladar una tonelada de carga por avión puede generar hasta 75 veces más emisiones que hacerlo por barco recorriendo la misma distancia. Incluso frente al transporte terrestre, considerado uno de los grandes desafíos de la descarbonización logística, la carga aérea produce cerca de diez veces más CO2.

La discusión no es menor en Argentina, donde el sector aerocomercial mantiene una intensa actividad impulsada por compañías como Aerolíneas Argentinas, JetSMART y Flybondi en el mercado doméstico, además de LATAM, Gol, Copa Airlines, American Airlines e Iberia entre las principales operadoras internacionales. Aunque la mayor parte de estas empresas transporta pasajeros, buena parte de la carga urgente y de alto valor agregado también viaja en aviones comerciales.

Transporte aéreo y cambio climático: por qué los aviones contaminan más

La principal razón detrás de las elevadas emisiones de la aviación es la enorme cantidad de energía necesaria para operar.

Mientras la aviación sigue dependiendo casi por completo de combustibles fósiles, los barcos y trenes aparecen como las alternativas más eficientes para reducir la huella de carbono del comercio global

Por ejemplo, un avión de carga de fuselaje ancho puede requerir una potencia cercana a los 130 megavatios (MW) durante el despegue, equivalente al consumo simultáneo de más de 100.000 hogares promedio. Esta demanda energética se traduce en un uso intensivo de combustible.

Actualmente, la gran mayoría de los aviones funciona con queroseno derivado del petróleo, uno de los combustibles fósiles con mayores emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque existen alternativas como los Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF), el hidrógeno verde o la electrificación, estas tecnologías todavía representan menos del 1% del consumo mundial de combustible aeronáutico, según datos de la Organización de Aviación Civil Internacional.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a través del International Transport Forum (ITF), advierte que el transporte aéreo de carga genera alrededor de 20 veces más emisiones que el promedio del sector logístico por cada tonelada-kilómetro movilizada.

Paradójicamente, pese a su enorme impacto ambiental, la carga aérea representa menos del 1% de la actividad mundial de transporte de mercancías medida en toneladas-kilómetro.

Transporte marítimo, ferroviario y terrestre: las alternativas con menor huella de carbono

En el extremo opuesto aparece el transporte marítimo, considerado el sistema más eficiente desde el punto de vista energético.

Según la OCDE, más del 80% del comercio mundial de mercancías se realiza por mar. Aunque los barcos generan grandes volúmenes de emisiones en términos absolutos debido a la enorme cantidad de carga que movilizan, su intensidad de carbono es la más baja entre los principales modos de transporte comercial.

La explicación está en la escala. Un único portacontenedores puede transportar entre 200.000 y 240.000 toneladas de mercancías en un solo viaje transoceánico, reduciendo considerablemente las emisiones por unidad transportada.

Los datos de la OCDE muestran que las emisiones globales del transporte marítimo alcanzaron 973 millones de toneladas de CO2 en 2024, impulsadas principalmente por buques portacontenedores y graneleros.

Por su parte, el transporte ferroviario ocupa una posición intermedia. La IEA señala que mueve cerca del 6% de las toneladas-kilómetro globales, pero genera apenas alrededor del 1% de las emisiones del sector transporte, convirtiéndose en una de las alternativas más eficientes para largas distancias terrestres.

El transporte por carretera también presenta una intensidad de emisiones significativamente menor que la aviación. Sin embargo, su uso masivo lo convierte en uno de los principales responsables de las emisiones logísticas globales. Según el ITF, los camiones generan aproximadamente el 65% de las emisiones asociadas al movimiento de mercancías en el mundo.

A medida que gobiernos y empresas buscan reducir su huella de carbono, la comparación entre los distintos medios de transporte deja una conclusión clara: cuando la velocidad no es indispensable, las opciones marítimas y ferroviarias ofrecen una alternativa mucho menos contaminante que el transporte aéreo.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.