El costo invisible del agua: cómo la huella hídrica asfixia a la Cuenca del Reconquista

Por su cauce corre más que agua: metales pesados, desechos industriales y la desidia de décadas. Con 4,7 millones de personas viviendo en su cuenca, el río Reconquista es el segundo cauce más contaminado del país y, para algunos expertos, se ha convertido en una bomba de tiempo sanitaria y ambiental que espera una solución de fondo.

La Cuenca del río Reconquista enfrenta una crisis ambiental y sanitaria crítica: la contaminación industrial y cloacal disparó la “huella hídrica gris” por encima de la capacidad de regeneración del ecosistema, afectando a casi 5 millones de personas

En la actualidad, no es solo un curso de agua de 82 kilómetros que atraviesa 18 municipios bonaerenses, sino que se trata del espejo de una crisis estructural. Mientras el Riachuelo suele llevarse los flashes de la gestión pública, el Reconquista fluye -o más bien se estanca- como una herida abierta en el tejido urbano del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

A diferencia de otros ríos, sufre una especie de toma «doble Nelson» de contaminación. Por un lado, se destaca el vertido industrial clandestino, con curtiembres, frigoríficos y empresas metalúrgicas que arrojan efluentes sin tratamiento previo. Por el otro, sufre por la deficiencia en la red cloacal ya que, en muchos tramos de la cuenca media y baja, el río funciona como un sistema de alcantarillado a cielo abierto para barrios que han crecido sin planificación.

Cúmulo de enfermedades

Estudios recientes de universidades nacionales han detectado en sus aguas y sedimentos concentraciones alarmantes de:

  • Metales pesados: plomo, cromo y cadmio.
  • Bacterias coliformes: indicadores de materia fecal que superan miles de veces los niveles permitidos.
  • Microplásticos: una amenaza silenciosa que ya ingresó en la cadena alimentaria de la fauna local residual.

Para quienes viven en sus márgenes, este nivel de contaminación no es un dato estadístico, es el aire que respiran. 

Por eso, las enfermedades cutáneas, respiratorias y gastrointestinales son moneda corriente en los asentamientos precarios que bordean la cuenca.

«Cuando el río crece, el agua entra a las casas y deja un olor a químico que no se va por días. Los chicos viven con sarpullidos», relata una vecina de José C. Paz.

En este sentido, el Comité de Cuenca del Río Reconquista (COMIREC), ha iniciado obras de saneamiento y pavimentación, pero el desafío es titánico. 

La construcción de plantas potabilizadoras y estaciones de bombeo avanza a un ritmo que parece no alcanzar a la velocidad con la que el río se degrada.

La presencia de metales pesados, bacterias y microplásticos provoca enfermedades frecuentes en la población y evidencia un deterioro estructural agravado por décadas de falta de control y urbanización sin planificación

Transformar el problema

Pero la recuperación del río requiere más que nada de un cambio de paradigma. 

Según los expertos, no alcanza con retirar los residuos flotantes -la cara más visible del problema-; sino que se hace necesario desarrollar un control estricto sobre las 12.000 industrias que operan en la cuenca y una inversión masiva en infraestructura social.

Hacen mención a la necesidad de tener la voluntad política de transformar este sumidero en un corredor biológico para evitar que el Reconquista quede condenado a ser, para siempre, el vertedero invisible de la provincia de Buenos Aires.

Por ahora, este escenario enfrenta una crisis que va más allá de lo visible a simple vista. 

Mientras que los residuos flotantes y el olor característico denuncian una gestión deficiente, los especialistas ponen ahora el foco en un concepto invisible pero determinante: la huella hídrica.

Este indicador no solo mide cuánta agua se consume de forma directa, sino el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios que consumen los 4.7 millones de personas que habitan la cuenca.

Es más, el impacto hídrico de esta cuenca se divide en tres componentes críticos:

  • Huella Azul: el consumo directo de aguas superficiales y subterráneas (especialmente del Acuífero Puelche) para uso doméstico e industrial.
  • Huella Verde: el agua de lluvia incorporada en los productos agrícolas de las zonas de cuenca alta (Luján, General Rodríguez, Marcos Paz).
  • Huella Gris: el volumen de agua necesaria para diluir los contaminantes hasta que el agua cumpla con los estándares de calidad. Este es el punto más crítico del Reconquista.
Aunque existen avances y propuestas del sector público y privado para sanear el río —como control industrial, inversión en infraestructura y gestión sostenible del agua—, los expertos advierten que solo un cambio integral y coordinado podrá revertir la crisis

El «costo invisible»

La presión sobre el río es multifactorial ya que, por un lado, el sector industrial vierte efluentes que disparan la huella gris, y  por otro lado, el crecimiento urbano descontrolado y la falta de cloacas en barrios populares obligan al río a actuar como un sistema de alcantarillado a cielo abierto.

«El Reconquista ya no tiene capacidad de autodepuración. La huella gris es tan alta que, técnicamente, necesitaría varios caudales del río para diluir la toxicidad actual», advierten expertos en gestión ambiental.

De hecho, varios estudios del sector advierten que reducir la huella hídrica en la cuenca requiere una acción coordinada entre el COMIREC y el sector privado. 

Las soluciones propuestas incluyen reutilización de aguas grises en procesos industriales; finalización de plantas de tratamiento de líquidos cloacales; medición estricta de la huella hídrica corporativa para las empresas de la zona.

En este sentido, el pasado 18 de marzo se realizó un workshop que reunió a compañías y organismos para fortalecer la gestión sostenible del recurso hídrico en la región de la Cuenca del Río Reconquista. 

El evento fue organizado por la Cámara Argentina del Agua, la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el COMIREC y Latam Water

Una cuenca “curable”

Durante la jornada, se compartieron diagnósticos sobre la cuenca, herramientas de medición de huella hídrica y experiencias concretas orientadas a la gestión responsable del recurso, así como soluciones colaborativas entre el sector público y privado con visión integrada de cuenca.

Además, participaron representantes de la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires y empresas como Eco Aguas y Bebidas Saludables, Massalin Particulares y Coca Cola. 

Al respecto, Gonzalo Meschengieser, CEO de la Cámara Argentina del Agua, consideró que “la cuenca puede curarse si trabajamos todos juntos. Todas las empresas tienen algo que aportar en esta mejora del Reconquista”. 

Por su parte, María José Parra Secretaria Ejecutiva de Directorio COMIREC, sostuvo que el organismo incorporó la agenda de desarrollo sostenible que implica fiscalizar y controlar para reducir los factores de contaminación.

“Buscamos construir instancias que le permitan a las empresas mejorar las condiciones de producción”, agregó. 

Uno de los paneles principales estuvo dedicado a compartir experiencias en la gestión sostenible del agua bajo el estándar AWS. 

En este espacio, participaron ejecutivos de las compañías Coca-Cola, Massalin Particulares y Eco Aguas y Bebidas Saludables, quienes presentaron sus avances y aprendizajes en la implementación de prácticas orientadas a una gestión hídrica más eficiente y responsable.

Caso de éxito

En representación de Eco Aguas y Bebidas Saludables, Natalia Herrera, Responsable de Recursos Hídricos, Ambiente y Relaciones con la comunidad, expuso la experiencia de la Planta Moreno en la implementación del estándar AWS (Alliance for Water Stewardship) y puso en valor la reciente certificación alcanzada.

“En Planta Moreno revisamos prioridades y mejoras a partir de nuestro mapa de agua y balance hídrico”, aseguró. 

La ejecutiva aclaró que “no se trata de un análisis que se hace una sola vez, sino de una herramienta viva que acompaña la dinámica de la operación”

Herrera señaló además que “entender los comportamientos nos ayuda a convertir los datos en gestión y enfocar nuestros esfuerzos en mantener un uso responsable del agua y contribuir al balance hídrico sostenible de la cuenca. Monitorear no solo para aprender y entender, sino también para actuar”.

Luego, el evento dio lugar a la presentación de algunas iniciativas de impacto local de las empresas.

En el caso de Eco Aguas y Bebidas, se destacó el Proyecto Manos Verdes Catonas, a través del programa “Auxiliar en Saneamiento Ambiental”, impulsado junto al Centro de Formación Profesional N.° 401 Catonas, el COMIREC y el Municipio de Moreno, con el objetivo de fortalecer capacidades en educación ambiental y saneamiento, especialmente en torno al Arroyo Catonas, dentro de la Cuenca del Río Reconquista.

Compromiso conjunto

En este sentido, Vera Mignaqui, secretaria de la escuela de Hábitat y Sostenibilidad dentro de la UNSAM, reclamó cuidar la cuenca del Río Reconquista. 

“Hay que entender primero cómo se usa el agua para pensar en su gestión hídrica. Esto es fundamental porque la calidad ambiental se vincula a la salud humana y ambas están íntimamente relacionadas, por lo cual el compromiso de las partes por su cuidado debe ser compartido y de interés ambiental conjunto”, concluyó.

De hecho, las propuestas de las empresas que operan en la Cuenca del Río Reconquista para su descontaminación se mueven en un terreno complejo que combina la presión regulatoria, la responsabilidad social y la búsqueda de eficiencia hídrica. 

Dado que en la zona conviven desde gigantes industriales hasta pequeñas Pymes, las iniciativas varían según su capacidad de inversión.

Gestión integral

Las principales líneas de acción y propuestas que el sector privado impulsa, muchas veces son presentadas en coordinación con el COMIREC y entidades empresariales como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

En el caso de las empresas líderes de la región, han comenzado a adoptar el enfoque de gestión integral del recurso. 

Las propuestas incluyen por ejemplo, la reducción de la huella azul a partir de la implementación de tecnologías para optimizar el consumo de agua dulce extraída de acuíferos. 

También se mencionan iniciativas para tratar las aguas residuales de los procesos industriales y reutilizarlas en torres de enfriamiento o riego de predios, evitando el volcado directo al río.

Muchas industrias (especialmente frigoríficos, curtiembres y químicas) han presentado planes de inversión para sumar tratamientos biológicos y químicos más avanzados para reducir la carga de metales pesados y materia orgánica antes de que los líquidos lleguen a los afluentes como el Arroyo Morón.

Otras ofrecen instalar sensores que midan en tiempo real la calidad del vertido, permitiendo auditorías más transparentes por parte de las autoridades ambientales.

Además, se impulsan programas de sensibilización y concientización para pequeñas empresas que no cuentan con áreas de medio ambiente propias, ayudándolas a cumplir con las normativas vigentes.

En el mismo sentido y tomando en cuenta la economía circular, se lanzan proyectos para que los residuos de una industria sean materia prima de otra (simbiosis industrial), reduciendo el volumen de desechos sólidos que terminan en las orillas del río.

La mayor parte de estas ideas se resumen en lo que se conoce como el “Plan de Gestión Integral” que promueven las empresas junto al Estado provincial 

El eje está puesto en el desarrollo productivo sustentable, fomentando que las nuevas inversiones en la cuenca sean «ambientalmente compatibles», priorizando industrias con certificación de impacto ambiental positivo.

Algunas corporaciones proponen también auditorías preventivas para detectar fugas de contaminantes antes de que se produzcan sanciones o daños irreversibles.

A pesar de estas propuestas, el sector empresarial reconoce un obstáculo importante: el costo. 

Las empresas proponen al Estado la creación de líneas de financiamiento blandas (créditos con tasas bajas) para que las Pymes puedan costear la infraestructura necesaria para dejar de contaminar sin que esto afecte su supervivencia económica.

Andrés Sanguinetti: Periodista especializado en negocios