Botellas de vino, espumante o fernet que se descartan cada noche en bares y restaurantes pueden tener una segunda vida. En lugar de terminar como residuo, algunos emprendimientos comenzaron a reutilizarlas para transformarlas en nuevos objetos de uso cotidiano, dentro de modelos que buscan aplicar principios de economía circular.
En ese camino surgió Kitsune Glass, un proyecto desarrollado por una empresa argentina llamada Oficina Verde que recupera botellas descartadas en el circuito gastronómico para convertirlas en vasos, copetineros y otros productos de diseño.
Transformar residuos en nuevos productos: qué es Kitsune Glass
La iniciativa nació dentro de Oficina Verde, una empresa que trabaja en la transformación de residuos en productos de diseño y funcionales para empresas. En ese contexto, Kitsune Glass surgió con el objetivo de valorizar botellas vacías y convertirlas en nuevos objetos que puedan volver al circuito comercial.
Inicialmente, los productos se desarrollaban principalmente como regalos corporativos para clientes de la empresa. Sin embargo, el proyecto también abrió una oportunidad para trabajar directamente con el sector gastronómico, que es justamente uno de los principales generadores de este tipo de envases.
Para lograrlo, el emprendimiento desarrolló durante más de un año un proceso técnico que permite transformar botellas en vasos y otros productos con terminaciones de calidad. Para eso, incorporaron máquinas especialmente adaptadas que permiten pulir el vidrio y evitar que las piezas tengan un aspecto artesanal.
Un sistema circular pensado para bares: cómo funciona esta iniciativa
El proyecto busca trabajar directamente con bares, restaurantes y vinotecas, que son algunos de los principales generadores de botellas de vidrio dentro del circuito gastronómico. A través de Kitsune Glass, los establecimientos pueden entregar esos envases para que sean recuperados y transformados en nuevos productos.
Para eso, el emprendimiento coordina con cada local días y horarios de retiro de las botellas. En algunos casos también se ofrecen cestos para su recolección y se dispone de una camioneta para realizar la logística del traslado. Actualmente el sistema se encuentra en una etapa inicial de implementación y ya cuenta con experiencias piloto en lugares como María Luján, en Tigre, y el Bodegón Manolo, en San Telmo.
Además del retiro de residuos, los bares que participan obtienen beneficios a partir de un sistema de puntos. Las botellas recuperadas se contabilizan y luego pueden canjearse por productos elaborados por Kitsune Glass, como vasos o copetineros, generando así un incentivo para que los establecimientos se sumen al circuito de recuperación.
Un sistema circular pensado para bares: cómo funciona esta iniciativa
Una vez recuperadas, las botellas dejan de ser un residuo para convertirse en materia prima. En el taller de Kitsune Glass, cada envase atraviesa un proceso de corte y pulido que permite transformarlo en nuevos productos de uso cotidiano, como vasos, jarras, copetineros o recipientes para velas, según el tipo de botella.
“El vidrio de las botellas es muy noble y tiene colores muy lindos como para empezar a lucir”, explicó Hernán Beneventana, Gerente Comercial de Oficina Verde, en diálogo con Economía Sustentable. A partir de esa premisa, el proyecto desarrolló durante más de un año un sistema técnico que incluye máquinas especialmente adaptadas para pulir el vidrio y lograr terminaciones de mayor calidad.
La lógica detrás del proyecto responde a un principio simple de economía circular: extender la vida útil de materiales que normalmente se descartan. “Cada botella recuperada es un producto nuevo que se reutiliza”, señaló Beneventana. Solo en noviembre, una de las épocas de mayor demanda de regalos corporativos, el emprendimiento logró transformar alrededor de 1200 botellas en vasos.
El proceso también contempla el destino del material que no se reutiliza. Los restos de vidrio generados durante la producción se entregan a cooperativas de reciclado o a puntos verdes municipales, para que puedan volver a ingresar al circuito de reciclaje y evitar que terminen como residuos.
Escalar el modelo circular: el desafío de llevar la iniciativa a más bares
Aunque el proyecto todavía se encuentra en una etapa inicial, el objetivo es ampliar el vínculo con el sector gastronómico y consolidar un sistema que permita recuperar cada vez más botellas. Para el equipo detrás de Kitsune Glass, la clave está en construir una red de bares y vinotecas que se identifiquen con la propuesta y quieran formar parte de una lógica de consumo más circular.
“Buscamos establecimientos puntuales que se identifiquen con la marca y cuyos valores estén alineados con la sustentabilidad”, explicó Hernán Beneventana, Gerente Comercial de Oficina Verde, en diálogo con Economía Sustentable. La idea es que los propios locales no solo participen en la recuperación de envases, sino que también puedan convertirse en puntos de venta de los productos elaborados a partir de esas mismas botellas.
En esa línea, el proyecto también avanza en nuevas herramientas para fortalecer el sistema. Entre los próximos pasos aparece el desarrollo de una aplicación que permita llevar la trazabilidad de las botellas recuperadas y administrar el sistema de puntos para los bares que participan.
A largo plazo, la apuesta es que cada vez más establecimientos gastronómicos se sumen a esta lógica. Si el modelo logra escalar, las botellas que hoy se descartan podrían convertirse en un recurso con valor, cerrando el círculo entre quienes consumen, quienes producen y quienes transforman esos residuos en nuevos productos.