En Sudamérica existe un desierto único que desafía las características tradicionales de estos paisajes: tiene más agua que arena. Este escenario natural sorprende por su geografía inusual y atrae a viajeros de todo el mundo en busca de experiencias diferentes. No se encuentra ni en Chile ni en Argentina, sino en el norte de Brasil.
Un paisaje natural que rompe todos los esquemas
Se trata del Parque Nacional dos Lençóis Maranhenses, un área protegida considerada uno de los desiertos más singulares del planeta y reconocida como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco. Este vasto territorio posee un perímetro de 270 kilómetros y abarca cerca de 160 mil hectáreas de dunas blancas y lagunas cristalinas.
El paisaje cautiva por su belleza inusual. Cada año, entre enero y julio, las lluvias intensas transforman el terreno: el agua se acumula entre las dunas y forma miles de lagunas temporales de agua dulce. Este fenómeno crea un contraste impactante entre la arena clara y el azul o verde del agua, convirtiendo al lugar en un escenario ideal para caminatas y recorridos turísticos.
El clima y el origen del fenómeno
La formación de estas lagunas responde principalmente a las condiciones climáticas de la región. El parque presenta un clima seco subhúmedo, con temperaturas promedio cercanas a los 26 °C y dos estaciones bien definidas: una temporada de lluvias intensas, de enero a julio, y otra seca durante el resto del año.
Las precipitaciones, que pueden alcanzar los 1600 milímetros anuales, permiten que el agua quede retenida entre las dunas gracias a la composición impermeable del suelo. Esto da origen a lagunas de gran transparencia, cuyos colores varían según la incidencia de la luz solar sobre el fondo arenoso.
El fenómeno es exclusivo de esta zona debido a su ubicación en una región de transición ecológica donde confluyen los biomas de la Amazonia, la Caatinga y el Cerrado. La ausencia de sedimentos orgánicos y contaminantes contribuye a mantener la claridad del agua, lo que potencia los tonos brillantes que caracterizan a este extraordinario paisaje natural.
Por su combinación de arena, agua y biodiversidad, el parque se consolidó como uno de los destinos turísticos más sorprendentes de Sudamérica y un ejemplo de cómo la naturaleza puede desafiar las reglas tradicionales del desierto.