La distribución de la conectividad en la Argentina podría atravesar un cambio profundo en los próximos años. Históricamente, el acceso internacional a Internet estuvo concentrado en un único punto estratégico: Las Toninas. Desde ese enclave de la costa bonaerense ingresan y egresan, aún hoy, todos los cables submarinos que enlazan al país con la red global.
No obstante, el crecimiento acelerado del tráfico de datos -motorizado en gran parte por el avance de la inteligencia artificial (IA)- pone en evidencia la necesidad de ampliar y diversificar la infraestructura digital. En ese contexto, la provincia de Chubut avanza con una iniciativa de alcance estructural. La Patagonia comienza a proyectarse más allá de sus actividades tradicionales, como la energía, el turismo o la pesca, para asumir un rol central en el desarrollo tecnológico del Cono Sur.
La propuesta, de carácter privado, apunta a atraer inversiones del orden de los 10.000 millones de dólares y contempla la creación de un centro de datos de gran escala, acompañado por otros data centers replicados. El plan busca desconcentrar los puntos de conexión actuales y dar forma a un corredor digital bioceánico que vincule el Atlántico con el Pacífico. De este modo, Chubut aspira a consolidarse como un nodo estratégico de alcance internacional, con capacidad para fortalecer la red 5G y responder al creciente flujo de datos que demandan las aplicaciones basadas en IA.
La obsesión por la disponibilidad: el estándar Tier IV
La infraestructura proyectada para la provincia patagónica apunta a la excelencia técnica. Los centros de datos planificados ostentarán la categoría Tier IV. Este nivel representa la máxima calificación posible en infraestructura de centros de datos. La distinción es crucial, pues implica una garantía de disponibilidad del 99,995%. En términos prácticos, esta cifra se traduce en una inactividad casi nula: menos de 0,4 horas al año, es decir, apenas 26,3 minutos anuales de desconexión.
Esta robustez resulta indispensable para las aplicaciones modernas de inteligencia artificial, donde la continuidad del flujo de datos es vital. La capacidad de estos centros, combinada con una latencia mínima a través de cables submarinos, facilita el despliegue de las comunicaciones 5G.
En diálogo con iProfesional, el ingeniero Miguel Ángel Pesado, referente de la empresa Ingenieros Argentinos Asociados (IAA) y responsable técnico del proyecto, brindó detalles sobre la estructura que sustenta esta ambición. Pesado reveló que la arquitectura financiera y el respaldo institucional constituyen los pilares centrales de la estrategia, y confirmó el inicio de gestiones con entidades financieras de peso regional.
Respecto a estas gestiones, el ingeniero afirmó: «Hemos tenido conversaciones proactivas con la Corporación Andina de Fomento (CAF), a la cual le hemos solicitado asesoramiento, soporte y una propuesta basada en nuestro informe técnico para el proyecto de Chubut», dijo.
Ingenieros Argentinos Asociados es una consultora técnica y proyectista. Son los autores del informe de viabilidad y los diseñadores de la arquitectura de los centros de datos Tier IV. Su rol es la ingeniería de detalle, la planificación regulatoria ante el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y la gestión del esquema financiero (gestiones ante la CAF).
El modelo de negocio planteado para esta infraestructura se basa en una participación mixta. No obstante, el capital privado será el motor principal. Los inversores podrán aprovechar los beneficios fiscales y la estabilidad normativa que otorga el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta clave para viabilizar desembolsos de esta magnitud en el actual contexto económico.
Silica Networks, una empresa del grupo Datco, es el operador de infraestructura y carrier. Su importancia radica en que posee la red de fibra óptica que atraviesa la Patagonia y cruza a Chile. Silica aporta la «autopista» por donde viajarán los datos como el corredor bioceánico digital.
El gobierno de Chubut participa bajo un esquema de facilitación y articulación público-privada. El gobernador Ignacio Torres dio respaldo institucional al proyecto. Intervienen directamente el Ministerio de Producción y la Agencia de Inversiones y Comercio Exterior del Chubut para asegurar la viabilidad del suministro de energía renovable. La provincia trabaja con IAA en la disposición de tierras fiscales estratégicas cercanas a nodos energéticos, y con incentivos locales que complementan al RIGI nacional.
El contexto político y el factor OpenAI
El avance de esta iniciativa en Chubut se inscribe en un fenómeno de alcance internacional que encontró en la Argentina condiciones propicias para desarrollarse. Un hito político clave se produjo el 10 de octubre de 2025, cuando en la Casa Rosada tuvo lugar una reunión de alto impacto. El presidente Javier Milei recibió a directivos de OpenAI -la empresa detrás de ChatGPT- junto a Demian Reidel, titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
De ese encuentro surgió el aval presidencial a una carta de intención firmada entre OpenAI y la compañía Sur Energy. El acuerdo contempla la construcción de un centro de datos de 500 MW en la Patagonia, con una inversión estimada en 25.000 millones de dólares.
Según el esquema previsto, las obras comenzarían en 2026 y la primera etapa del proyecto -con una capacidad de 100 MW- estaría operativa hacia fines de 2027. El modelo de negocio establece que Sur Energy liderará el desarrollo a través de un joint venture con proveedores globales de servicios en la nube, mientras que OpenAI funcionará como comprador principal de la capacidad de cómputo generada. De concretarse, la Argentina pasaría a formar parte de la red internacional de infraestructura que la firma tecnológica ya impulsa en países como el Reino Unido y Alemania.
Bautizado Stargate, el proyecto de Sur Energy responde a un esquema privado de hiperescala, diseñado específicamente para alojar un gran centro de datos destinado al entrenamiento intensivo de los modelos de OpenAI. Se trata, en esencia, de una infraestructura concebida para un único cliente de gran porte.
El plan que se desarrolla en Chubut, en cambio, presenta un enfoque diferente. Impulsado desde el ámbito provincial, propone una infraestructura Tier IV de uso multipropósito. Aunque contempla las necesidades de la inteligencia artificial, su alcance es más amplio: busca generar redundancia a nivel nacional, enlazar digitalmente el océano Atlántico con el Pacífico y prestar servicios a múltiples empresas y operadores de telecomunicaciones. En términos estratégicos, apunta a consolidar un nuevo hub de conectividad para la Argentina, capaz de complementar y reforzar iniciativas privadas como la de OpenAI.
Una nueva arquitectura de conectividad: el corredor bioceánico
Uno de los aspectos más ambiciosos del proyecto en Chubut reside en su propuesta de integración regional. La traza de fibra óptica contempla puntos de anclaje estratégicos en ciudades costeras clave como Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia, además de playa Unión, vecina a Rawson, la capital provincial. Estas ciudades se convertirán en una nueva puerta de entrada para el tráfico de datos desde el Atlántico.
La visión apunta a romper con la dependencia exclusiva de la provincia de Buenos Aires. Históricamente, la enorme mayoría del tráfico internacional de la Argentina dependió del amarre de cables submarinos en Las Toninas. Allí llegan la gran mayoría de los cables internacionales, como el SAm-1, SAC, Atlantis-2, GlobeNet, y los más recientes de Google, Tannat y Firmina 4. El proyecto de IAA propone un cambio de paradigma: un nuevo amarre en el Atlántico sur, complementario al nodo principal actual.
Sin embargo, la propuesta va más allá de una simple redundancia en la costa este. Pesado explicó que «el proyecto contempla una traza de fibra óptica que uniría el Atlántico con el Pacífico. Queremos que Chubut sea el segundo punto de anclaje de cables submarinos en la Argentina, brindando una redundancia planetaria».
La red planificada se extendería hacia el oeste a través del territorio patagónico. El cruce de la cordillera de los Andes se realizaría por pasos fronterizos, como el Cardenal Samoré, en la provincia de Neuquén, para conectar finalmente con el cable submarino Humboldt en Chile.
Esta arquitectura geográfica posee un valor estratégico, porque permitiría que la Argentina sea el nexo directo entre Sudamérica y el mercado oceánico y asiático, específicamente Australia y Japón. Así, se evitaría el tradicional y costoso desvío del tráfico hacia el hemisferio norte, lo cual reduce la distancia recorrida por los datos y optimiza la eficiencia de la red.
El frío como recurso industrial
La elección de la Patagonia no responde únicamente a criterios de conectividad o geopolítica. Existe una razón de eficiencia termodinámica y financiera fundamental. Los servidores que procesan algoritmos de IA generan enormes cantidades de calor y requieren sistemas de refrigeración constantes.
Horacio Martínez, director general ejecutivo de Silica Networks, aportó una visión pragmática sobre el potencial de la región sur. «La inteligencia artificial nos obliga a repensar dónde ponemos los ‘fierros’. Ya no podemos concentrar todo en Buenos Aires si queremos eficiencia. El frío de la Patagonia no es solo un paisaje, es un recurso industrial que permite ahorrar millones (de dólares) en refrigeración, que es el mayor costo operativo» de un centro de datos.
El clima patagónico ofrece una ventaja competitiva natural: la posibilidad de utilizar el aire exterior para enfriar los equipos («free cooling») durante gran parte del año. Esto reduce drásticamente el consumo energético y la huella de carbono de las instalaciones.
No obstante, Martínez advirtió que el clima por sí solo no basta. Es necesaria la infraestructura de red. «No buscamos solo un lugar frío; buscamos un lugar que sea un nodo. Los sitios óptimos en la Patagonia hoy son aquellos que nos permiten una salida rápida hacia el Pacífico y, al mismo tiempo, un amarre submarino hacia el Atlántico. Chubut está en una posición central para esa doble conectividad que exige la IA global», sostuvo.
Esta ruta permitiría que el tráfico de datos hacia Asia no tenga que «subir» hasta los Estados Unidos para cruzar el Pacífico. Al evitar ese trayecto, se reducen miles de kilómetros de recorrido y se optimizan los costos operativos de manera significativa.
De la lana a los bits: El cambio de matriz productiva
Para los Gobiernos de la provincia patagónica y el nacional, el éxito de las gestiones con la CAF y los fondos privados significaría mucho más que una mejora tecnológica. Implicaría transformar la matriz productiva de una región históricamente asociada a la extracción de recursos naturales y la producción de materias primas básicas. Se pasaría de exportar lana e hidrocarburos a exportar bits.
El impacto económico de esta transformación es cuantificable. Durante la presentación del proyecto Stargate en octubre, Emiliano Kargieman, el director general ejecutivo de Sur Energy, ofreció una estimación sobre el volumen del negocio. Kargieman estimó que «una industria de data centers de IA en la Patagonia tiene un potencial de exportación de servicios de u$s1.000 millones anuales».
Esta cifra supone un ingreso de divisas genuino y constante. Además, el derrame económico incluye la creación de empleo altamente calificado. La operación de estos centros requiere especialistas en ciberseguridad, gestión de redes y mantenimiento de infraestructura crítica. También impulsa el sector energético, ya que existen acuerdos firmados para el suministro de energía renovable con proveedores locales como Genneia y Central Puerto 4.
El optimismo sobre el futuro digital de Argentina es compartido por los líderes de la industria. A pesar de los desafíos macroeconómicos, el sector privado observa un alineamiento de factores favorables. Ariel Graizer, titular de la Cámara Argentina de Internet (Cabase), resumió el sentimiento general del mercado ante estas iniciativas. Graizer sentenció: «No va a haber país que se quede afuera de esto. La Argentina, a pesar de todas las dificultades, está empezando a dar las condiciones para que estas inversiones se entierren aquí y no en los países vecinos».
Fuente: iProfesional