Uno de los principales diferenciales entre un auto eléctrico y uno tradicional está en el gasto de “combustible”. Mientras los vehículos a nafta o diésel dependen de precios variables, los eléctricos utilizan energía que resulta significativamente más económica.
Costos mensuales: energía vs. combustible
En promedio:
- Auto a combustión: puede gastar entre $120.000 y $250.000 mensuales en combustible, dependiendo del uso (considerando un consumo medio de 1.000 km/mes).
- Auto eléctrico: el costo de recarga domiciliaria ronda entre $20.000 y $60.000 mensuales para la misma distancia.
Esto implica un ahorro de hasta 70% en energía a favor del vehículo eléctrico.
Además, quienes acceden a tarifas diferenciadas o combinan el uso con energías renovables pueden reducir aún más ese costo.
Mantenimiento y costos a largo plazo
El otro gran diferencial está en el mantenimiento. Los autos eléctricos tienen menos piezas móviles, lo que reduce la necesidad de service y reparaciones.
En términos generales:
- Auto tradicional: requiere cambios de aceite, filtros, correas y mayor desgaste de frenos
- Auto eléctrico: elimina el cambio de aceite y reduce el desgaste mecánico
Costos estimados anuales:
- Mantenimiento auto tradicional: entre $300.000 y $800.000
- Mantenimiento auto eléctrico: entre $100.000 y $300.000
Esto representa un ahorro de hasta 60% en mantenimiento.
Otros factores a considerar
- Precio de compra: los autos eléctricos aún tienen un valor inicial más alto (pueden costar entre 30% y 80% más que un modelo equivalente a combustión).
- Vida útil: las baterías suelen tener garantías de entre 8 y 10 años.
- Beneficios: en algunas jurisdicciones hay exenciones de patentes o incentivos fiscales.
Conclusión: ¿cuál conviene más?
Si bien el costo inicial de un auto eléctrico es más elevado, el menor gasto en energía y mantenimiento permite amortizar la inversión en el mediano plazo.Para quienes recorren muchos kilómetros al mes, el ahorro puede ser significativo: en algunos casos, el costo total de uso puede ser hasta un 50% menor que el de un vehículo tradicional en un período de 5 a 10 años.