Cuáles son las 17 amenazas para la salud mundial que identificaron especialistas

Panorama urbano de una ciudad parcialmente cubierta por una densa capa de niebla o smog, con montañas nevadas al fondo y una torre de telecomunicaciones en primer plano. Crédito: UNICEF

La salud mundial enfrenta amenazas que van mucho más allá de las enfermedades y los hábitos individuales. Una comisión de 35 especialistas de distintas disciplinas, vinculada con la revista científica The Lancet, identificó 17 riesgos catastróficos que podrían comprometer la salud de la población mundial de aquí a 2100, desde la contaminación del aire hasta los conflictos nucleares y el uso malicioso de la inteligencia artificial (IA).

El documento se presentó en la Cumbre Mundial de la Salud de Berlín y no busca establecer un ranking de amenazas ni comparar sus probabilidades de ocurrencia. Su objetivo es dimensionar cuántos años de vida saludable podrían perderse durante los próximos 75 años y cuánto de ese impacto podría evitarse mediante decisiones tomadas en el presente.

El uso malicioso de la inteligencia artificial, entre las 17 amenazas para la salud mundial que identificaron especialistas.

La comisión revisó cientos de amenazas potenciales y seleccionó aquellas que, bajo sus escenarios de referencia, podrían provocar la pérdida de más de 1.000 millones de años de vida saludable antes de 2100. En el caso del uso malicioso de la IA y de una guerra nuclear, también contempló la posibilidad de una extinción humana.

“Si las tendencias actuales continúan, las 17 amenazas catastróficas podrían suponer, en conjunto, decenas de miles de millones de años de salud perdidos”, advirtieron los autores.

Qué amenazas pueden afectar la salud mundial

La lista reúne problemas conocidos por los sistemas sanitarios, como la obesidad, la hipertensión, la desnutrición infantil, la resistencia a los antimicrobianos, la mala salud mental y el envejecimiento poco saludable.

También incluye factores ambientales, sociales y políticos que suelen analizarse fuera del ámbito de la salud, como la contaminación del aire, el cambio climático, la desigualdad de ingresos, la educación insuficiente, los conflictos armados y la reducción de la ayuda internacional destinada a la salud.

La selección refleja una perspectiva amplia sobre los determinantes de la salud: las condiciones de vida, el acceso a recursos, la estabilidad política y las decisiones tecnológicas y ambientales pueden influir tanto como la prevención y la atención médica.

Además, los riesgos no actúan de manera aislada. Una crisis climática, un conflicto armado o una recesión pueden agravar la desnutrición, las enfermedades y las desigualdades, y aumentar el impacto de otras amenazas.

La inteligencia artificial y los conflictos nucleares, entre los riesgos extremos

El uso malicioso de la inteligencia artificial y una guerra nuclear con hambruna nuclear asociada ocupan un lugar particular en el análisis: son los dos escenarios que la comisión considera capaces de provocar la extinción humana antes de 2100.

La advertencia sobre la IA no apunta a su uso cotidiano ni a la automatización en general, sino a aplicaciones deliberadas que podrían causar daños a gran escala. El estudio identifica tres vías principales de riesgo.

El cambio climático y la contaminación del aire, entre los 17 riesgos catastróficos que podrían comprometer la salud.

Una es el empleo de inteligencia artificial para facilitar la creación de nuevos patógenos o armas biológicas. Otra es la posibilidad de fallas en cascada si estos sistemas se integran en infraestructuras críticas, como los servicios de salud y otros servicios esenciales. La tercera contempla la pérdida de control sobre agentes autónomos cuyos objetivos se desvíen de aquellos para los que fueron diseñados.

Los investigadores reconocen que resulta difícil calcular la magnitud de estos riesgos porque no existen antecedentes históricos comparables que permitan proyectar su evolución con los mismos métodos utilizados para enfermedades crónicas o factores ambientales. Para evaluarlos, recurrieron a especialistas y a pronosticadores con experiencia en estimaciones sistemáticas.

Cómo midieron el impacto potencial

Para comparar amenazas de distinta naturaleza, la comisión utilizó los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD). Esta medida estima los años de vida saludable que se pierden por muertes prematuras o por vivir con enfermedades y discapacidades.

El análisis abarcó proyecciones para 204 países y territorios. En los riesgos con mayor disponibilidad de datos históricos, el equipo utilizó la infraestructura de pronósticos del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington.

Los autores aclaran que las cifras no constituyen predicciones definitivas. Son estimaciones basadas en escenarios posibles, cuyo desarrollo dependerá de las decisiones políticas, económicas, ambientales y tecnológicas de los próximos años.

Christopher Murray, director del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, resumió el mensaje central del trabajo: “La humanidad todavía tiene capacidad de actuar”. Y agregó: “Las decisiones que tomen hoy los líderes determinarán la salud y el bienestar de la próxima generación”.

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