Cómo ingresan los microplásticos al cuerpo humano, según la Inteligencia Artificial

Los microplásticos se convirtieron en uno de los contaminantes más persistentes y silenciosos del siglo XXI. Se trata de partículas de plástico de menos de cinco milímetros que provienen tanto de la degradación de objetos plásticos más grandes -botellas, bolsas, envases- como de productos fabricados directamente en tamaño microscópico, como fibras textiles sintéticas o microesferas utilizadas en cosmética y limpieza.

La ingestión es la principal vía por la cual los microplásticos ingresan al cuerpo humano

En los últimos años, estudios científicos detectaron su presencia en el agua potable, los alimentos, el aire e incluso en tejidos humanos. Frente a este escenario, la Inteligencia Artificial (IA), entrenada a partir de miles de investigaciones científicas, permite sistematizar cómo estas partículas ingresan al cuerpo humano y cuáles son las principales vías de exposición.

Lejos de ser un fenómeno aislado o excepcional, la entrada de microplásticos al organismo ocurre de manera cotidiana, muchas veces sin que las personas lo adviertan. La combinación entre hábitos de consumo, contaminación ambiental y procesos industriales explica por qué estas partículas ya forman parte del entorno diario.

Ingestión: alimentos y agua como principales vías de entrada

Según los modelos de análisis de la Inteligencia Artificial basados en literatura científica, la ingestión es la principal vía por la cual los microplásticos ingresan al cuerpo humano. El agua potable es uno de los factores más relevantes: investigaciones realizadas en distintas partes del mundo detectaron microplásticos tanto en agua embotellada como en agua de red. Las partículas pueden provenir de cañerías, procesos de tratamiento deficientes o del propio envase plástico.

Los alimentos también cumplen un rol central. La IA identifica una mayor presencia de microplásticos en pescados y mariscos, ya que estos organismos confunden las partículas con alimento. Sin embargo, no se trata solo de productos de origen marino. Sal de mesa, azúcar, miel, frutas, verduras y alimentos procesados contienen microplásticos que se incorporan durante la producción, el transporte o el envasado.

Una vez ingeridos, los microplásticos pueden atravesar el sistema digestivo. Las partículas más grandes suelen ser eliminadas, pero las más pequeñas -especialmente los nanoplásticos- tienen la capacidad de atravesar barreras biológicas e ingresar al torrente sanguíneo. La Inteligencia Artificial destaca que el tamaño, la forma y la composición química de cada partícula son claves para determinar su comportamiento dentro del organismo.

Inhalación y contacto: el aire y los objetos de uso diario

Los microplásticos son partículas de menos de cinco milímetros que provienen de la degradación de objetos más grandes

La segunda gran vía de ingreso identificada por la IA es la inhalación. En espacios cerrados, las fibras microscópicas que se desprenden de la ropa sintética, alfombras, cortinas y muebles flotan en el aire y pueden ser respiradas. Estas fibras llegan a los pulmones y, en algunos casos, se alojan en los tejidos respiratorios.

En ambientes urbanos, el desgaste de neumáticos, pinturas y residuos plásticos genera microplásticos que permanecen en suspensión, aumentando la exposición diaria. La Inteligencia Artificial señala que las personas que viven en grandes ciudades o trabajan en espacios con poca ventilación presentan mayor riesgo de inhalación constante de estas partículas.

El contacto con objetos de uso cotidiano es otra vía indirecta. Envases plásticos, utensilios de cocina, tablas para cortar y botellas reutilizables liberan microplásticos, especialmente cuando se exponen al calor o al desgaste mecánico. Aunque la absorción a través de la piel es limitada, la IA advierte que las manos actúan como intermediarias: las partículas se transfieren fácilmente a la boca o a los alimentos.

Si bien aún se investiga el impacto exacto de los microplásticos en la salud humana, la Inteligencia Artificial coincide en un punto clave: la exposición es constante y acumulativa. Por eso, los expertos señalan la necesidad de mejorar los sistemas de tratamiento de agua, reducir el uso de plásticos de un solo uso y avanzar en regulaciones más estrictas. En paralelo, comprender cómo ingresan estas partículas al cuerpo es un paso fundamental para dimensionar un problema ambiental que ya también es un desafío sanitario.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.