La industria química y petroquímica se encuentra en un punto de inflexión histórico. Al ser responsable de aproximadamente el 25% de las emisiones industriales de CO2 a nivel global, el sector ha pasado de una postura reactiva a una estrategia proactiva de transformación estructural.
Para este 2026, la hoja de ruta de la industria no solo busca la «neutralidad», sino una reinvención total basada en cuatro pilares estratégicos:
- Descarbonización y Transición Energética, a partir de una estrategia que no sólo plantea mitigar, sino sustituir la base energética y de materias primas.
- Electrificación de procesos, mediante el reemplazo de hornos de gas por sistemas eléctricos de alta eficiencia alimentados por energías renovables.
- Hidrógeno Verde, utilizado como combustible limpio y como materia prima esencial para la producción de amoníaco sostenible (fertilizantes).
- Tecnologías CCUS, o la captura, almacenamiento y uso de carbono para atrapar emisiones en la fuente para reutilizarlas en la creación de nuevos polímeros o combustibles sintéticos.
Cuidado responsable
A nivel global, el modelo lineal de «extraer-producir-desechar» está siendo reemplazado por ciclos cerrados y, a diferencia del mecánico, este proceso descompone los plásticos en sus componentes moleculares originales (monómeros), permitiendo crear plásticos nuevos con la misma calidad que los vírgenes, eliminando la degradación del material.
También se hace uso de biomasa y residuos agrícolas para fabricar bioplásticos y productos químicos de base biológica, reduciendo la dependencia estructural del petróleo.
En el mismo sentido, se llevan a cabo programas como el «Cuidado Responsable del Medio Ambiente» (PCRMA) que en la Argentina implementa la cámara del sector y que impulsan que los productos sean diseñados desde el inicio para ser fácilmente recuperables.
Este tipo de iniciativas impulsa un crecimiento récord en empresas que obtuvieron certificaciones de sostenibilidad total, a pesar de lo cual para este 2026 el sector enfrenta la «paradoja de la transición».
Ocurre que, mientras el mundo busca alejarse de los combustibles fósiles para el transporte, la demanda de productos petroquímicos (plásticos para medicina, componentes para vehículos eléctricos y semiconductores) sigue creciendo.
Esta paradoja obliga a la industria a enfocarse en lograr que ese crecimiento sea «desacoplado» del impacto ambiental.
Sistema de gestión
En Argentina, el Programa de Cuidado Responsable del Medio Ambiente (PCRMA) es considerado como “la columna vertebral de la gestión sustentable en la industria química y petroquímica local”.
Administrado por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQYP), no se trata de una certificación, sino de un sistema de gestión ética y operativa basado en la mejora continua.
Desde la entidad empresarial explican que se trata de la adopción local del programa global Responsible Care, nacido en Canadá en 1984 y presente en más de 60 países.
El objetivo se centra en que las empresas del sector mejoren voluntariamente sus estándares de seguridad, salud ocupacional y cuidado del medio ambiente.
Por eso, la premisa del programa se basa en que la industria debe ir más allá del simple cumplimiento de la ley para ganar la confianza de la sociedad.
Para estructurar su implementación, el programa se divide en seis áreas críticas:
- Preparación de la Comunidad y Respuesta ante Emergencias: Protocolos para actuar ante incidentes y comunicación transparente con los vecinos.
- Prevención de la Contaminación: Reducción de residuos y emisiones en la fuente
- Seguridad de Procesos: Prevención de incendios, explosiones o fugas en las plantas.
- Distribución y Transporte: Seguridad en el movimiento de sustancias químicas fuera de la planta.
- Seguridad y Salud del Personal: Protección de los trabajadores en el día a día.
- Acompañamiento del Producto (Product Stewardship): Responsabilidad sobre el producto desde su creación hasta su disposición final.
Cómo funciona el proceso de certificación
El programa exige que las empresas pasen por un ciclo riguroso de evaluación para mantener su estatus de «Empresa Certificada».
En este sentido, cada compañía analiza su estado actual frente a los códigos de prácticas, mientras que auditores independientes y acreditados por la CIQYP verifican el cumplimiento de los estándares.
Además, las empresas deben demostrar avances periódicos para mantener el sello y reportar anualmente datos sobre consumo de energía, agua, generación de residuos y tasas de accidentes.
Mejora continua
La implementación del PCRMA genera un impacto positivo multidimensional si se tiene en cuenta que en la industria se considera que ha transformado la percepción de la química en Argentina, pasando de ser vista como una industria de alto riesgo a una que lidera en estándares de sostenibilidad.
En un contexto de crisis climática y exigencias sociales crecientes, este programa es la herramienta fundamental para asegurar la «licencia social» para operar.
“Al cierre de 2025, las compañías adheridas al programa reflejan el fuerte compromiso con la mejora continua en seguridad, salud ocupacional y medio ambiente, dado que 33 empresas y 16 que brindan logística ya se encuentran bajo los máximos estándares”, sostiene un informe de la CIQYP
Las empresas del sector aseguran que al pertenecer a este proceso, asumen el compromiso de gestionar de manera segura los productos químicos durante todo su ciclo de vida.
Al mismo tiempo, impulsan su aporte a la mejora de la calidad de vida y al desarrollo sostenible, especialmente en ámbitos clave como la salud, la seguridad y el medio ambiente.
El informe, elaborado por la unidad de certificación de DNV Business Assurance, destacó la adhesión de 80 empresas socias y 107 plantas productivas (entre industrias más las de transporte) al Programa, impulsando así la mejora continua en sus operaciones.
Entre las más destacadas se encuentran Archroma; Eco Ambiental Ingeniería; Pampa Energía; Trans Web; Clariant; Pan American Energy (PAE); Transclor.
También participan Atanor; PBB Polisur; Praxair; Basf Argentina; Profertil; Meranol; Unipar; YPF Química; Ferrosur Roca; Sika Argentina; Air Liquid y Sinteplast, entre otras.
Desde la cámara explican que se trata de un sistema de buenas prácticas de proceso que abarca las temáticas de seguridad, salud ocupacional y medio ambiente y considera aspectos de las normas ISO 9001, 14001, 45001, incluyendo puntos referentes a la seguridad patrimonial.
El programa está acreditado ante el Organismo Argentino de Acreditación (OAA) bajo la certificación IRAM-ISO/IEC 17067:2015 -esquema tipo 6- para la evaluación de la conformidad de productos (Industria y Transporte), que proporciona directrices para configurar y operar un esquema de certificación de estos sectores.
La iniciativa es voluntaria y puede ser adoptada por cualquier empresa relacionada con la producción, almacenamiento, distribución y tratamiento de productos químicos.
Solamente deben tener como propósito el de administrar los riesgos a los que se encuentran expuestos los diferentes actores involucrados en el manejo de los productos químicos, buscando la mejora continua y la excelencia en su interacción con el medio ambiente, la salud ocupacional y la seguridad.
La adhesión al Programa las ayuda a:
- Evaluar los riesgos asociados con la producción, almacenamiento, distribución y tratamiento de sustancias químicas.
- Cumplir y/o sobrepasar los requisitos legales y/o estándares.
- Compartir experiencias y nuevos desarrollos en la temática.
- Evaluar los procedimientos existentes para afrontar posibles emergencias y el desempeño en seguridad del personal de la empresa.
- Obtener una mejora continua en los aspectos de medio ambiente, seguridad y salud ocupacional.
Reglamento de uso
El Programa se identifica a través de un logotipo constituido por unas manos y unas moléculas que trasmiten el mensaje del manejo cuidadoso de las sustancias químicas.
Este logo es la insignia adoptada por el Consejo Internacional de Asociaciones Químicas (ICCA), ente rector de Responsible Care® a nivel mundial, para identificar a las empresas que lo implementan y a las asociaciones que respaldan la puesta en marcha de esta iniciativa en los diferentes países.
En el reporte local, se destaca que las empresas adheridas “han obtenido una certificación total, lo que equivale al 64% de las compañías socias activas, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido”.
En este sentido, Rolando García Valverde, líder de Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente de la CIQyP® y responsable PCRMA, señala que “alcanzar 51 empresas certificadas al cierre de 2025, casi el doble que hace apenas cinco años, confirma al programa como un pilar estratégico para el desarrollo sostenible de la industria”.
Asegura también que “con todas estas plantas productivas y empresas de transporte bajo certificación vigente, las compañías no solo cumplen con la normativa, sino que lideran una transformación cultural basada en la mejora continua, priorizando la seguridad de las personas, la protección del ambiente y la excelencia operacional, en plena sintonía con los estándares globales de Responsible».
Crecimiento sostenido
El reporte evidencia además cómo el sector ha mostrado un crecimiento acelerado en la adopción de las mejores prácticas.
Al comparar los resultados al cierre de 2025 con los inicios de la década, se observa un avance significativo en el compromiso formal de las empresas.
En cuanto a procedimientos, durante el año se llevaron a cabo 63 procesos de certificación, con un aumento constante en las auditorías en comparación con períodos anteriores.
Desde una perspectiva histórica, el informe señala que el PCRMA “ha mostrado una evolución claramente positiva: entre 2020 y 2025, el número de empresas con certificaciones ha crecido un notable 96%, consolidando un crecimiento sostenido durante estos años y reflejando un mayor compromiso de las empresas con los estándares de gestión responsable en la industria química y petroquímica”.
Las empresas que adoptan esta especie de “hoja de ruta” para aportar a la lucha para mejorar el medio ambiente pertenecen a la Cámara de la Industria Química y Petroquímica.
Se trata de una asociación civil sin fines de lucro, fundada en 1949 con el objeto de representar a las empresas del sector químico y petroquímico.
En la actualidad, agrupa a más de 180 compañías afines que representan el 80% del valor agregado industrial del sector conformado por grandes, medianas y pequeñas empresas de capital internacional y nacional.
Su objetivo es el de promover el crecimiento y desarrollo sustentable del sector por medio de iniciativas de sus empresas socias y la administración del PCRMA, para impulsar una mejora continua en seguridad, salud ocupacional y medio ambiente.