Cómo es la nueva soja transgénica con cuádruple tolerancia a herbicidas que autorizó el Gobierno

granos de soja. Crédito: Archivo

Una nueva soja transgénica capaz de tolerar cuatro tipos de herbicidas recibió la autorización del Gobierno nacional para su uso en Argentina. Se trata de una variedad desarrollada por Syngenta que incorpora diferentes mecanismos de tolerancia en una misma planta, con el objetivo de ampliar las alternativas disponibles para combatir malezas resistentes.

La aprobación se formalizó mediante la Resolución 200/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, publicada el 16 de octubre en el Boletín Oficial. La norma autoriza para todo uso la soja genéticamente modificada DAS-444Ø6-6 x MST-FGØ72-2, que combina características de dos eventos biotecnológicos previamente desarrollados.

La particularidad de esta variedad es que puede tolerar herbicidas a base de glifosato, glufosinato de amonio y 2,4-D, además de aquellos que inhiben la enzima HPPD. Esto permite contar con diferentes herramientas químicas para controlar malezas sin afectar al cultivo de soja que incorpora esas características genéticas.

Cómo funciona la soja con cuádruple tolerancia a herbicidas

La nueva variedad combina dos eventos genéticos. El primero, denominado DAS-444Ø6-6, aporta tolerancia a tres herbicidas: glifosato, glufosinato de amonio y 2,4-D. El segundo, MST-FGØ72-2, incorpora tolerancia a herbicidas que actúan mediante la inhibición de la enzima HPPD.

Esta enzima interviene en procesos metabólicos necesarios para que las plantas produzcan compuestos que protegen la clorofila. Cuando determinados herbicidas bloquean su funcionamiento, las malezas susceptibles pierden pigmentación y dejan de desarrollarse.

Cómo es la nueva soja transgénica con cuádruple tolerancia a herbicidas que autorizó el Gobierno. (KEYSTONE/Laurent Gillieron)

La modificación genética permite que la soja tolere ese mecanismo de acción y lo suma a los otros tres ya incorporados.

De esta manera, la cuádruple tolerancia no significa que la planta sea resistente a cualquier herbicida, sino que puede soportar cuatro tipos de mecanismos de control químico específicos.

Por qué se desarrolló esta nueva soja transgénica

Uno de los principales problemas que enfrenta la producción agrícola es la aparición de malezas resistentes a herbicidas utilizados de manera reiterada.

Cuando se aplica repetidamente un mismo producto, las plantas que logran sobrevivir pueden reproducirse y aumentar su presencia en los lotes. Con el tiempo, determinados herbicidas pierden eficacia para controlar esas poblaciones.

Frente a este escenario, la biotecnología agrícola desarrolló semillas capaces de tolerar distintos mecanismos de acción, lo que permite a los productores disponer de más alternativas para combatir las malezas.

La nueva soja de Syngenta responde a esa estrategia al reunir cuatro tolerancias en una misma variedad.

Sin embargo, la incorporación de más herramientas químicas también plantea interrogantes ambientales. Entre ellos, la posibilidad de mantener la dependencia de herbicidas como principal método de control y los riesgos asociados a su aplicación.

Qué riesgos ambientales se analizan

Antes de autorizar la nueva soja, la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) evaluó la modificación genética y concluyó que “no presenta nuevos riesgos o riesgos incrementados” respecto de otras variedades comerciales.

El organismo también consideró que “su liberación al agroecosistema es tan segura como la de cualquier soja comercial”.

No obstante, esa evaluación de bioseguridad de la planta modificada no elimina los riesgos asociados al uso de los herbicidas que puede tolerar.

Para la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria la modificación genética “no presenta nuevos riesgos o riesgos incrementados” respecto de otras variedades comerciales.

Uno de los antecedentes más relevantes corresponde al 2,4-D. En 2019, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) prohibió en Argentina determinadas formulaciones elaboradas con ésteres butílicos e isobutílicos de ese principio activo debido a su alta volatilidad.

La medida respondió a la posibilidad de que esos productos se desplazaran fuera de las áreas tratadas y ocasionaran daños en otros cultivos, personas y el ambiente.

El INTA también desarrolló un protocolo específico para estudiar la volatilización de formulaciones comerciales de 2,4-D, mediante el uso de plantas de algodón como bioindicadores.

La discusión ambiental, por lo tanto, no se limita a las características genéticas de la soja, sino que también comprende las condiciones en las que se aplican los productos químicos y los controles necesarios para evitar impactos fuera de los campos tratados.

Cuándo llegará al mercado argentino

Aunque la nueva soja transgénica ya cuenta con autorización del Gobierno nacional, todavía existe una condición para su comercialización.

La Secretaría de Agricultura estableció que Syngenta deberá abstenerse de comercializar variedades que incorporen esta combinación genética hasta obtener el Certificado de Bioseguridad para Importación de China, que habilite el ingreso del poroto producido con ese evento.

La exigencia está vinculada con la importancia del mercado chino para las exportaciones agrícolas argentinas.

Además, la resolución obliga a la empresa a informar inmediatamente cualquier nueva evidencia científica o técnica que pueda modificar las conclusiones utilizadas para aprobar la variedad.

Incluso establece que la autorización quedará sin efecto si aparece información que, a criterio de las autoridades competentes, invalide las evaluaciones que respaldaron su aprobación.

La nueva tecnología se incorpora así a un sistema agrícola de gran escala. Durante la campaña 2025/26, Argentina sembró 16,3 millones de hectáreas de soja y alcanzó una producción de 49,7 millones de toneladas, según datos de la Dirección Nacional de Agricultura.

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