Cómo es la maniobra de gigantes como Apple o Samsung que convierte tecnología en basura y que sufren los argentinos

La promesa de la modernidad tecnológica -dispositivos más rápidos y delgados- oculta una trampa letal: la obsolescencia programada. Los aparatos, comprados a precios elevados, están diseñados para fallar. Esta dinámica perversa transforma herramientas esenciales en basura a una velocidad alarmante, impulsada por la avaricia corporativa que prioriza beneficios trimestrales sobre la durabilidad.

La obsolescencia programada, impulsada por compañías como Apple y Samsung, acorta la vida útil de los dispositivos para forzar su recambio y sostener el consumo

Argentina, en el podio de la basura electrónica

Argentina padece las consecuencias de este modelo de manera profunda. Según Statista y el Monitor Global de Desechos Electrónicos de la ONU, el país se ubicó como el tercer mayor generador de residuos electrónicos (RAEE) en América Latina, con más de 500.000 toneladas anuales en 2022. El destino final de estos aparatos refleja una falla estructural inmensa.

El veneno en los basurales a cielo abierto

Los volúmenes masivos de desechos tecnológicos terminan en sitios inapropiados y sin seguridad. Lejos de un reciclaje seguro, se depositan a diario en los más de 5.000 basurales a cielo abierto del país. La exposición al clima corroe las carcasas, liberando componentes tóxicos. Estos vertederos acumulan miles de toneladas de plomo, mercurio y cadmio que envenenan napas de agua y el suelo. Las poblaciones cercanas absorben estos tóxicos a través del agua de pozo y cultivos, enfrentando graves riesgos de salud: el plomo ataca el sistema nervioso, el cadmio destruye los riñones y el mercurio afecta el desarrollo neurológico fetal. Este es el costo invisible del descarte incontrolado.

La obsolescencia programada: Una estrategia corporativa documentada

La obsolescencia programada no es un mito. Es una técnica intencional de diseño industrial y software, planificada por el fabricante, para acortar la vida útil de un producto. Su meta es incitar al consumidor a reemplazar constantemente el equipo, asegurando un flujo incesante y redituable de ventas.

Tipos de obsolescencia

Obsolescencia funcional o de calidad (desgaste intencional): ocurre cuando se utilizan materiales deliberadamente débiles. Un ejemplo emblemático es el de las impresoras domésticas. Fabricantes instalan chips contadores que, al llegar a un número preestablecido de copias o al detectar una supuesta saturación de almohadillas, bloquean el equipo con un error falso. El costo de reparación supera el de una máquina nueva, llevando al usuario a desechar aparatos en perfectas condiciones.

En Argentina, estos equipos terminan mayormente en basurales a cielo abierto, liberando tóxicos que afectan la salud y el ambiente, en un contexto de escasa regulación y creciente presión por leyes de reparabilidad

Obsolescencia psicológica o de percepción (la moda): las marcas invierten fortunas en publicidad para generar un deseo irracional por la novedad y convencer al usuario de que su celular de hace un par de años es «antiguo», a pesar de que los nuevos modelos solo presenten cambios estéticos menores. Esta presión acelera los recambios sin justificación técnica.

Obsolescencia por software o incompatibilidad (la estrategia más dañina): es la más invisible y agresiva. Las marcas controlan el rendimiento de los dispositivos de forma remota a través de actualizaciones de software.

Precedentes contra la obsolescencia por software

Este tipo de práctica ha llevado a intervenciones estatales históricas:

Apple y Samsung en Italia (2018): Italia impuso multas a Apple (10 millones de euros) y Samsung (5 millones de euros) por prácticas comerciales deshonestas. La Autoridad Garante de la Competencia y del Mercado demostró que ambas empresas lanzaron actualizaciones que reducían el rendimiento de modelos antiguos y causaban paradas repentinas sin informar adecuadamente a los usuarios, forzando la compra de nuevos equipos.

El «Batterygate» de Apple: el caso de Apple fue doblemente sancionado. Se comprobó que, a través de una actualización de iOS optimizada para el iPhone 7, la compañía introdujo algoritmos secretos para limitar la velocidad de los procesadores en los iPhone 6. Esto se hizo para evitar apagones por la insuficiencia de las baterías antiguas, pero se ocultó al cliente la causa real y la solución simple de cambiar la batería a bajo costo.

Francia (2020): la Dirección General de Control de Fraudes multó a Apple con 25 millones de euros. Francia considera la obsolescencia programada como un delito penal. Apple debió publicar una disculpa en su sitio web.

Estados Unidos: Apple firmó acuerdos compensatorios masivos en su país natal. Acordó desembolsar hasta 500 millones de dólares para resarcir a dueños de iPhone 6 y 7 afectados, y un pago adicional de 113 millones de dólares a varios estados por prácticas engañosas ligadas al rendimiento de las baterías.

La ofensiva contra las Impresoras

Organizaciones como la francesa «Alto a la Obsolescencia Programada» (HOP) denunciaron en 2017 a corporaciones líderes (Epson, HP, Brother, Canon) por manipular cartuchos y enviar notificaciones falsas sobre piezas agotadas para forzar recambios innecesarios.

Respuestas regulatorias

Frente a este problema, la Unión Europea lidera la ofensiva:

Cargador universal: se impuso el puerto USB-C como norma obligatoria en móviles, tabletas y otros dispositivos a partir de finales de 2024. Esta legislación combate la proliferación de cables incompatibles y busca reducir miles de toneladas de desechos tecnológicos anuales.

Derecho a reparar: esta iniciativa legal obliga a los fabricantes a diseñar equipos fáciles de desmontar y a proveer piezas de repuesto a precios razonables durante siete a diez años tras el lanzamiento. El objetivo es empoderar al usuario y limitar el control abusivo de los servicios técnicos oficiales, que disuaden de la reparación.

Iniciativas en Argentina

En Argentina, las marcas implementaron esquemas paliativos. Por ejemplo, Samsung (Plan Canje EcoCambio) y Motorola (Plan Canje Motorola) permiten entregar equipos usados (celulares, tabletas, TV) como parte de pago. El objetivo es retener clientes y canalizar la recolección para reacondicionamiento o reciclaje seguro.

Sin embargo, a pesar de estas acciones corporativas aisladas, la solución definitiva requiere mandatos legales de peso político.

Mientras América Latina y la Argentina exigen una atención urgente por la escasa cultura de reciclaje formal, en el Congreso se presentaron en los últimos años iniciativas legislativas. Por ejemplo, el proyecto de Ley de Reparabilidad y Obsolescencia Programada, presentado en 2025 por el diputado Oscar Agost Carreño busca establecer un índice de reparabilidad obligatorio para todo equipo comercializado. Este sistema de puntaje claro y visible permitiría al cliente argentino saber de antemano si un producto es fácil de reparar, si existen manuales de desarme y si los repuestos son accesibles en el país.

La ley también plantearía la prohibición absoluta de cualquier mecanismo digital o físico que limite deliberadamente el funcionamiento de los equipos.

De ser aprobada, esta normativa daría herramientas a las agencias de defensa al consumidor para aplicar multas económicas a importadores o ensambladores que vendan tecnología con una fecha de vencimiento oculta. Además, impulsaría la labor de talleres, cooperativas y pymes, generando nuevo empleo genuino, capacitación y evitando la fuga masiva de divisas.

César Dergarabedian: Periodista especializado en tecnología y transformación digital. Desde 2005 escribe y edita la sección de Tecnología de iProfesional, donde cubre innovación, tendencias globales, software, ciberseguridad y negocios IT. Fue tallerista y prejurado en concursos de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), creada por Gabriel García Márquez, y participó como jurado en iniciativas de innovación como Wayra Argentina. Coautor del libro Historias de San Luis Digital, también integra el jurado del Premio ESET al periodismo de seguridad informática en América Latina. Reconocido como uno de los 15 editores de tecnología más influyentes de Latinoamérica (Social Geek), recibió el Premio Sadosky a la Innovación Periodística y el Premio Sadosky a la Investigación Periodística. Ha cubierto las principales ferias tecnológicas del mundo, como CES Las Vegas y MWC Barcelona, y eventos globales de compañías como Amazon, Microsoft y SAP.