La transición energética ha dejado de ser un proyecto ambiental para convertirse en una estrategia de competitividad económica. Por eso, se espera que los países que durante este 2026 produzcan energía limpia y barata serán los que atraigan las mayores inversiones industriales.
De hecho, el año se perfila como el de consolidación y ejecución para el sector de las energías renovables si se tiene en cuenta que, luego de años de promesas y metas de «cero emisiones netas», la industria ha optado por un enfoque más pragmático en el que la acción prevalece sobre la ambición.
A nivel global, el sector se caracterizará por ingresar en la era de la eficiencia y el almacenamiento, donde la tecnología de soporte (baterías e inteligencia artificial) se vuelve tan importante como la generación misma.
Proyectos como el sistema GIGA Green Turtle en Bélgica entrarán en fases críticas de operación, con una capacidad de 2.400 MWh, y buscando estabilizar las redes europeas, permitiendo que la energía solar y eólica sea utilizada incluso cuando no hay recurso natural.
También habrá mucha información sobre el hidrógeno verde a escala industrial y compañías como Fuji Electric e Iberdrola acelerarán el despliegue de electrolizadores de alta eficiencia para descarbonizar la industria pesada (acero y cemento) y el transporte marítimo.
A estas iniciativas se suma el auge de la Inteligencia Artificial Energética a partir de la gestión de redes eléctricas que ya depende de algoritmos que predicen la demanda y optimizan el flujo de energía en tiempo real, reduciendo costos operativos y evitando apagones.
Alternativas en marcha
En el ámbito local, en la Argentina se proyectan inversiones que superan los u$s4.500 millones en nueva capacidad renovable para finales de este año, con proyectos que se concentran en el MATER, donde las empresas compran energía limpia directamente a los generadores.
Mientras las licitaciones públicas han perdido peso, el Mercado a Término se ha convertido en el motor del sector. Creció un 50,8% interanual en el último periodo y la tendencia para este 2026 es la desregulación, permitiendo que grandes usuarios y generadores cierren contratos directos con mayor flexibilidad, lo que dinamiza la cadena de valor local.
Además, el escenario local muestra que empresas líderes como Genneia, YPF Luz y Aluar ya no solo apuestan al viento, sino que integran proyectos solares y biomasa en sus carteras.
Entre los proyectos se destacan varios de energía eólica en el sur y centro del país, como el Parque Eólico Las Campanas en Neuquén.
Se trata de una iniciativa que avanza firmemente para integrarse al mercado eléctrico nacional en 2026, consolidando a la Patagonia como el principal polo eólico.
De hecho, ya se presentó formalmente ante las autoridades nacionales la solicitud para ingresar como generador al Mercado Eléctrico Mayorista, con una potencia declarada de 185 megavatios.
De esta forma, el parque eólico avanza en su objetivo de integrarse al sistema nacional durante este año, en un contexto marcado por la reactivación de proyectos renovables en la Patagonia y por la necesidad de diversificar la matriz energética del país.
El proyecto prevé que la energía generada se vincule a una nueva estación transformadora que quedará bajo la órbita del ente provincial de energía neuquino para luego realizar la evacuación de la energía hacia la Estación Transformadora El Chocón.
Se trata de uno de los nodos eléctricos más relevantes del Comahue por su rol estratégico en la articulación de flujos entre Neuquén, Río Negro y los principales centros de consumo del país y que además concentra una porción significativa de la generación regional.
Si bien el parque se emplaza en territorio neuquino, la incorporación de 185 MW de potencia eólica tendrá implicancias regionales y refuerza el perfil del Comahue como una de las principales zonas de generación de energía.
El parque tendrá 31 aerogeneradores modelo Vestas V162, de 6 MW cada uno, con una altura de buje de 25 metros y palas de casi 80 metros de longitud que, en conjunto, permitirán alcanzar la potencia total prevista de 185 MW.
De esta forma, Las Campanas se sumará al conjunto de centrales renovables que refuerzan el aporte de energía eólica en el sur argentino.
Iniciativas de energía híbridas
De manera paralela a este proyecto, se espera para este año varias ampliaciones de parques en el sur de la provincia de Buenos Aires, impulsadas por la demanda de empresas que buscan cumplir con la Ley 27.191 (20% de consumo renovable).
Habrá además, iniciativas de energía solar y proyectos híbridos tanto en el Norte del país como en la región de Cuyo con el Parque Arauco (La Rioja), posicionándose como el mayor parque híbrido de Sudamérica.
El emprendimiento combina generación eólica y solar en un mismo predio para optimizar el uso de las líneas de transmisión y, en estos momento, continúa avanzando en su etapa de construcción y se prepara para integrarse al actual complejo eólico de Arauco.
Según informó el director del Parque Arauco, Emmanuel Rejal, actualmente se trabaja en la preparación del terreno, con tareas de nivelación y la apertura de caminos internos necesarios para el ingreso de maquinaria, equipos y personal técnico durante el montaje.
Rejal confirmó que ya arribaron al predio los primeros contenedores con componentes del sistema de seguimiento solar, tecnología que permitirá que los paneles se orienten para optimizar la captación de radiación.
La llegada de estos materiales permitió iniciar las tareas de hincado, con la instalación de más de 10.000 estructuras metálicas sobre unas 100 hectáreas, además de que ya se recibió y se montaron los paneles fotovoltaicos, que se colocaron directamente sobre los sistemas de seguimiento.
En paralelo, avanza la ampliación de la estación transformadora Arauco I, que incorporará un nuevo módulo de 60 MVA para permitir la inyección de la energía generada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
“La planificación prevé concluir la obra entre marzo y abril de este año”, señaló Reja, para quien el desarrollo del parque Arauco Solar I “representa un paso estratégico para la diversificación de la matriz energética de La Rioja, reforzando el perfil provincial en energías renovables y aportando energía limpia al sistema eléctrico nacional”.
Cuyo, con varios proyectos
Por otro lado, se destaca el boom de inversiones en Mendoza y San Juan con proyectos como el Parque Solar San Rafael, que es desarrollado por Genneia, que inició operación anticipada en diciembre pasado.
Con un desembolso superior a los u$s180 millones, el proyecto cuenta actualmente con 140 MW en servicio, posee una capacidad de generación anual de aproximadamente 542.000 MWh y abastece el consumo eléctrico equivalente a cerca de 135.000 hogares.
Además, se esperan nuevas inversiones en San Juan por u$s665 millones vinculados a la minería sustentable, que buscan aprovechar la altísima radiación de la zona.
En tanto, en Catamarca se destaca el proyecto PS Sol del Valle, seleccionado para prioridad de despacho, con 120 MW y liderado por Genneia, además de ser considerado clave para el corredor NOA.
Fue adjudicado en el último trimestre del 2025 para aumentar la capacidad de energía renovable en el mercado privado (MATER), incluye obras críticas de infraestructura eléctrica en la región Centro-Cuyo-NOA, como mejoras en la ET Recreo y la compensación shunt Malvinas 132 kV.
Qué impide el crecimiento de las energías reovables
Pero a pesar del optimismo de las empresas por el crecimiento de las energías renovables, el sector enfrenta dos grandes cuellos de botella:
- Infraestructura de Transmisión: La falta de «autopistas eléctricas» limita la cantidad de nuevos parques que pueden conectarse. El 2026 será un año de presión política para ampliar estas redes.
- Costos de Tecnología: Tras años de caída, se espera un ligero repunte (hasta 15%) en el precio de los paneles debido a ajustes fiscales en China y costos logísticos globales.
De todos modos, los indicadores de consumo que muestra CAMMESA, la compañía encargada de gestionar el mercado eléctrico del país, muestran síntomas auspiciosos para las energías renovables.
Por lo menos así surge de un informe de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables basado en datos oficiales de esta empresa mixta.
El trabajo asegura que las energías renovables ya cubren el 40,21% de la demanda eléctrica nacional, consolidando su aporte estructural a la matriz energética argentina. Esto significa que, de cada 10 MWh consumidos en el país, 4 MWh fueron abastecidos con energía renovable.
En ese contexto, los socios de la CEA registraron 16.284 GWh, equivalente al 68,8% de la generación nacional eólica y solar, y por décimo año consecutivo mantuvieron un rol protagónico en el desarrollo del sector.
El trabajo informa que en el 2025, la generación renovable alcanzó un total de 56.799 GWh, mientras que la demanda total de energía eléctrica fue de 141.249,245 GWh y la generación renovable permitió cubrir el 40,21% de dicha demanda.
En cuanto a la composición tecnológica de la matriz renovable, el aporte se explicó principalmente por:
- 52,2% Hidro > 50 MW
- 2,5% Hidro < 50 MW (Pequeños aprovechamientos hidráulicos)
- 33,4% Eólica
- 9,2% Solar
- 2,8% Bioenergías (Biomasa + Biogás)
¿Crecimiento consolidado?
En este marco, la cámara sectorial destaca que del superávit comercial energético superior a los u$s7.000 millones, un 20% se explica por el desplazamiento de generación térmica basada en gasoil y fuel oil hacia energías renovables no convencionales.
“Si bien el saldo comercial positivo está fuertemente asociado al crecimiento de Vaca Muerta, resulta relevante destacar que el sector de las energías renovables también ha contribuido de manera significativa a este resultado, particularmente a través de la reducción de importaciones de combustibles líquidos para generación eléctrica”, se señala en el documento.
Además, durante el año pasado, el sector renovable avanzó en la consolidación de su crecimiento mediante el ingreso en operación de nueva capacidad instalada a partir de la incorporación de 738 MW de nueva potencia renovable.
En particular, se registró la entrada en operación de nuevos proyectos solares, eólicos y de bioenergía en distintas provincias del país, mediante contratos MATER, RenovAR y RenMDI, entre otros esquemas.
Entre las incorporaciones se destacan desarrollos solares en Mendoza (Anchoris y Los Molles), Chaco (La Perla, Charata y Villa Ángela), Córdoba (Villa de María Río Seco) y Salta (Granja Solar San Carlos), así como proyectos eólicos en Buenos Aires (La Rinconada y Vientos Olavarría) y centrales de biomasa en Corrientes y Misiones.
De cara a 2026, la Cámara remarcó la importancia de sostener el crecimiento del sector con reglas previsibles, planificación de infraestructura eléctrica y fortalecimiento continuo de la cadena de valor local.
Presión regulatoria sobre las renovables
Es decir, la organización que agrupa a las principales empresas del sector de las energías renovables anticipa un panorama que se define por una mezcla de optimismo inversor y urgencia regulatoria.
El informe de la Cámara destaca que el sector está listo para inyectar más de u$s4.500 millones en inversiones, pero advierte que este flujo de capital depende de «destrabar» cuellos de botella que han persistido durante la última década.
En este sentido, se impulsa la participación privada en obras de infraestructura y nuevos esquemas de amortización para ampliar la red eléctrica nacional.
De hecho, se estima que hay proyectos por otros u$s4.500 millones «en espera» a que se resuelva la capacidad de transporte.
Por eso, el sector mantiene una presión constante sobre el Congreso para la prórroga de la Ley 27.191 (Régimen de Fomento de las Energías Renovables).
La industria advierte que, ante la falta de una prórroga clara en el Presupuesto 2026, la estabilidad fiscal y los beneficios arancelarios para la importación de tecnología están en riesgo.
En este contexto, queda claro que el sector ha dejado de pedir subsidios para pedir «reglas de juego» y que la competitividad de la tecnología (especialmente la solar y eólica) es tan alta que el sector solo necesita certidumbre fiscal y cables para transportar la energía que ya puede producir.