SpaceX, la empresa aeroespacial fundada por Elon Musk, solicitó autorización a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos para desplegar una constelación de hasta un millón de satélites solares en órbita terrestre.
La iniciativa apunta a que estas unidades funcionen como centros de datos de inteligencia artificial alimentados por energía solar, una propuesta que podría redefinir la infraestructura tecnológica a escala global y disminuir el impacto ambiental de los centros de datos tradicionales.
Según la presentación ante la FCC, los satélites aprovecharían la disponibilidad casi permanente de energía solar en el espacio para operar sistemas de IA con menores costos de operación y mantenimiento.
El documento sostiene que esta solución permitiría alcanzar “una eficiencia energética y económica transformadora”, al tiempo que reduciría de forma significativa la huella ambiental asociada a los centros de datos ubicados en tierra.
El proyecto cobra especial relevancia en un contexto en el que la expansión de la inteligencia artificial depende cada vez más de infraestructuras capaces de procesar enormes volúmenes de datos, con una demanda energética creciente. En ese sentido, SpaceX propone trasladar parte de esa carga a la órbita terrestre, combinando captación solar y posicionamiento estratégico para lograr un modelo más sostenible y eficiente.
El despliegue de esta red de satélites estaría estrechamente ligado al desarrollo de Starship, el cohete reutilizable de nueva generación que SpaceX continúa perfeccionando..
Antecedentes y proyección de los satélites Starlink
Si bien la presentación ante la FCC menciona la posibilidad de desplegar hasta un millón de satélites, resulta poco probable que SpaceX alcance esa cifra en el corto o mediano plazo. En la actualidad, alrededor de 15.000 satélites orbitan la Tierra, y la compañía ya había solicitado autorización para lanzar hasta 42.000 satélites Starlink, de los cuales aproximadamente 9.500 ya se encuentran operativos.
Este tipo de solicitudes suelen ofrecer un margen de maniobra amplio, que permite ajustar tanto el diseño como el ritmo de despliegue de la constelación en función de avances tecnológicos, condiciones del mercado o cambios regulatorios.
Cuáles son los planes de Elon Musk hacia 2026
En paralelo, Elon Musk evalúa distintas alternativas de integración estratégica que podrían reconfigurar el mapa de sus compañías en los próximos años. Entre las opciones que se analizan figura una eventual fusión entre SpaceX y Tesla, sin descartar la incorporación de xAI a este entramado empresarial, con el objetivo de construir un ecosistema tecnológico altamente integrado.
La estrategia busca combinar capacidades en inteligencia artificial, robótica, conducción autónoma, energías renovables y exploración espacial, una sinergia que podría potenciar el valor de las empresas involucradas y atraer el interés de grandes inversores a nivel global.
Dentro de los escenarios considerados también aparece la posibilidad de una fusión inversa con un SPAC, una alternativa que facilitaría la salida a bolsa de SpaceX y permitiría sortear las complejidades de una oferta pública tradicional.