Catástrofe en Comodoro Rivadavia: por qué se derrumbó el Cerro Hermitte

El deslizamiento del Cerro Hermitte, en Comodoro Rivadavia, que obligó a evacuar a decenas de familias del barrio Sismográfica, dejó a la vista mucho más que viviendas destruidas. El episodio expuso una problemática estructural que atraviesa a numerosas ciudades patagónicas: la expansión urbana sobre terrenos geológicamente inestables, sin una planificación sostenida en estudios de riesgo.

Se derrumbó el Cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia

Mientras los vecinos intentan procesar la pérdida de sus hogares y la incertidumbre sobre su futuro, desde el ámbito científico remarcan que el evento no fue inesperado. Existían antecedentes técnicos que advertían sobre la peligrosidad del área, algunos de ellos elaborados hace más de 20 años. Hoy, esas advertencias vuelven a cobrar fuerza frente a un fenómeno que, según los especialistas, era previsible, aunque imposible de fechar con precisión.

El geólogo Sebastián Richiano, investigador del CONICET en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), integrante del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología y docente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, analizó el derrumbe y lo definió como el resultado de un proceso acumulativo en el tiempo. “Lo que ocurrió es el movimiento de un terreno que ya era inestable. En zonas con pendiente, donde los materiales no están bien consolidados y, además, actúan factores climáticos y ambientales, este tipo de procesos puede desarrollarse de manera lenta o manifestarse de forma repentina”, explicó en diálogo con Canal 12.

Era una caída que se preveía, pero no se sabían cuándo

Un riesgo identificado hace más de dos décadas

Para Richiano, el colapso registrado durante la madrugada del domingo no puede entenderse como un hecho sorpresivo. En 2002, el Gobierno local había solicitado un informe técnico al Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) para evaluar la situación del barrio Sismográfica. El documento advertía sobre la peligrosidad del área e incluía recomendaciones concretas, como frenar la expansión del barrio, implementar un sistema de monitoreo permanente y comunicar a los vecinos los riesgos de habitar en una zona inestable.

“Esa información fue publicada en medios locales en su momento, pero muchas de esas sugerencias, evidentemente, no se aplicaron”, señaló el investigador. Si bien aclaró que no vive en Comodoro Rivadavia y que desconoce los detalles administrativos del crecimiento urbano, remarcó que se trata de una situación recurrente en distintas ciudades del país. “Existe una desconexión frecuente entre el sistema científico-técnico, que produce informes y advertencias, y las decisiones políticas que finalmente se toman”, afirmó.

El colapso fue durante la madrugada del pasado domingo y sorprendió a los locales

Factores naturales, acción humana y una amenaza que sigue latente

El derrumbe del Cerro Hermitte responde a una combinación de condiciones naturales y acción humana. Según explicó Richiano, las laderas están formadas por sedimentos que no siempre se encuentran bien consolidados. “Son pendientes formadas por sedimentos que no siempre están bien consolidados. Con el tiempo, el agua de lluvia genera erosión, cárcavas y zanjas que debilitan la estructura del terreno. En una ladera inclinada, esa pérdida de estabilidad termina provocando el colapso”, detalló.

A esa fragilidad natural se suma la intervención humana. “Cualquier carga adicional -viviendas, rellenos, movimientos de suelo- incrementa el riesgo en un área inestable. Muchas veces el terreno se mueve de manera imperceptible durante años, hasta que un evento puntual acelera el proceso y el daño se vuelve evidente”, agregó.

Respecto de la evacuación de los vecinos, el geólogo sostuvo que la medida responde a un riesgo que aún persiste. “El propio informe del SEGEMAR advertía que podían producirse nuevos movimientos en el futuro. En geología no se puede precisar el momento exacto en que ocurrirá un evento, como tampoco se puede predecir con exactitud un terremoto o una erupción volcánica. Se sabe que puede suceder, pero no cuándo”, explicó.

Richiano también destacó que en Chubut existen organismos que solicitan estudios geológicos para proyectos habitacionales, aunque advirtió que no siempre esos informes se traducen en decisiones concretas. “El estudio es una herramienta fundamental, pero después intervienen otros factores y ámbitos de decisión”, sostuvo.

Al comparar con otros países, fue categórico: “En muchos lugares del mundo existen mapas de peligrosidad geológica. Se sabe con antelación dónde hay riesgo de deslizamientos, inundaciones u otros fenómenos, y directamente se prohíbe construir en esos sectores. Acá, muchas veces, reaccionamos cuando el problema ya ocurrió”.

Finalmente, sobre la posibilidad de volver a habitar el área afectada, llamó a la cautela. “Sería irresponsable adelantar una conclusión. Hay equipos técnicos de la universidad y especialistas locales evaluando las condiciones actuales del terreno. Ellos serán quienes determinen si el área puede ser estabilizada o no”, afirmó, y concluyó: “Lo ocurrido en Sismográfica debería servir como un punto de inflexión para repensar cómo y dónde se construye”.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.