En el oeste de la provincia de Buenos Aires, a unos 520 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, se encuentra Carhué, un destino turístico que en los últimos años ganó popularidad por su cercanía con uno de los lugares más impactantes del país: las ruinas de Villa Epecuén, el pueblo que quedó completamente bajo el agua durante más de dos décadas.
El atractivo principal de la región es el Lago Epecuén, un espejo de agua famoso por su altísima salinidad, similar a la del Mar Muerto. Desde hace décadas, turistas llegan hasta este rincón bonaerense para experimentar la sensación de flotar sin esfuerzo en sus aguas, conocidas también por sus propiedades terapéuticas.
Sin embargo, detrás del auge turístico hay una historia marcada por una de las inundaciones más recordadas de la Argentina.
Villa Epecuén: el pueblo que desapareció durante 25 años
Durante gran parte del siglo XX, Villa Epecuén fue uno de los centros turísticos más importantes de la provincia de Buenos Aires. El lugar recibía miles de visitantes que buscaban tratamientos con las aguas mineralizadas del lago.
Hoteles, pensiones, balnearios y comercios formaban parte de un destino que llegó a tener más de 1.500 habitantes estables y una gran actividad turística durante el verano.
Pero en noviembre de 1985, una fuerte tormenta provocó la ruptura del terraplén que protegía la ciudad. El agua del lago avanzó lentamente sobre el pueblo hasta cubrirlo por completo.
Con el paso de los meses, Villa Epecuén quedó sumergida bajo más de 10 metros de agua, obligando a evacuar a todos sus habitantes. Durante más de dos décadas, el lugar permaneció oculto bajo el lago.
Recién a partir de 2009, cuando el nivel del agua comenzó a descender, empezaron a aparecer nuevamente las calles, los árboles petrificados por la sal y las estructuras de los edificios destruidos.
Hoy, ese paisaje fantasmagórico es uno de los escenarios turísticos más impactantes de Argentina.
Las ruinas de Epecuén, un atractivo turístico único
Actualmente, las ruinas de Villa Epecuén forman parte de uno de los circuitos turísticos más visitados del sudoeste bonaerense.
Las estructuras blancas cubiertas de sal, los restos de hoteles y las calles que emergieron después de décadas bajo el agua crean una imagen que muchos comparan con una “ciudad fantasma”.
El lugar atrae a turistas, fotógrafos y viajeros de todo el mundo que buscan conocer la historia del pueblo inundado y recorrer un sitio que parece detenido en el tiempo.
Uno de los puntos más emblemáticos del recorrido es el antiguo matadero municipal, cuya estructura se convirtió en uno de los símbolos del lugar.
Además, el sitio fue escenario de distintos proyectos culturales y audiovisuales. Uno de los más recordados fue la visita del skater profesional Tony Hawk, que recorrió las ruinas y realizó acrobacias entre los restos de la ciudad.
Qué hacer en Carhué y Lago Epecuén
Más allá de las ruinas, Carhué se consolidó como un destino turístico cada vez más elegido en la provincia de Buenos Aires.
Entre las actividades más populares se encuentran:
- Flotar en el Lago Epecuén, gracias a su alta concentración de sal.
- Recorrer las ruinas de Villa Epecuén y conocer su historia.
- Visitar el Cristo del Lago, uno de los íconos religiosos de la zona.
- Disfrutar de spas y tratamientos con barro mineral, conocidos por sus propiedades terapéuticas.
- Caminar por la costanera de Carhué, con vistas panorámicas del lago.
El turismo también impulsó el desarrollo de hoteles, complejos termales y propuestas gastronómicas que buscan revitalizar la economía local.
Cómo llegar a Carhué desde Buenos Aires
Para quienes viajan desde la Ciudad de Buenos Aires, Carhué se encuentra a unas seis horas en auto.
El acceso más común es por Ruta Nacional 5 hasta Guaminí o Trenque Lauquen y luego por rutas provinciales que conectan con la ciudad.La localidad pertenece al partido de Adolfo Alsina, una región que en los últimos años comenzó a posicionarse como un destino ideal para escapadas de fin de semana, turismo histórico y experiencias vinculadas con la naturaleza.