“La basura es un problema mundial. Según Waste Atlas son 2.200 millones de toneladas por año lo que generamos de residuos en todo el planeta”, afirma de manera tajante la periodista ambiental Agustina Grasso.
A un mes del lanzamiento de Basuraleza, su segundo libro —que ya se agotó y va por una segunda edición—, Grasso explica en diálogo con Economía Sustentable que la publicación es un llamado a repensar la relación cotidiana que mantenemos con los desechos, tanto a nivel individual como colectivo.
En busca de la ruta de la basura, la autora se pregunta qué venimos haciendo en el país y en el mundo con cada uno de los desechos generados: “La mayoría la enterramos. Si, enterramos el 70% de la basura y gran parte de ella tardará miles de años en degradarse. Por ejemplo, en el caso del plástico -que se produce más de 430 millones de toneladas al año en el mundo- la mitad es de un solo uso, es decir, lo usamos unos minutos a cambio de siglos en el planeta. De ese total, sólo se recicla menos del 10%. Y si seguimos con este ritmo de consumo, de cara al 2060, ese número podría llegar a triplicarse”, describe.
La basura, un asunto de interés colectivo urgente
Como parte de la crisis climática actual y estando muy lejos de alcanzar las temperaturas previstas en el Acuerdo de París para no seguir derritiendo al planeta, sumado a los resultados poco consistentes de la COP30 celebrada en Brasil el año pasado, en la que no se logró un consenso para incluir la salida de los combustibles fósiles entre las metas próximas, el problema de la basura debería ser un asunto de interés colectivo urgente.
En este sentido, este libro aporta investigación y datos certeros sobre el lado oscuro del colonialismo de los residuos que atraviesa fronteras, y también muestra que sí hay luz al final del túnel con historias de vida e iniciativas transformadoras que aportan diversas soluciones para frenar el deterioro que estamos provocando en el planeta.
-En el libro se pone de relieve que la basura, además de un problema ambiental, es una cuestión social que requiere de atención ya. ¿Cómo se te ocurrió escribirlo y qué esperás que suceda cuando los lectores que lo lean?
-Hace más de 10 años investigo el tema de la basura y todo comenzó por una investigación en una comunidad que vivía muy cerca de un basural a cielo abierto en la provincia de Buenos Aires, donde además de conocer los efectos de la basura en el medioambiente pude conocer de cerca cómo la basura y ese entorno afectaba su salud. A partir de esas primeras historias me interesé especialmente en comprender el problema de la basura para buscar que soluciones posibles, y así llegué a conocer el sistema de reciclado y las distintas iniciativas que funcionan en el país y en el mundo.
En 2020 lancé Trash, el camino de la basura, un documental que me permitió viajar por el país y el exterior para conocer qué pasa con la basura en el mundo y hacer una investigación global. Pude conocer cuáles son las rutas internacionales y quiénes son los mayores generadores de desechos: el Norte global es el mayor responsable de arrojar su basura el Sur global. También me interese por conocer sistemas de reciclado en Colombia, ya que es un país “faro” en la región. Allí los recicladores consiguieron derechos laborales muy avanzados en relación al resto de Latinoamérica. El reciclado es una de las posibles soluciones al problema de la basura, sin embargo, no se le otorga la debida importancia.
-¿Cuánto de lo que llamamos problema de la basura es, en verdad, un problema de consumo? ¿Estamos educados para no ver lo que desechamos?
–La basura yo digo que es el “dark side” de la sociedad porque es lo que no queremos ver. No sé si estamos educados para no verla, pero sí puedo decir que estamos inmersos en un sistema que nos lleva a consumir cada vez más y que nunca nos muestra que al comprar un nuevo producto también estamos comprando más basura. A su vez, tampoco sabemos muy bien qué hacer después de abrir el packaging o tomarnos la gaseosa en una botella plástica porque falta información, leyes y políticas públicas que acompañen el tratamiento de los residuos en el mundo, como así también falta que las empresas del ámbito privado se hagan cargo de sus pasivos ambientales (los envases, por ejemplo). Por eso, aunque en muchos casos tengamos educación ambiental en las escuelas, al salir a la calle no sabemos qué hacer con la basura. Entonces, creo que es necesario que se visibilice la basura y la importancia de una buena gestión de residuos en las distintas esferas de la sociedad.
-En Argentina, ¿dónde estamos parados hoy?, ¿hay leyes y predisposición política para apuntar alguna solución en el corto plazo? Y en CABA puntualmente, ¿qué pasó con el sistema de reciclado y tachos verdes que cada vez se ven menos?
-Actualmente estamos teniendo un retroceso en las políticas públicas del país. Por un lado, por el detenimiento del Plan Nacional de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto que se paralizó desde la asunción de Milei. Con ese sistema se buscaba erradicar basurales a partir de las obras de generación de relleno sanitario (donde se aplica tecnología a los desechos que disminuyen la contaminación provocada en el aire y en la tierra) y la implementación de un sistema de reciclables, pero todo esto dependía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y esos créditos también se suspendieron junto a las obras.
En la ciudad de Buenos Aires en particular, efectivamente cada vez hay menos Puntos Verdes donde llevar los reciclables. Al consultar a funcionarios locales al respecto no recibí ningún tipo de respuesta. En este sentido, creo que se está desmantelando del sistema de reciclado de la ciudad, algo que a la larga la sociedad debería reclamar ya que la ciudad tiene la ley local de Basura Cero, la que exige al gobierno local, en este caso a Jorge Macri, llegar a ciertas metas de reciclado, pero en cambio, está desmantelando todo el sistema de reciclado local junto a las cooperativas de la ciudad, las cuales son fundamentales para llegar a las metas propuestas.
-¿Cuáles son los residuos que mayor impacto tienen en el medioambiente y qué no estamos gestionando adecuadamente según lo que pudiste investigar?
-Entre los residuos de mayor impacto y que deberíamos tomar acciones concretas de manera individual y colectiva ya se encuentran los plásticos. Por un lado, porque tardan millones de años en degradarse y contaminan el planeta por siglos. Por otro lado, porque nos provocan daños irreversibles en la salud: hay diversos estudios médicos que demuestran que tienen fuerte impacto a nivel endocrino y hormonal.
A su vez, diversas investigaciones dieron cuenta de que hay microplásticos encontrado en el cerebro, en leche materna y en pulmones, por eso considero que hay que tomar medidas para disminuirlo. Al respecto existe una discusión global muy conocida a través del Tratado General del Plástico, de la cual participan países de todo el mundo para ver qué hacer con este problema de manera colectiva. El tratado busca avanzar en probar la trazabilidad de los plásticos con sustancias especialmente contaminantes para poder quitarlos del sistema, pero al momento no se logró concretar, ya que siempre aparece alguna traba de los lobbies petroleros dependientes de Estados Unidos y Emiratos Árabes.
¿Estamos a tiempo de revertir el daño causado por la basura en la naturaleza?
-Pensando en soluciones, ¿hay iniciativas que nos permita pensar que todavía estamos a tiempo?
-Sí, existen. Hay que profundizar la acción colectiva para alcanzar una buena gestión de residuos y reciclado a través de la economía circular y el circuito de cooperativas que reciclan. También hay que seguir exigiendo el cumplimiento de leyes nacionales y de tratados internacionales De manera individual, además, también hay opciones: La separación en origen es fundamental. ¿Cómo? En casa deberíamos tener un promedio de tres tachos; uno para reciclables (cartones, plásticos, metales, vidrios, papeles, entre otros), uno más para los desechos orgánicos, y uno más para lo que no se puede reciclar y que sí va a parar a la bolsa de basura. También es importante fomentar la relación con las cooperativas de recicladores de cada barrio para acercar los reciclables si no encontrás un Punto Verde donde dejarlos. En el sitio que dirijo hay un mapa interactivo llamada Mapa Trash donde se puede consultar.
-¿Qué papel cumplen los recicladores y recicladoras en la solución ambiental y por qué siguen siendo tan invisibilizados?
Tiene un rol fundamental porque son quienes realmente buscan otra vida para los reciclables, pero lamentablemente el papel de los recicladores sigue estando muy precarizado e invisibilizado. Las personas que hoy ejercen esta tarea no cuentan con derechos laborales dignos y muchas veces trabajan en condiciones muy precarias, revolviendo la basura y poniendo en riesgo su salud. Es paradójico porque se encuentran haciendo un trabajo que es súper importante pero que el sistema decide no acompañar de manera digna.
-Con la presentación de tu libro, ¿sentís que hablar de basura sigue siendo incómodo o percibís que hay apertura o ganas de tomar conciencia?
-Estoy sorprendida y agradecida con Basuraleza. Ya se agotó la primera edición en el primer de lanzamiento, así que interpreto que hay ganas de tomar conciencia y eso me pone muy feliz. Creo que el problema de la basura es un tema que hoy importa en la sociedad; ojalá que escale y que cada vez seamos más las personas que reciclamos, compostamos y tomamos consciencia de la importancia de reciclar, además de exigir de manera colectiva que las medidas y leyes que acompañen desde esfera pública y privada sean efectivas.